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ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

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ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Lun Jul 12, 2010 6:27 am

Frustración. Esa era la palabra perfecta para definir los sentimientos que los presos de aquella celda podían sentir. Repentinamente desprovistos de sus familias, amigos, conocidos... todos brutalmente asesinados ante sus ojos. ¿Y todo para qué? Ni una sola respuesta. Definitivamente el mundo se había vuelto loco, y si no cambiaba algo pronto ellos también acabarían desquiciados si es que no lo estaban ya.

En el largo corredor de celdas, aquellos presos desprovistos de toda esperanza, hablaban a gritos por entre las paredes de cristal que cerraban sus celdas. Manteniendo conversaciones tan absurdas como las inestables mentes de sus interlocutores. Otros en cambio se comunicaban en un intento de buscar algo a lo que aferrarse, una respuesta a los enigmas que a todos perturbaban, o quizá un amigo en aquellas celdas frías y oscuras.

Entre los lamentos de los demás presos y el ambiente tenebroso de aquel corredor, cualquiera diría que eso no era un psiquiátrico de hace cien años, o quien sabe... quizá lo fuese. La tenue luz de la luna entraba por una pequeña rendija situada en la pared más alejada del muro de cristal de cada celda. Esa era la única iluminación que tenían, así como algún destello espontáneo entre alaridos de sorpresa que salía de alguna celda. Pero era más que suficiente para ver las paredes de piedra, los camastros con colchones deshilachados y las eventuales ratas cuyos ojos brillaban a la tenue luz de la luna.

En aquel ambiente hostil en una de las celdas, dos personas de apariencia muy distinta, compartían no solo celda sino la experiencia de haber pasado por lo que los demás presos llamaban “La noche oscura” Alex un niño de doce años, huérfano desde hace mucho, y completamente solo desde no hace tanto. Y Nero, un joven islandés de apariencia curtida y una expresión de malas pulgas que espantaría a más de uno.
¿Será capaz Alex de conservar la esperanza que le ha mantenido vivo a lo largo de su vida? Y Nero... ¿cuánto tiempo aguantará encerrado en aquél inhóspito lugar? Preguntas y más preguntas, esa parecía ser la única respuesta.

En esos momentos de silencio en la celda Nº 128, una figura negra apareció frente al muro de cristal blindado.

-Vuestra comida...- Sin más conversación, la figura tenebrosa, que a la luz de la luna parecía algún tipo de zombie maligno, se acercó a un orificio de acero en el muro, por donde tiro unos trozos de pan pútrido y algo que hace algún tiempo fue una manzana. Al acercarse pudieron ver el rostro de su carcelero, un simple chico demacrado y enchaquetado como si perteneciese a la CIA o algo así. No había nada de tenebroso en él más que su complicidad con quién fuese que los había encerrado allí.

Mientras que el que les había traido la comida se quedaba unos segundos en silencio observando como reaccionaban ante tan "apetecible" alimento, dos nuevos hombres, enormes como gorilas, arrastraban a lo que parecía otro preso hasta la puerta de la celda. Sacando un extraño dispositivo que no pudieron ver por falta de luz. una especie de hueco se abrió en el cristal. Antes de que Alex o Nero reaccionasen, el cuerpo aparentemente inerte que portaban los dos gorilas fue lanzado a través del agujero, el cual instantaneamente se cerró al pasar el nuevo recluso. Ya eran tres en aquella oscura celda, y pronto el terceró recien llegado recobraría el conocimiento para encontrarse con una inhospita y oscura celda.



Última edición por Narrador el Vie Ago 06, 2010 9:13 pm, editado 2 veces

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Lun Jul 12, 2010 8:51 pm

Un fuerte impacto me despertó, todo me daba vueltas y no era capaz de ver lo que tenía en frente mio, tenía todo el lado izquierdo dolorido y la cabeza me mataba, no pude evitar que algunos gemidos escaparan de mi boca. Quieto, poco a poco, lograba centrarme, me dí la vuelta para queda boca arriba y poder respirar algo mejor, cerré los ojos para intentar centrar mi mente....

Las imagenes de los cuerpos de mis compañeros caer muertos rondaban mi mente, no pude evitar que mi cuerpo se contorsionara de dolor al recordar esos momentos. No sabía que le había pasado a mi familia, si iban a por mí...esa gente, como se le ocurriera poner un dedo a alguno de mis hermanos o mis padres....

Con algo de esfuerzo logré sentarme, esta vez más despierto y con la cabeza casi asentada, aunque el dolor seguía ahí, giré un poco la mirada y pude notar dos sombras no muy lejos de mí.

-Uhg...-un cierto requemor me impedía hablar bien, tuve que toser un poco y aún así sono algo ronca- ¿y vosotros?

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Mar Jul 13, 2010 2:04 am

Todo era de locos, muertes, secuestros... ¿A qué coño venía todo aquello? No poseía nada de valor y que yo supiese no había hecho nada malo... o si lo había hecho tampoco lo recordaba.
Con cara de pocos amigos, me dediqué a dormitar mirando a través de aquella pared de cristal que nos separaba del oscuro corredor. Intenté dormirme, pero mi cabeza palpitaba como si un tren me recorriese los sesos. Los alaridos del resto de presos tampoco ayudaban, esos desquiciados iban a volverme loco.

Pero aguanté, algo tenía que ocurrir, no nos iban a dejar morir de hambre ¿O si? Además no estaba solo, había encerrado allí conmigo un mocoso con cara de cachorrito. Que lugar más inadecuado para... Di un salto al oír unos pasos, chocando mi cara y mis manos abiertas contra el frío cristal. Un tipo enchaquetado nos lanzó unos desperdicios a través de un hueco en el grueso muro transparente. Bueno, tampoco íbamos a morirnos de hambre... Lancé una mirada de rabia y asco hacía el carcelero y seguidamente me giré hacia la “comida” si es que a eso se le podía llamar comida. Agarré un trozo de pan sin siquiera mirar a mi compañero de celda y me recosté en el frió suelo, de lado, mientras devoraba sin muchos miramientos el pan de mohoso aspecto.

Al parecer, mientras comía lanzaron a otro preso dentro de la celda. Vaya, otro más... me pregunté si nos darían más comida o tendríamos que conformarnos con lo mismo. Ni siquiera me giré para mirarlo, me quedé allí en silencio, tumbado en el suelo. Todo daba igual ya, tampoco tenía nada que perder, no me importaba nada de lo que ocurrieses a mi alrededor.

-¿Y vosotros?- La voz ronca del nuevo inundo nuestra celda.

-¿Es que no lo ves? De fiesta, estamos de fiesta...- No estaba de humor para conversaciones. Y por eso respondí con tono ligeramente agresivo. Lógico teniendo en cuenta que solo un milagro podría sacarnos de allí.
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Nero
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Alex el Vie Jul 16, 2010 2:45 am

Y allí estaba yo, cuatro paredes frías, un techo y un piso, sin mencionar a esa hostil figura negruzca que estaba en el otro rincón de la sucia celda. Lo miraba esporádicamente con lástima, no recordaba siquiera haberlo sonreír una vez desde que comenzamos a ser “compañeros de habitación.”

Era lamentable, un claro ejemplo de cómo un espíritu puede ser doblegado allí. Yo por el contrario, me entretenía persiguiendo las ratas que habitaban junto con nosotros el lugar. Mis pequeñas mascotas. Estaba Cuca, la mayor, y sus pequeños hijos, Felipe, José y Tomás. De vez en cuando se acercaban a mi, otras yo me les abalanzaba encima. Era muy entretenido.

Uno de nuestros múltiples carceleros nos dejó la comida. El menú consistía de dos hogazas de pan que poco tenían que envidiar al queso roquefort, y una manzana, o algo muy similar a una manzana. Mi compañero no dudó en tomar un pan y retirarse dándome la espalda, prosiguiendo a devorarlo. Yo por mi parte, me mantuve dubitativo, espiando el alimento de tanto en tanto, el día anterior no había comido, me sentía reacio a dejar que esos alimentos tocaran mi boca, pero desgraciadamente mis entrañas continuaban con su suplicante melodía, aclamando los alimentos, si así podían ser llamados.

Tomé la bandeja, y me senté con las piernas cruzadas, mirando hacia la espalda de mi compañero con los alimentos sobre mi regazo. ¿La manzana o el pan? ¿Cuál debería ingerir primero? Opté por el pan, si él no había muerto luego de tragárselo yo tampoco lo haría.

Cuando me disponía a llevarme dicho manjar a mi boca, un bulto fue arrojado dentro de nuestro recinto por uno de los guardias, un nuevo prisionero.

Nero no tardó en darle una cálida bienvenida, el hombre seguía atontado por lo que veía, seguramente no hacía mucho lo habían capturado. Tomé el pan mohoso y la manzana y me dirigí a él.

-Ten, yo soy más chico y no necesito tanto alimento jeje.- Le dije al tiempo que partía en dos el pan con mis manos, entregándole una a él junto con la pútrida manzana. -Yo soy Alex, mucho gusto. ¿Y tú?- Exclamé,con mi sonrisa característica, impropia del horripilante lugar en donde me encontraba.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Vie Jul 16, 2010 10:08 pm

La primera voz que me respondió era la de un cretino, si no me encontrase tan débil le hubiera respondido o golpeado de forma no muy agradable, le iba yo a dar fiesta, fiesta de ostias.

Me frotaba la cabeza suavemente en la zona donde parecia tener un buen chichón cuando una sombra no muy grande se acercó a mi, era un niño que me extendia un trozo de pan mohoso que por más amable que fuera el chico no podía evitar que se me revolviese un poco el estómago.

-Um, no gracias, comí no hace tanto, creo, almenos no tengo hambre ahora mismo, todo para tí.

En parte verdad en parte mentira, no podía responder de mala manera a un poco de amabilidad en esa situación.

-Oye, sabes dónde estámos y porqué?

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Mar Jul 20, 2010 3:37 am

La noche parecía eterna, no sabían qué hora era, ni qué día, solo podían esperar y tratar de mantener la cordura. Mientras los tres integrantes de la celda Nº 128 esperaban el amanecer sin demasiada actividad, nuevamente un grupo de gorilas enchaquetados recorrió el pasillo, hasta la celda de enfrente. Transportaban a un nuevo preso, Nikolai Swanson, aun inconsciente. El pobre aun no sabía el destino que le esperaba encerrado en aquella jaula de piedra y cristal, pero del golpe con el frío suelo despertó al instante, sufriendo un terrible dolor de cabeza.

Nero, Franky y Alex podían ver con bastante claridad lo que ocurría en aquella celda, justo en frente, al otro lado del estrecho corredor de metro y medio de ancho. Esa era la celda nº 127, como indicaba una placa de metal incrustada en la pared de cristal. Sólo tenía dos integrantes contando al recién llegado. La otra, era una mujer de cabellos castaños y ojos verdes ligeramente rasgados, aparentaba unos veinticinco años y como distinción un mechón de cabello totalmente blanco caía desde su flequillo tapando uno de sus ojos. Ella llevaba allí más tiempo que ninguno, completamente sola. Se pasaba los días sentada en el suelo mirando al frente inexpresiva y su postura no cambió cuando Nikolai irrumpió en su solitaria celda.

Por otro lado, los de la celda 128 seguían aburridos o atormentados esperando algo que acabase con aquella lúgubre monotonía. Franky acababa de llegar, pero Nero y Alex habían pasado allí encerrados al menos tres o cuatro días y la espera de que algo sucediese comenzaba a desesperar. Alex, en un intento por aferrarse a algo, había parecido entablar “amistad”, si es que eso era posible, con las ratas que infestaban el lugar. Les ofrecía su comida y parecía que a veces ellas le entendían, reaccionando a su llamaba y cosas por el estilo.

Nuevamente pasó el carcelero que les había traído la comida, esta vez parecía que iba solo. Alex y Nero ya estaban acostumbrados, así como la chica silenciosa. En cambio a Franky y Nikolai puede que les aportase algo de falsa esperanza momentánea escuchar pisadas desconocidas. Esperanza que se desharía al ver la figura del carcelero cruzando frente a su cristal.

Pero algo ocurrió, algo de lo que sólo Fraky se percató. Al pasar, el carcelero había dejado caer algo, era un objeto brillante, perecía una bola o algo así, de apenas un centímetro, pero reflejaba la luz de la luna de tal forma que era bastante visible.

El problema estaba en que aquel pequeño objeto estaba en mitad del pasillo. Una pared de cristal de un palmo de grosor les separaba de él. Solo tenían tres respiraderos por los que apenas cabía una mano pero nunca un brazo entero, y el hueco por el que habían metido la comida pero estaba cerrado con llave. Era imposible salir de allí para coger esa bolita plateada, pero era la única motivación que se podía tener en esos momentos, a parte de escapar...

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Mar Jul 20, 2010 4:57 pm

Mientras me presentaba y entablaba una ligera conversación con Alex e ignoraba cualquier murmullo o sonido del humanoide con que nos habian encerrados observé con atención como alguien se acercaba, parecia que habían dejado K.O a otra persona y mientras la encerraba en la celda que se encontraba delante esperaba algún tipo de reacción a nosotros, pero eran como piedra.

Cuando hizo una segunda pasada un rato después, pude ver como una cosa pequeña caía, miré a un lado y a otro, parecía que solo yo había visto caer la bolita esa. Tentado a contarselo a alguien evalué las opciones, el humanoide o un niño...y los de delante descartados. No podía confiar en uno y el otro al ser un niño no sabía de que podía servir contárselo.

Observé el espacio... mi mente empezó a correr, tal vez podía meter algo por las oberturas...era lo más plausible...observé lo que llevaba encima, el cinturón o el cordón de las bambas, el cordón era demasiado flácido así que inmediatamente lo descarté, me desaté el cinturón y lo agarré para que tomara forma de gota, era algo semirígido y al ponerlo en esa forma podía ganar longitud y atraer la bolita hacia mí. Ahora solo quedaba intentarlo.

Me acerqué a las ranuras para pasar el cinturón por ellas...a ver....

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Mar Jul 20, 2010 11:31 pm

ACLARACIÓN:

la celda es más o menos como esta:



Como esa imagen solo que el cristal es más gordo, lo de la comida no es un cajón sino una puertecita de metal algo mas pequeña, y los agujeros son solo tres, mas separados y un pelín más grandes.

Y con menos comodidades/iluminación, obviamente xDD

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Alex el Miér Jul 28, 2010 12:32 am

El nuevo reusó mi oferta, era de entenderse, para un recién llegado lo que tenía delante de su rostro no eran más que desperdicios. Yo mismo había vomitado la primera vez que tuve que ingerirlos, mas poco a poco conseguí acostumbrarme a su pútrido aspecto, y hediondo olor, procurando comer bocados pequeños, dándole un considerable tramo de tiempo a mi cuerpo para aceptarlo, antes de proseguir con el siguiente. Ya le daría el consejo al recién llegado.

-Pues… verás… la verdad que no tengo idea dónde estamos. Mucho menos el por qué jajaja.-

Contesté casi despreocupado al hombre, llevándome la mano derecha detrás de la nuca, poniendo mi marca personal, la gran sonrisa de oreja a oreja.

El tiempo siguió transcurriendo en esa pequeña celda, con mis dos compañeros. Yo me distancié de ellos un tiempo, para ir a jugar con Cuca y sus hijos, aún me quedaba la mitad del pan, así que estaban dichosas de jugar. También conservaba la manzana, para concedérsela en una ocasión importante.

-Muy bien Cuca. Ahora quiero que subas a mi cabeza.-

Ordené a mi mascota, ofreciéndole mi mano como camino, ella ágilmente siguió mi orden, y pronto pude vislumbrar su osico, mostrándose por entre mis rubios cabellos.

-¡Muy bien Cuca! Te ganaste un premio.-

Y a continuación, dejé un pedazo de pan en el suelo, indicándole que lo tomara. Cuando acabé de practicar, vi al nuevo, luchando por alcanzar algo que estaba fuera de la celda, con ayuda de su cinturón. Pobre ingenuo, me dio un poco de lástima.

-No vas a conseguir nada así… deja, yo me ocupo.-

Le dije, parándome junto al cristal, con cuca en mi mano.

-Escúchame bien Cuca, quiero que salgas, tomes esa esfera de ahí y me la traigas ¿Vale-

Le indiqué a la rata, señalando la bolilla, y luego mi mano. La arrojé desde el hueco del cristal, y esta sin dificultades llegó hasta el objeto, mas allí algo que no había calculado sucedió, ella no tenía forma de regresar.

-Oh… que imbécil que soy.-

Exclamé, llevándome la palma de la mano a la frente.

-Préstame un segundo…-

Le dije al nuevo, tomando su cinturón sin miramientos. Para que Cuca lo pueda usar como camino, y así regresar a la celda. La rata hábilmente utilizó el cinturón a modo de rampa, y empujando la pequeña bolita con suma maestría regresó sana y salva a mi.

-¡Muy bien! Te has ganado un premio especial-

Entonces saqué de entre mis ropas la pútrida manzana, y se la entregué. La rata corrió alegremente a compartir su botín con sus crías.

-Ahora… ¿Qué es esto?-

Pronuncié, extrañado, sosteniendo la pequeña esfera con mi dedo anular y el pulgar a la altura de mis ojos. No parecía ser especial…

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Miér Jul 28, 2010 5:44 pm

Permanecía tumbado de lado en el suelo, ignorando a mis dos compañeros de celda, o intentándolo al menos. Traté de cerrar los ojos en un vano intento de dormirme y que asi el tiempo pasase más rápido. Pero no, no sucedió.

Oí ruidos provenientes de la celda de enfrente, pero no me molesté en abrir los ojos, conocía ese ruido... el crujido al abrirse la celda y el golpe de un saco de carne contra el suelo, otro preso más. La verdad es que mataría por saber porqué mierda nos tenían allí encerrados. No entendía nada en absoluto y había aguantado varios días con relativa paciencia teniendo en cuenta que no me quedaba otra, pero ya estaba un poco harto.

Me levanté del suelo y me acerqué una de las paredes de piedra. Apoyando mi espalda contra ella fui deslizándome hasta quedar sentado en el suelo. Me había aburrido ya de estar tumbado y cambiar de postura era una de las pocas libertades que aun no nos habían arrebatado.

Entonces me fijé en algo. El nuevo, se había acercado al cristal y estaba tratando de hacer algo con su cinturón.... pobre iluso, si se le había ocurrido algún plan para escapar pronto se daría cuenta de que no iba a funcionar. Alex, se acercó a él con una rata ... que asco de animales, aun no entendía como ese pequeño les había cogido tanto cariño. No sabía que tramaban aquellos dos dado que no vi su objetivo, pero en cuanto lo consiguieron entendí de que se trataba. Al parecer en mitad del pasillo había un objeto, una diminuta bolita plateada. No sabía lo que era dada la lejanía pero era intrigante, o al menos una novedad, algo apreciado en la eterna y desquiciante monotonía de aquel lugar.

Sin moverme de mi sitio pregunté, no tenía demasiadas esperanzas pero si bastante curiosidad. – ¿Qué es eso?- Pregunté en general
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Miér Jul 28, 2010 8:22 pm

La intervención de Alex y sus amigas las ratas, permitieron llegar a aquel objeto que en un principio sólo Franky había divisado.

La esfera, vista de cerca era algo que todos conocían. El papel plateado de una envoltura de chicle, arrugada y hecha una bola. Aparentemente nada especial, sólo una bolita de papel plateado, pero si la estiraban podían observar un mensaje escrito en su reverso interior, donde no era plateado y brillante sino blanco como cualquier papel.

“Soy amigo. Alguien os sacará pronto a [...], seguidles el [...], tengo un plan. Hay más [...] yo. No se cuantos ni quienes sois pero [.....] más fácil será. Espero que [....] a los que debe”

La letra era minúscula y estaban borradas algunas palabras pero más o menos era legible. Al final de la nota, a modo de firma, había estampada una cabeza de conejo rojo, muy pequeña, como un sello de esos que llevan algunos bolígrafos de niños pequeños.

Por otro lado, nada más leer Alex la nota en voz suficientemente alta para que la oyesen Franky y Nero, pasos se comenzaron a oír por el corredor. Pero estos no eran los habituales, el sonido era de hierro contra piedra, con el habitual ritmo de pisadas.

Pronto pudieron verlos. Dos hombres con uniforme de soldado, mostrando los típicos colores de camuflaje pero en tonos negros y grises. Y entre ambos, un enorme hombre que fácilmente superaba los dos metros. Portaba la misma ropa, pero más sobrecargada, medallas, tachuelas... y sobretodo, se distinguía de los otros dos por portar una enorme y aparente mente pesada capa negra, que cubría sus hombros y caía en cascada hasta el suelo. El “gigante” no iba armado, pero los otros dos soldados llevaban un AK-47 cada uno, aunque modificado hasta el punto de no poder reconocerse como tal modelo.

El ruido de sus pisadas provenía del gigante de la capa, cuyas enormes botas estaban reforzadas en la punta y en la suela con trozos de acero. Además podían vislumbrarse con cierta observación, rastros de nieve en las puntas de las botas de los tres individuos que se habían parado frente a la celda 128.

El tipo enorme se sacó un pequeño papelito de un bolsillo y leyó la siguiente información.

-Celda numerro 128. Nerro Rromsbrrand... Frranky Parrkerr...Deben acompañarrnos.- Los dos soldados abrieron la celda y empujaron a Nero y Franky fuera de ella, situándolos delante y apuntándolos en todo momento con sus mortíferos rifles, con expresión de disparar a la mínima protesta. Tras cerrar nuevamente la celda aislando al pobre Alex. Siguieron andando por el corredor, el cual al parecer, era muchísimo más largo de lo que parecía desde la celda. Miles de encerrados los miraban al pasar, algunos pasaban de ellos, otros ni se dignaban a girar la cabeza, otro se lanzaban contra el cristal como perros hambrientos... reacciones de lo más dispares y en casos perturbadoras. Se pararon en otras tres celdas más, frente a las cuales se repitió el mismo proceso.

Celda nº 100, de la cual sacaron a un joven alto y flacucho, pelo muy liso y cuidado, lo que hacía pensar que era bastante nuevo en aquel lugar. Sus ojos rasgados, aunque verdes, denotaban raíces asiáticas al contrario que el resto de rasgos de la cara, y portaba unas gafas las cuales no paraba de recolocarse. Ian Drake, dijeron que se llamaba.

Celda nº 76, allí sacaron a un tipo bastante bajo, no mayor de 19 años y con la piel extremadamente morena. Brock Müller lo llamó el gigante. Su pelo corto, era castaño, casi del mismo color que su bronceada piel. Llevaba ropa veraniega y por alguna extraña razón estaba sonriendo, parecía feliz... algo que seguramente irritaría a más de uno. Sólo sus ojos de un tono ámbar y sus blancos dientes rompían el monótono color de su piel y cabello.

Celda nº 53 Esta vez una fémina, una chica de unos 27 años, pelo rubio y algo rizado, ligeramente despeinada y con expresión de pocos amigos. Dos piercings en el labio y su extraño color de ojos (rosas, probablemente lentillas), la hacían llamar ligeramente la atención. Iba con los brazos cruzados y dada su vestimenta, al mirarla se podía concluir que pertenecía a alguna subcultura. Mia Halfson se llamaba.

Ya estaban cerca del portón de hierro negro que finalizaba el pasillo, eran cinco y pese a estar contenidos por amaras de fuego, si cogiesen a muchos más podrían escaparse algunos. Pero se pararon una vez más. Celda nº 16. Beatrice du Ciel Una chica joven de ojos claros y apariencia encantadora. Beatrice llevaba allí poco más de 12 horas, sola en aquella celda esperando en la oscuridad con miles de preguntas que seguro rondaban su cabeza.

El grupo de seis presos con sus tres captores armados hasta los dientes detrás, atravesaron el portón de hierro. Tras caminar por una infinidad de pasillos de un blanco nuclear y una iluminación que para ojos acostumbrados a la oscuridad era poco más que una tortura, llegaron a una gran sala, donde había un grupo de mujeres uniformadas de blanco. Con un traje que parecía de enfermeras futuristas o algo así dado el tejido plasticoso de su atuendo, y una gran cruz negra estampada a la espalda, las enfermeras (seis en total) se acercaron cada una a uno de los presos y los condujeron a unas sillas también blancas, con formas angulosas aunque bastante cómodas dada la situación.

Había siete sillas, o sillones mejor dicho, en línea recta frente a unas mesas a unos treinta metros, donde las enfermeras preparaban algo. Unos veinte metros hacia la izquierda, estaban los soldados de antes, aunque había dos más y el grande ya se había ido. Debían sentarse y esperar, puesto k estaban seguros que les reventarían la cabeza de un balazo a la primera de cambio.

Entonces pasaron frente a los sillones (todos ocupados menos uno) un par de tipos con batas blancas, los típicos científicos, uno con barba negra y otro más joven, de pelo negro y que seguía al barbudo con un bloc de notas.

Al pasar, pudieron ver un pequeño detalle en el cuello del joven, un tatuaje, la cabeza de un conejo rojo.

Se alejaron hasta la zona de las enfermeras. Por tanto los presos quedaron solos allí sentados, vigilados por los guardias pero lo suficientemente alejados para hablar en voz baja entre ellos sin que se les oyese. La sala era amplísima, demasiado amplia quizá y tanto blancor la hacía parecer más vacía de lo que en realidad estaba.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Jue Jul 29, 2010 1:06 am

¿Cuánto tiempo haría desde que me habían arrojado a aquella especie de celda? No lo sabía. Solo sabía con certeza que aún no había amanecido ni parecía que fuera a amanecer pronto, que mi madre estaba muerta, y que mi nombre era Beatrice du Ciel. Recordaba toda mi historia con precisión, pero no sabía porque demonios había sido encerrada, ni por quien. Tenía frío, tenía miedo de las pisadas que cruzaban el pasillo, a un lado y al otro, en una dirección y otra, trayendo cada vez más personas a aquel lugar, obligándolas a ocupar una habitación en aquel pasillo, pero sentía tanto odio que ni siquiera cabía en mí el hambre que el resto de presos demostraban tan ávidamente, lanzándose sobre los desperdicios que les dejaban a su alcance. Mis desperdicios-comida habían sido el alimento de las ratas, habiéndolos colocado yo ante su madriguera. Sentí asco y lastima.

Una vez más, cerré los ojos con fuera a la vez que me levantaba del deshilachado colchón que constituía lo que el parecer iba a ser desde aquel día mi cama. Recordaba haberme acurrucado allí temblando cuando descubrí una rata -la primera- asomando de su agujero. Ahora la rata ya no me importaba, y habían aparecido varias más que correteaban aquí y allá, parecía que ellas me tenían casi tanto miedo a mí como yo se lo había tenido a ellas... Mis ojos se abrieron, unos ojos de un vívido color azul.

Tenía la necesidad de moverme, de correr, de salir de allí, de que alguien me abrazara y me dijera que todo iba a salir bien, que saldría de allí... pero al contrario que en la celda que había en frente de la que yo ocupaba, en la mía no había nadie más que yo, nadie había ido con un cuerpo inerte el hombro a arrojarlo a través del cristal que me separaba del pasillo, de mi libertad. Ignoré a las ratas y me acerqué hasta el cristal. Ya había comprobado que no podía sacar un brazo por los agujeros que hacían de respiraderos para hacerme con algo que me permitiera salir de allí.

Apenas unos palmos de grosos del denso cristal me impedían acceder al exterior de aquel habitáculo. Apoyé las palmas de las manos contra el cristal, la golpee una vez más con la diestra cerrada en un puño, con el canto de la mano, y dejé que la desesperación me controlara tal y como lo había hecho la primera vez que había abierto los ojos allí. Aspiré aire, extendí el diafragma al máximo, contraje los músculos del abdomen, y grité. Grité con toda mi rabia por la libertad que me habían quitado, todo el dolor por mi madre, por mí, por todos lo que estaban en mi misma situación, con todo mi odio por los que nos habían hecho todo aquello, con toda mi frustración por no tener ninguna respuesta a la cual aferrarme. El grito fue liberador, me resultó reconfortante escuchar nacer de mi bella voz, tan acostumbrada a no alzar la voz, un alarido absolutamente desgarrador que hizo el silencio entre los presos que se hacinaban en las celdas a mí alrededor, un sonido sin palabras que reflejaba todo lo que todos sentíamos al estar allí.

Lloré por primera vez en mucho tiempo, lloré sin hacer un solo ruido más, y por primera vez fui consciente de tener aún la ropa y las mejillas llenas de sangre. De la sangre de mi madre. Apoyé el puño con el que había golpeado el cristal contra él, dejando que su frialdad me aliviara el dolor que yo misma me había causado. Me limpie la sangre de la cara y las lágrimas contra la ensangrentada camiseta, volviendo mi rostro a ser el mismo rostro perfecto, blando e impoluto de siempre, excepto por un pequeñísimo corte en la mejilla izquierda, a la altura del pómulo.

Oí pasos por el pasillo, unos pasos distintos a los que había escuchado hasta aquel momento. Me balanceé sobre las puntas de los pies pensando en que hacer, si quedarme junto al cristal o retroceder a las sombras. Temí que vinieran por mi grito. Retrocedí con la cabeza gacha - el cabello oscuro, brillante y suave, levemente rizado y cayéndome ligero sobre el ojo izquierdo, ocultándolo de la vista. Palidecí cuando una comitiva de gente armada, un gigante con galones y varios presos - o eso suponía yo que serían, ya que no veía otro motivo para que fueran apuntados por armas de fuego-, se detuvo ante el cristal que me separaba de lo que hubiera fuera de mi celda.

Escuché mi nombre, el único que podían nombrar ante mi celda, y me sacaron de allí. Habría saltado de alegría si no fuera porque me olía que no me habían sacado para algo precisamente bueno para mí, y digno de celebrar. Lo mejor que vi que podía hacer era obedecer, y caminar hacía donde quisieran conducirme sin dar problemas...

Buscando algo de apoyo y consuelo en el grupo, me situé junto a un chico de claros ojos azules, pelo negro y piel clara, que vestía ropa oscura, mientras atravesábamos un portón de hierro que no recordaba haber visto con anterioridad. Tras este portón, había pasillos de un blanco que se me antojaba demasiado radiante y luminoso, al igual que la luz, que me hizo daño en los ojos y me obligó a entrecerrarlos y pestañear repetidamente mientras mis ojos se acostumbraban a la intensa iluminación. Finalmente llegamos a una gran sala donde había seis mujeres vestidas de blanco. Sus trajes se me asemejaron demasiado a los de las enfermeras, y pensando que podían hacernos un escalofrió me recorrió la espalda de abajo a arriba, erizándome por completo el escaso vello de los brazos y causándome una inquietud que no había sentido nunca antes.

Tragué saliva cuando una de aquellas mujeres se acercó a mí, y me condujo a un sillón entre el chico junto al que había caminado y otro, de ojos grises y pelo negro y piel ligeramente morena, con el primero a mi derecha. Sobraba un sillón, y no pude evitar darme cuenta de que en unas mesas frente a estos, aunque bastante alejadas, algunas enfermeras preparaban algo. Sentí frío de nuevo, y de forma casi inconsciente, me froté las manos mientras buscaba con la mirada, y manteniendo la cabeza gacha en una posición que se antojaba sumisa a ojos ajenos, a los soldados o lo que fueran que nos habían conducido allí apuntándonos con sus armas, conté dos más, y el gigante de antes parecía hacerse marchado a otros quehaceres. Era mejor no forzar mí ya de por si escasa suerte, así que me senté con gesto obediente y la misma posición sumisa de antes, con las manos juntas y la cabeza gacha, en el sillón que me habían designado.

Un par de científicos pasaron ante los sillones, y un pequeño tatuaje o algo así me llamó la atención, pero tras averiguar que era una pequeña cabeza de conejo roja, perdí el interés, al no saber que hacer con aquel curioso dato. Seguí con la vista como se alejaban hasta la mesa de las enfermeras. Los guardias seguían vigilándonos, pero estaban lo suficientemente lejos como para no notar si hablábamos entre los que nos encontrábamos en los sillones en voz baja. Si quería decir algo, aquel era el momento idóneo.

- Y bien, chicos... ¿Algún plan para salir de aquí? - susurré a los dos chicos que tenía a ambos lados con la cabeza gacha.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Mar Ago 03, 2010 7:57 pm

Seguí tratando de sacar la bolita con el cinturón, pero costaba más de lo esperado, al final sobre el tercer intentó Alex se acercó, sinceramente, no era algo que me gustase demasiado, entrometerse en mis cosas no es algo que toleraba, desde pequeño había sido independiente y aprendia de mi mismo, pero quizás por ser un niño y la costumbre de tener hermanos, no fuí capaz de decirle nada, solo poner un poco de morritos y dejarle hacer.

Honestamente, las ratas daban algo de asco y más viendo que parecían ser usadas y mimadas por un niño,pero la higiene personal de cada uno no es asunto mío, pero es ciertamente sorprendente lo que había logrado hacer Alex con las ratas, dejé que usara mi cinturón cuando me lo pidió e incluso me atreví a 'acariciar' la rata... con algo de repelús pero había visto cosa más asquerosas en vida, en fin...

Me acerqué a la bolita plateada, de cerca se podía apreciar que era un trocito de papel brillante como... ¡los de chicle!, me disponia ha abrir el envoltorio cuando el poltergeist viviente que tenía de vecino por fin dejó las sombras de la antisocialidad para dirigirnos la palabra.

-¿Sabes que? Aunque lo supiera no te lo diria.

Giré la cara unos segundos para observarlo y luego volví mi atención al papelito, tenía un mensaje en su interior, algo difícil de leer e interpretar, más que nada porque le faltaban algunas palabras y estaba algo borrosas, además un pequeño mal-dibujado rostro de un conejo en rojo, escuché atentamente el mensaje que Alex nos leía para confirmar lo que se podía intuir... ¡teniamos aliados!. Le dediqué una sonrisa a Alex que esperaba ser en parte de esperanza en parte de seguridad, tanto para él como para mí.

Pero antes de que pudiese girarme para decirle algo a Nero empecé a escuchar un sonido algo...metálico, y pronto apareció frente nuestro unos hombres uniformados y armados, bueno, dos de tres, a uno no le hacía falta ningún tipo de arma, su bíceps era tan grande o más que mi cabeza y mi bíceps tendría suerte si era tan grande como su puño.... Desde luego el mandaba más que los otros.

Antes de que pudiera reaccionar me encontré siendo sacado de la celda y empujado con un cañón de un arma que se acercaba peligrosamente a mi sien, me daba cierto remordimiento dejar al chico ahí, pero sin duda ahora estaba mejor que yo. Andábamos más rápido que lento por el corredor, observaba celda a celda a los demás inquilinos de tan acogedora mansión, algunos se podían ver con la suciedad acumulada y la cara de indiferencia, no eran nuevos, otros tenían un rostro más como el mío: observando todo a su alrededor con un tinte a curiosidad y temor, algunos con más temor que otros.

Poco a poco iban cogiendo a más gente, unos muy normales, otros demasiado normales, otros un poco raros y un par que estaban bien... bueno, secuestrado pero sigo siendo un hombre, ¿no?. Afortunadamente una de ellas se arrimó a mí aunque manteniendo las distancias, y más afortunadamente supe mantener el tipo; aunque no pude evitar quitarme un poco de sudor del cogorote, le eché un segundo vistazo rápido antes de seguir adelante.

A partir de ahí no tardamos en llegar a una nueva zona, definitivamente una zona médica y si ya me hacía poca gracia ir al médico del barrio, lo que me apetece ir al médico de un puñado de nazis locos ni se puede imaginar. Tal vez era hora de hacer algo, uno de los hombres armados estaba a mi derecha, el arma estaba cerca, podría darme tiempo de quitársela si-.

Antes de que pudiera pensar más algo llamó mi atención, la cabeza de conejo rojo que adornaba el cuello tatuado de uno de los dos hombres con batas médicas. Parecía que ahora las cosas no estaban en mis manos, con un poco de suerte, si tenía fe, podríamos salir de ahí. Una pizca de humanidad me tentó a indicarle el descubrimiento a Nero pero poco se desvaneció al ver su cara.

Dejé que me sentaran en una de las sillas, con una de las chicas, ...Beatrice..., a la derecha, pude escuchar un susurro, tapado por el ruido de los demás, pero entendible. Miré de reojo a Beatrice, evitando que pudieran percibir los demás el movimiento y devolví el susurro.

-Sí, mejor no hacer nada.

Franky Parker
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Miér Ago 04, 2010 4:14 pm

La cosa parecía empezar a ponerse interesante. Un mensaje, eso era lo que contenía la bolita, al parecer de papel.

- Capullo...- Contesté con desgana al comentario de ese tal Franky. Sólo llevábamos unas horas allí encerrados y ya me caía de pena...

Según el entrecortado mensaje, no estábamos tan solos como creíamos, todo aquello parecía el argumento de una película o algo así... Secuestros, muertes, conspiraciones internas... Todo era sumamente confuso, desquiciante, no me cabía en la cabeza como había llegado a aquella situación, así que al menos decidí tomármelo con coherencia. Había que salir de allí, eso estaba claro, y si un papelito nos daba un atisbo de esperanza, por extraño que sonase y ridícula que fuese la situación, habría que aferrarse a dicha esperanza.

Y antes de que pudiese seguir asimilando la nueva noticia, unos tipos armados hasta los dientes aparecieron frente a nuestra celda. El ruido metálico de sus pisadas les precedía, pero no imaginé que se cumpliese tan rápido lo que citaba el papel “alguien os sacará pronto” esperaba que fuese alguien menos, hostil...

Un tipo del tamaño de un armario... o dos, acompañado de otros dos, escuálidos en comparación, abrieron la celda y leyeron nuestros nombres. Al parecer Alex se quedaría allí... no comprendí porqué, pero no era momento para preguntas. Me giré hacia el pequeño y le lance una seria mirada de “volveremos” al tiempo que uno de los soldados armados me empujaba con la culata del arma para que avanzase.

El camino se me hizo eterno, celdas y más celdas, más de las que pudiese haber imaginado, todas ellas repletas de rostros arbitrarios y de gente de todas las edades. ¿Cómo era todo aquello posible? ¿Nadie se había percatado de que faltaba toda esa gente? Tantos secuestros habrían tenido que llamar la atención, tal vez nos estuviesen buscando... aunque por lo visto no habían tenido demasiado existo si ese era el caso... había gente que parecía llevar mucho tiempo encerrada, o tal vez sólo fuese el fuerte desgaste.

Nos fuimos parando en varias celdas y sacando de ellas a gente, parecía que no íbamos a ser los únicos rescatados..., o torturados, que era lo que a uno primero se le ocurría al ver las caras de aquellos soldados. Primero se unió al grupo un tal Ian, el típico remilgado me daba la impresión, aunque cualquier cosa mejor que tener que estar solo con el otro idiota. Luego sacamos a un tal Brock, parecía un surfista o algo así... ¿Porqué coño sonreía? No entendía lo gracioso de la situación, y así se lo hice ver con una mirada furiosa. La siguiente, Mia Halfson, llevaba ropas extrañas, la miré de arriba abajo, llevaba encerrado en aquélla celda demasiados días y uno tenía sus necesidades...
Pero no, no era mi tipo, ni siquiera me atraía, es más su extraño estilo de ropa me echaba para atrás.

Y por ultimo, celda 16, Beatrice, su nombre me recordó a algún personaje de libro, antes de verla, sólo de oír su nombre, me imaginaba que iba a ser una señora pálida como la nieve y ataviada con un pomposo y sobrecargado vestido barroco, de esas que aprecian más tartas ultra decoradas que personas. Nada más lejos de la realidad...

Cuando salió de la celda y la vi, la sangre me subió de golpe a la cabeza, para bajar casi al instante a otro lugar mucho más abajo en mi anatomía. Mis ojos comenzaron a escanearla de arriba a abajo en un frenesí producto del celibato impuesto en aquellas celdas. Era perfecta, la piel suave y blanca, ojos claros, rasgos perfectos... Todo en su cuerpo era perfecto.... Me percaté de que tal vez mis miradas eran demasiado obvias y no pude evitar sentir muchísima vergüenza, me puse rojo hasta las orejas e intenté disimularlo llevándome una mano a la nuca, bajando ligeramente la cabeza y sonriendo a aquella preciosidad sin saber muy bien como escapar de aquella embarazosa situación.

Continuamos caminando y atravesamos el enorme portón de hierro que finalizaba el corredor de las celdas. Comenzamos a avanzar serpenteando por retorcidos pasillos demasiado blancos para nuestros ojos acostumbrados a la oscuridad, todos nos deslumbramos, y avanzamos con los ojos entrecerrados, a causa de la luz. Aproveché la situación para seguir observando a Beatrice sin que se notase demasiado, iba a pensar que era un cerdo salido... incluso yo mismo estaba empezando a pensarlo, pero no podía evitar fijarme en sus contoneantes curvas al caminar por aquellos blancos pasillos.

Al fin llegamos a una gran sala, llena de enfermeras, me quedé blanco, más aun de lo que ya estaba normalmente. De pequeño había tenido una mala experiencia, y tanto los médicos como las enfermeras como todo lo que tuviese que ver con un hospital me daban un pánico tremendo.

Mi cuerpo se tensó al instante, al ver los artilugios médicos que portaban las señoras de blanco y la “aséptica” apariencia de aquella sala que en mi confusa mente comenzaba a verse como un quirófano... Intenté no mirarlas, y seguí al resto, azuzado por los soldados, hasta sentarme en unos sillones.

Intenté vislumbrar lo que tramaban las enfermeras más adelante, sudando de los nervios y agarrando los brazos de aquel sillón con fuerza, al tiempo que apretaba los gemelos contra la parte baja del sillón blanco. Un científico y quien aparentaba ser su ayudante se cruzaron en mi visión. Médicos... cada vez estaba más nervioso, la nota decía que “seguidles el...” rollo, imaginé que sería la palabra que faltaba, así que según eso debíamos dejarnos llevar. Pro no iba a lograrlo, estaba a punto de explotar, ya me daba igual que aquellos soldados me inflasen a tiros, no podía soportar más tiempo aquella situación. Y entonces lo vi, un tatuaje, en el cuello del ayudante del “Doctor” un conejo rojo, como el de la nota.

Me relajé un poco, ese tío estaría de nuestro lado, él nos sacaría de allí. Entonces un aterciopelado susurro se apoderó de mis oídos. Su voz era tan perfecta como su cuerpo, giré la cabeza raudo, olvidándome por completo de mi nerviosismo para perderme en la perfección de su imagen. Me quedé unos segundos sin decir nada, mirándola, hasta que me percaté de mi embelesamiento y me apresuré en contestar.

-Nos llegó una nota. El del conejo rojo está de nuestro lado al parecer, debemos esperar a ver que pasa... pronto saldremos de aquí.-

Mis últimas palabras habían sido más para tranquilizarme a mi mismo que algo que de verdad creyese, pero al menos hablar con Beatrice me había distraído de la espiral de pánico que me había trasmitido aquel lugar.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Vie Ago 06, 2010 12:05 am

En ese momento, un estruendo metálico abrió la puerta de la blanca estancia, la misma puerta por la que habían entrado. Los seis presos sentados que hablaban entre susurros intentando no ser descubiertos, se pegaron el susto de sus vidas. Ante el respingo los soldados les apuntaron para asegurarse de que se mantenían en sus asientos.

El gigante de acento alemán que antes había desaparecido, reventó literalmente la puerta metálica de una patada, lanzándola hacia los soldados al arrancarla de sus bisagras. Los soldados ni se inmutaron, continuaron apuntando impasibles con sus modificadas armas a los presos mientras el tipo enorme comenzaba su discurso.

- Aquí trraigo a la última rrata. Drr. Grreymane, ya puede empezarr con sus experrimentos. Esperro que esta vez encontremos a uno de ellos...-

El científico de la calva y la barba negra , se giró al igual que toda la sala para escuchar las palabras del titán, y retrocedió un par de pasos cuando se dirigió a él expresamente, como si lo temiese.

- O si no... Me verré obligado a pedirr perrmiso al consejo para llevarr a cabo yo mismo su ejecución. -

El científico se apresuró en girarse cabizbajo y a teclear frenéticamente en una consola tan blanca como el resto de la estancia, sin más botones que una cuadricula grabada en la brillante e impoluta superficie lisa.

Todos pudieron ver lo que el gigante había traído. Un preso, otro más, lo agarraba con una sola mano frente a él, dos palmos por encima del suelo. Era obvio porqué aquel tipo no necesitaba armas, sólo su mano era casi tan grande como la cabeza del individuo que llevaba agarrado.

Lo soltó sin ningún cuidado y el preso cayó al suelo de forma ruidosa, demasiado ruidosa, cualquiera diría que debía pesar cinco veces lo que aparentaba.

Ragnas se había visto sorprendido por una enorme mano mientras dormía. Algo lo agarró con fuerza por la cabeza, despertándolo al instante pese a no dejarle ver al taparle los ojos. Era una mano, una mano enorme, lo agarraba por al cabeza y tenía suficiente fuerza para elevarlo del suelo pese al peso adicional del Servotraje. Todos sus esfuerzos por liberarse fueron inútiles. Podía sentir el pesado caminar de quien lo agarraba acompañado de ruidos metálicos al compás de las pisadas. No podía ver su camino por esos dedos enormes que le tapaban la visión, pero pronto llegaron a algún sitio. Su secuestrador hizo algo que sonó ruidoso y tras soltar unas palabras lo soltó contra el suelo, liberándolo. Una sala blanca como una explosión nuclear, demasiado para sus ojos acostumbrados a la oscuridad de la celda.

Antes de que pudiese reaccionar, y aun sin ver demasiado, cinco soldados con armas de fuego lo rodearon, a tan poca distancia que de poco le serviría la protección de su traje.
Le obligaron a caminar a empujones hasta un sillón libre y no tuvo más remedio que sentarse.

Los nuevos soldados que habían aparecido se unieron a los ya presentes y permanecieron allí, apuntándoles sin moverse. El gigante volvió a irse, y el científico paró de teclear, girándose hasta los presos.

-Bien, parece que esto ya esta listo. -

Se sacó una especie de pantalla transparente hiperfina de un ancho bolsillo en su bata y comenzó a toquetearla, al tiempo que una especie de ligaduras metálicas emergieron de los sillones, atando a sus victimas por el cuello, muñecas, pecho y piernas. Era imposible liberarse. Los sillones comenzaron a moverse sobre el suelo, recolocándose en una posición circular, como un corro, con los siete presos mirando hacia dentró, viéndose las caras.

Los soldados parecieron relajar un poco la postura y el certifico volvió a su consola de antes. Parecía que podrían hablar un rato más pero la cosa se estaba poniendo... incomoda, cuanto más intentaban moverse, más parecían apretar las ligaduras.

-¿ehh, De que cuchicheabais antes?- El tipo moreno cuyo pelo era igual a su piel, comenzó a hablar medio susurrando dirigiéndose a Beatrice con la mirada. Los soldados no parecían oír nada, pero con la nueva posición de los sillones los retenidos podrían hablar y escucharse sin problemas.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Vie Ago 06, 2010 12:26 am

Aquellos malditos sueños otra vez.

Había dos cosas que Ragna odiaba casi más que nada en ese mundo: La primera era que le despertaran cuando estaba intentando dormir... Y la segunda eran esos malditos cabrones asesinos. Al parecer en aquella ocasión le había tocado el gordo, porque el responsable de despertarle había sido uno de esos miserables.

Sin embargo, cuando abrió los ojos dispuesto a partirle la cara al miserable que lo había hecho (como si tuviera pocos motivos para odiar a esos cabrones...), se dio cuenta de que no podía ver nada: Habría podido asustarse de perder la vista de no haber sido porque sabía perfectamente tanto por el asqueroso olor como por el hecho de que eso se movía que le estaban llevando a algún sitio y que eso tenía que ser una mano. Una manaza enorme, a juzgar por el hecho de que apenas sí podía ver entre los resquicios de los dedos.

No supo a dónde le llevó, pero sus intentos por luchar eran inútiles: Intentó patearle, golpearle el brazo para que le soltase e incluso un ataque totalmente deshonroso a las pelotas, pero tenía que admitirlo, el tío no sólo parecía ser jodidamente fuerte (había de serlo para poder levantarlo), sino que además apuntarle a las pelotas sin poder ver era una tarea un poco más complicada de lo que sería deseable. Así las cosas lo único que pudo hacer fue esperar hasta que ese enorme... capullo... cosa... Lo dejó caer.

¿Se había referido a él como una rata? ¿Había hablado de experimentos? Esa había sido la gota que colmaba el vaso: Espada o no, fuerte o no, con su servotraje operativo a plena capacidad o no le iba a abrir tanto el agujero del culo que iba a poder servir como boca de metro... En cuanto cayó esa habría sido la intención de Ragna, pero una luz cegadora bastó para aturdirle lo suficiente.


- ¡Maldito hijo de puta, espera!


No sirvió de nada. Antes de poder actuar se vio rodeado por unos cuantos capullos apuntándole con sus armas... Eso le hizo poner un gesto molesto en el rostro: Si bien a la distancia que se encontraba podría agacharse y dejar que se matasen con la esperanza de que su traje hiciese rebotar las balas (desde luego, los hijos de puta se llevarían una sorpresa cuando se diesen cuenta de que las balas no atravesaban su cráneo), era un poco arriesgado hacerlo. Incluso si lo lograse, el trauma físico sufrido bien podría dejarle inconsciente y eso haría que pudiesen experimentar con él libremente, algo que no pensaba permitirles. A regañadientes, Ragna se mantuvo callado y se dejó llevar hasta uno de los sillones, pero estaba tranquilo...

Algo más a cuenta para esos hijos de puta.

Cuando se sentó, no pasó mucho tiempo hasta que unas ataduras lo inmovilizaron. Esos cabrones habían pensado en todo, porque por más que forcejeó no pudo liberarse... Tras un rato desistió, en su lugar pronunciando un tranquilo mantra para sí mismo. Podía ver las caras de los desgraciados que estaban con él y también las del científico y otro par de capullos: Esas últimas las iba a memorizar muy bien. Se habría mantenido callado, memorizando sus caras para cuando le llegase el momento de reventarlos, pero entonces uno de esos tipos habló... No le importaba. ¿Cuchichear? ¿De qué estaba hablando?

De todos modos era fácil ver su mirada. Tse...


- ... Supongo que era mucho pedir que me trajeran a mí solo... Tsk.


Y lo peor era que si intentaba liberarse igual ellos acababan llevándose algún balazo. Puta mierda... De todas formas, parecían tener un plan, así que quizá si distraía un poco la atención...


- ¡Eh, tú, mamonazo! ¡El de la consolita! ¿Qué pasa? ¿Estáis tan acojonados que necesitáis esto? ¡Soltadme y os enseñaré cómo las gasto, panda de cobardes!
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Vie Ago 06, 2010 6:31 pm

¿Mejor no hacer nada? Empecé a temblar ligeramente. ¿Es que pensaban quedarse de brazos cruzados mientras experimentaban con nosotros? ¿Es que acaso les gustaba estar encerrados en aquellas celdas? Observé como el chico junto al que había caminado se giraba y se quedaba mirándome. ¿Se daría cuenta él de que estaba temblando de puro pánico y frustración? Era un encanto de chico, mirándome embobado, y dándose prisa a contestar cuando se dio cuenta. No pude evitar sonreírle con tristeza, en agradecimiento a su respuesta, mucho más satisfactoria que la del otro tío, el de ojos grises.

Justo cuando empezaba a sonreír, el ruido de la puerta por la que habíamos entrado me asustó, haciendo que diera un bote, y me encogiera en el asiento y palideciera de forma espectacular al ver a todos los soldados apuntándonos con sus armas. El gigante que había dicho mi nombre antes de sacarme de mi celda apareció arrancando la puerta de las bisagras con un chico de pelo blanco que mantenía sujeto por la cabeza a dos palmos o más del suelo con una sola mano. Incluso los científicos que aparecían trabajar con él parecían aterrorizados de su presencia. Se disponían a experimentar con nosotros, y si no encontraban lo que querían, iban a ejecutarnos.

El gigante ruso dejó caer al preso, el cual resultó hacerlo de una forma demasiado ruidosa. ¿Acaso pesaba más de lo que yo pensaba? No lo sabía, y tampoco tenía ningún modo de averiguarlo desde donde me encontraban. Observé con impotencia como cinco soldados rodeaban al personaje de pelo blanco y lo llevaban hasta el único sillón libre, en el que no tuvo más remedio que sentarse.

El monstruo de acento ruso volvió a marcharse, los cinco soldados que habían apuntado al nuevo se unieron al resto de guardias, y el científico sacó una especie de pantalla transparente y empezó a teclear. Unas ligaduras metálicas nos sujetaron del cuello, el pecho, las muñecas y las piernas. No luché a sabiendas de que no iba a conseguir liberarme, simplemente, seguí temblando ligeramente desde dentro de las ataduras. Los sillones se movieron y nos dejaron a todos viéndonos las caras. Uno de los chicos me preguntó que estábamos cuchicheando antes, uno que parecía estar compuesto enteramente por la misma gama de colores. El nuevo se dedicó a gritar al científico, estúpido, pero tal vez sirviera para algo. Aproveché sus berridos para hablar con un tono muy por debajo del suyo, de manera que solo los del círculo pudieran oírme.

- Lo único que podemos hacer es aguantar y esperar, o eso parece... - miré al chico de ojos azules de mi derecha, buscando un trocito de esperanza a la que aferrarme y tranquilizarme lo suficiente como para dejar de temblar...

Un par de mechones de pelo me caían sobre el ojo izquierdo aún, y no podía apartarlos, aunque el tener menos visibilidad era el menor de los problemas...

...¿Qué cojones pretendían hacernos?...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nikolai Swanson el Vie Ago 06, 2010 8:41 pm

FDI: lo especifico en el texto, pero bueno. Estoy K.O. mientras se llevan a los otros de la celda, así que no sé nada de eso xD

-----------------------------------------
Me duele la cabeza. Me duele todo el puto cuerpo. Apenas soy capaz de abrir los ojos. A pesar de tenerlos cerrados, veo lucecitas a través de ellos. Cada vez que intento abrirlos, siento como un pinchazo en la base de la columna. Aprendo la lección y sigo con los ojos cerrados. Me duele todo. Noto que nos movemos. Estoy recostado en algo que se mueve. No sé qué es. No identifico ningún sonido de motor.

Apenas recuerdo nada. Salía con mis compañeros de trabajo a tomar una caña. Fui a mear. Y, de repente, la oscuridad se cierne sobre mí. Vaya mierda. Me llevo la mano a la cabeza y me la aprieto. Duele.

La oscuridad vuelve a dominarlo todo. Pierdo la conciencia. La recupero al sentir el vacío bajo mi cuerpo. Y, de repente, el suelo me golpea con fuerza. Mierda de inercia, de fuerza de gravedad y de kilos de más. Al menos la barriga amortigua parte del golpe. Vuelvo a quedar inconsciente. No veo cómo dejan caer algo. Ni cómo se llevan a los otros presos. Sigo fuera de combate.

Lentamente, empiezo a abrir los ojos. No veo nada. Temo, por un segundo, haberme quedado ciego. Pero no es eso. Es que la oscuridad más absoluta es la que reina en aquél lugar. Al menos eso me parece en un primer momento, hasta que mis ojos se costumbran. Tanteo el suelo a mi alrededor con las manos, temblorosas. Tengo miedo a lo que pueda pasar. Por fin termino de habituarme. No estoy solo. Hay otra chica en la habitación. Espera, no es una habitación. Es una celda. Noto un sudor frío, mientras mi cerebro trabaja a toda hostia.

¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?

Oh mierda. Oh mierda. Tiene que ser una equivocación. Es eso. No hay otra. Seguro que los de la mafia me han confundido con algún otro y por eso estoy aquí ahora. No hay otra explicación. Si hubiera sido la policía no me habría esperado en el baño para dejarme K.O de una hostia. Claro que no. Soy un tipo inocente. No he hecho mal a nadie nunca. Joder, ni siquiera evado impuestos. Seguro que cuando les explique la situación, me dejan irme. No sé dónde estoy ni quienes son. No tengo nada contra ellos. Y seguro que les puedo hacer un favor en el curro.

¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?

-O..Oye...-me dirijo a la chica que hay en la celda-. ¿Dónd.. Dónde estamos? ¿Qué sitio es este? Me llamo Nikolai, pero no puedo estar en la cárcel, no he hecho nada... ¿Qué es este sitio? ¿Ha sido la mafia verdad?

Joder, aquél sitio apesta. Hace calor. Oigo a las ratas cuchichear y corretear por toda la zona. Tengo miedo. Mierda. ¿Y si alguna me muerde? Joder. Joder. Me voy hasta una esquina, andando a gatas, con un dolor de cabeza atroz. Ni en mis mejores borracheras joder. Cuando llego me quito la corbata de un tirón. Oh Dios. Oh Dios. No quiero morir. No quiero morir. No sé dódne estoy. Tengo mucho miedo.

Siento como las lágrimas se agolpan en mis ojos. Mierda. Tengo 32 años. No puedo llorar. No puedo. Y menos delante de una tía. Joder. Joder.

Entonces me doy cuenta de que, tras la pared de plástico reforzado hay un pasillo. Y detrás otra celda. Dentro hay una persona. Me acerco a duras penas desde la otra punta. Por fin puedo andar. El dolor de cabeza retrocede gracias al miedo que me invide. Mientras ando, me quito la chaqueta del traje de la oficina. Tengo calor. Siento que voy a vomitar. Mierda. Bebí demasiada cerveza anoche. ¿Anoche? Espera. ¿Qué hora es? ¿Qué día es?

-¡Eh!-le grité al otro tío que había tras el cristal, en vista de que la chica no me respondía ni me hacía mucho caso-. ¡Eh! ¿Dónde estamos? ¿Qué sitio es este?-mi voz está teñida de miedo. De angustia. Odio aquél maldito lugar.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Vie Ago 06, 2010 9:37 pm

No pude evitar lanzar una mirada de rencor y quizás celos a Nero, un capullo así había logrado llamar la atención de Beatrice y encima ella parecía responderle, además, por la cara que me puso al responder diría que bajé puntos en su ranking. ¿Es que hay que ser gilipollas para poder ligar? porque sin duda Nero no es mejor que yo salvo en eso. ¿Como hacer que se diera cuenta de eso? Nero no era bueno para nadie y menos para ella, me bastaron 5 segundos para pillarlo....

Recliné mi cabeza sobre el sillón y dejé que hablasen lo que quisieran, era mejor que me callara y tragara. No solo me secuestran que encima desde que despierto me toca interactuar con un imbécil y sale él ganando. ¿Le regalarán un chupa-chups los nazis o que queda ya?.

Mientras seguían mis cavilaciones un enorme estruendo me quitó el ensueño de golpe, ví salir volando la puerta de la estancia como si nada antes de ver a la torre militar con un tio agarrado por la cabeza con una mano poco antes de ser lanzado al suelo con un fuerte ruido, más que un cuerpo parecía un maniquí de acero o algo.

Juas, parece que tenía otro al nivel de Nero, como mínimo en vocabulario y carácter, aunque este parecía tener más habilidades lingüísticas, cosa no tan difícil pero era una mejoría. Observé como se situaba cerca nuestro mientras el gigantón se iba y después de unos tecleos del científico ataduras me apretujaron contra el sillón, nunca me había creido debilucho pero esas ataduras me lo hacían creer. Moví la cabeza negativamente.

Al final los sillones se colocaron de tal manera que todos nos encarasemos a todos, no había mucho que planear pero al menos podíamos charlar un poco, parecía que algún que otro pensaba así y montando una gran escandalera. Esta vez no dejaría que el ojiazul se adelantara.

-Como dijo aquí mi amigo y antiguo compañero de celda, no estamos solos en esto, nos avisaron por un mensaje que nos ayudarían, aquí dentro hay como mínimo uno que nos puede ayudar pero seguro que hay más de uno cerca, creo que deberíamos permanecer tranquilos... pero no demasiado, no hay que llamarles la atención, ¿quién estaría calmado tal y como estamos? pero no hagáis el gilipollas si queremos seguir hablando.

No pude evitar cierto tinte de repulsión con la palabra amigo, ciertamente era la última que usaría. Terminé hechándole una miradita al nuevo y a Nero, mi última frase dedicada a ellos.

Franky Parker
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Sáb Ago 07, 2010 6:19 pm

Beatrice me sonrió, una sonrisa que me hizo olvidar por un momento mi traumático miedo al ambiente hospitalario. Hasta que un ensordecedor estruendo seguido de ver la puerta por la que entramos volar por los aires, me hizo dar un salto, casi levantándome de la silla, con los pelos de la nuca erizados. No iba a aguantar mucho más.

El grandullón entró de nuevo sujetando por la cabeza a quien supuse que sería otro preso. Lo soltó como peso muerto y este comenzó a pegar gritos cual puerco agonizante.
Noté sus gritos como una punzada en mi cerebro... llevaba unas horas sin dolor de cabeza y no estaba dispuesto a joderme por un idiota ruidoso.

Le lancé una mirada de malas pulgas mientras se acercaba obligado por los guardias y se sentaba en el último sillón libre. Entonces mientras la mole de hierro salía por el hueco donde antes había una puerta, el científico que iba con el del tatuaje se acercó pantalla en mano. No se que hizo pero los sillones cambiaron de posición y unas bandas metálicas nos ataron a los asientos sin posibilidad de escapar.

Mierda, mierda, mierda, mierda... iba a morir, esa idea no se iba de la cabeza mientras en completa tensión, me agarraba con fuerza al sillón mientras se movía, recobrado el pánico que sentía hace unos momentos.

Los sillones formaron un corro, por un lado mas cómodo para comunicarnos entre nosotros, por otro reflejaba que el “experimento” fuese lo que fuese, ya había empezado... Mi piel estaba casi tan blanca como el resto de la estancia, apretaba los dientes con fuerza y mis ojos reflejaban la lucha interna que llevaba a cabo por intentar superar mi trauma.

El tipo con cara de “ me creo guay” preguntó sobre nuestra conversación de antes, no respondí. Su sonrisa de imbecil en contraste con las ganas que yo tenía de salir corriendo de aquel lugar y mi creciente dolor de cabeza sumado al pánico, me hizo mirarle bastante cabreado. Beatrice le contestó, su voz me tranquilizó un poco, pero luego habló Franky... otro a quien le partiría la cara, su mera presencia me irritaba, si no estuviésemos atados...

Intenté aguantar, por Beatrice, por el plan de escapar... Cerré los ojos, me centré en pensar que estaba en algún lugar pacifico y silencioso... no lo conseguí. La cabeza me iba a explotar... incluso los susurros del resto los sentía como punzadas en mi sien.

Y entonces la gota que colmó el vaso, el nuevo, de nuevo se puso a pegar gritos, y no sólo eso, encima provocando al que iba a experimentar con nosotros. No pude aguantar más, me iba a explotar la cabeza, necesitaba desahogarme, liberarme, escapar de allí, correr, lanzarlo todo por los aires...

-¿¡¡Te quieres callar de una puta vez!!?- Grité hacia el nuevo.

Lo sentía por Beatrice, y lo sentía por si ponía en peligro el plan, pero no pude contenerme, me salió solo... Noté como las cuerdas metálicas que nos sostenían se tensaban asfixiándome, parecían apretarse más cuanto más me resistiese, pero dada la situación me era imposible mantener la calma.

Beatrice me miró con sus ojos claros, a mi aparecer buscando algo a lo que aferrarse... Me tranquilicé un poco, aunque aun me ardía la cabeza, y le devolví la mirada, aunque la mía más bien trasmitía desesperación.
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Nero
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Dom Ago 08, 2010 9:53 pm

Franky, Nero, Beatrice y Ragna:
El científico de la pantalla transparente, ignoró las palabras de Ragna y la respuesta de Nero. Por el contrario los soldados se acercaron apuntándoles con las armas, imponiendo el silencio. El símbolo en la mano izquierda de Nero se iluminó con un brillo azul radiante durante pocos segundos, mientras contestaba a Ragna, para luego volverse a apagar, volviendo a ser la misma cicatriz de antes, con unas pequeñas gotas de sangre que brotaban de los bordes.

El científico levantó la mirada para verlo sin demasiada sorpresa, y siguió tecleando como si nada. Segundos más tarde, el científico se acercaba de nuevo, esta vez acompañado por el que al parecer era su ayudante, el del tatuaje.

-Haz los honores...- Situándose ambos frente al corro de sillones, pasó el Dr Greymane a su ayudante la pantalla que portaba entre sus manos.

Este, la cogió sujetándola con firmeza, pero no pulsó nada de principio. Levantó la mirada hacia Franky, que era el que tenía justo en frente, y seguidamente dirigió la mirada hacia atrás, en el lado opuesto al que estaban los soldados. Cualquiera que siguiese su mirada se daría cuenta que estaba señalando algo con sus ojos, una puerta de incendios, en el lado opuesto de la habitación, bastaría con presionar la barandilla para abrirla sin más. El Doctor y los soldados no se percataron del cruce de miradas entre Franky y el ayudante, ni de la sutil forma de señalar la otra salida. Todo fue en apenas unos segundos y el ayudante bajó de nuevo la mirada hacia la pantalla, comenzando a teclear.

ZUUUUUUUUUUUUUUUUUUMMM

Un ruido comenzó a escucharse, cada vez más fuerte, como la turbina de un avión al despegar. Al tiempo que el ruido iba aumentando de forma progresiva algo emergía del suelo, del espacio que quedaba vacío en el centro del corro de sillones. Una de las losas blancas comenzó a retraerse, plegándose hacia un lado, mientras una especie de torreta mecánica emergía de las profundidades a través de la apertura.

Era un mecanismo extraño, una torreta con mecanismos complejos y multitud de cables enmarañados, auque por el centro tenía una sección parecía un simple tubo transparente. Un recipiente en el que algo giraba, de ahí provenía el ruido, parecía un cilindro metálico, pero algo cambiaba mientras giraba dentro del tubo transparente. Su color estaba cambiando, lo que aparentemente era una pieza de color plateado, comenzó a irradiar un brillo grisáceo cada vez más intenso conforme su velocidad de giro se iba incrementando.

Sin previo aviso y ante la expectación de los científicos así como la sorpresa de los
Soldados y de los propios presos, las cicatrices de todos y cada uno de los retenidos comenzó a brillar de forma más intensa y constante de lo que había brillado nunca.

No era como siempre, a prácticamente todos se les había iluminado el símbolo alguna vez, pero nunca durante tanto tiempo y con tanta fuerza. Se podía decir que incluso dolía, o tal vez no era dolor, pero era una sensación nueva y extraña.

Lo que sentían en sus cuerpos era como si aquella cosa que giraba dentro de la torreta frente a ellos irradiase algún tipo de energía invisible. Como electricidad estática o algo así, no sabrían explicarlo pero de algún modo esa energía se colaba por sus cicatrices activándolas y haciéndoles notar como si una corriente eléctrica atravesase sus cuerpos desde dentro. Era una sensación bastante desagradable, aunque no insoportable.

El proceso continuó durante un rato, a ellos se les hizo muy largo pero en realidad fueron un par de minutos, hasta que algo ocurrió. Una de las retenidas en los sillones parecía estar sufriendo más que el resto. Mia Halfson, la chica rara de la celda 53, se retorcía hasta tal punto que cualquiera diría que iba a conseguir arrancar las ligaduras que la mantenían atada. Su marca brillaba con un resplandor grisáceo, casi plateado, igual al del artilugio que giraba en la torreta. Pero era extraño, a ella parecía causarle otro efecto a parte de la iluminación. La zona de su cicatriz, el antebrazo derecho, perecía inflamado, como si algo intentase salir, como si la luz que emergía de su marca tratase de abrirse camino a través de la piel, tratando de salir por la escarificación, como un torrente de energía tratando de salir por una apretura demasiado pequeña. Cuando parecía que aquello iba a explotar, tanto por el ruido de la máquina como por los berridos de Mia, la maquina se apagó sin más, con un golpe seco. El metal antes brillante que giraba se había parado, y pudieron verlo negro, totalmente calcinado.

Mia por su parte había perdido el conocimiento, y su marca se había tornado de color negro, dejando de parecer una mera cicatriz. Al resto también se les habían apagado las cicatrices, como muchas otras veces rodeadas con sangre, nada que ver con la de Mia.

Durante unos segundos hubo un silencio absoluto... un silencio en el que las palabras del doctor sonaron como una sentencia en la blanca amplitud de aquella estancia.

La hemos encontrado... – Tras sus palabras las enfermeras se aproximaron corriendo al sillón de Mia.

De nuevo los asientos se colocaron en fila y la torreta comenzó a hundirse otra vez en el suelo. Los soldados habían bajado sus armas, atónitos por lo que acababan de presenciar. Era obvio que todo aquello les sorprendía a ellos tanto como a los propios afectados, los únicos que parecían entender la situación eran el científico, su ayudante y las enfermeras. Con un revuelo silencioso, las damas de blanco liberaron a Mia y llevaron su cuerpo inerte hasta lo que parecía una camilla, pese a no ser la típica camilla. Más bien parecía una cápsula metálica con ruedas, pulsaron una sección de la cápsula con la palma de la mano y esta se abrió permitiendo ver en su interior una superficie de apariencia esponjosa y de color rojizo. Depositaron allí su cuerpo y comenzaron a mover la “camilla” hacía la puerta que el gigante había arrancado de cuajo.

Los soldados, aun atónitos, siguieron con la mirada el trayecto de Mia en su cubículo, empujado por las enfermeras, así como el doctor que no la perdía de vista. Todos se centraban en Mia, menos uno, el ayudante del doctor.

Con un par de miradas nerviosas para asegurase que nadie miraba en su dirección, se giró hacia los retenidos, pantalla en mano, y tras pulsar a gran velocidad sobre ella, las cuerdas metálicas que retenían a los presos se retiraron, dejándolos completamente libres. Con un gesto les indicó que guardasen silencio y señaló con la cabeza a la puerta de incendios que antes había enseñado a Franky.

Era obvio que era su oportunidad de escapar, los soldados parecían aun en shock y no miraban en su dirección, el doctor y las enfermeras estaban prestando atención también a Mia, y nadie parecía preocuparse del resto.

No había tiempo para asimilar lo que habían vivido, eso ya vendría mas tarde, ahora había que correr con todas las fuerzas que les quedasen, a través de una blanca puerta de incendios.



Alex, Nikolai y Angela:
Mientras tanto, en la zona de celdas. Nikolai despertaba en una nube de confusión. Miles de preguntas le asaltaban y era obvio que no quería estar ahí, no debía estar ahí.

Sus preguntas se perdieron en el vacío murmullo del resto de los presos, su compañera de celda parecía en trance, ignorándole, y el niño de la celda de enfrente se desplomó ante sus ojos, quizá demasiado débil por la falta de alimento.

El tiempo pasaba y nada parecía cambiar, la situación era desesperante, estaba solo, dada la ausencia de su compañera y daba la impresión de que moriría de inanición en aquel lugar, tal vez incluso el niño de enfrente estaba muerto...

Un estridente ruido de alarma se comenzó a oír en todo el complejo. Era bastante irritante, pero pronto lo fue más el revoltijo de gritos, alaridos y ruegos que emergió de prácticamente todas las celdas. Algo estaba pasando y la acción se desarrollaba frente a los ojos de Nikolai. Se oían pisadas, como de alguien corriendo por el pasillo de piedra.
Pronto llegó frente a su celda, era un tipo vestido como de científico, con bata blanca, estaba sudoroso y parecía destacar en él un tatuaje de un conejo rojo en el cuello.

Se paró jadeando, pero raudo se sacó un aparato metálico y comenzó a sacar al niño de la celda de enfrente, aun sin conocimiento, pero no pesaba demasiado, se lo echo por encima del hombro. (Un par de ratas se metieron en los bolsillos de Alex mientras lo cogía el del tatuaje, aunque nadie lo vio) Luego el tipo de blanco se giró aun sin aliento hacia la celda de Nikolai, y se dispuso a abrirla también.

Seguidme... rápido Siguió andando en dirección contraria a la que había venido, hacia la celda 130, allí también abrió, e indicó que saliera sin palabras a una muchacha que allí estaba. Angela, llegada hace pocos días, los suficientes para no haber empezado aun a perder la cabeza.

Siguieron a aquel tipo por ese pasillo, en dirección opuesta al portón de hierro por el que se llevaron hace tiempo a los otros siete. Al final del pasillo había una puerta, de hierro roja, la atravesaron sin dudar. Al pasar el hombre de la bata atrancó la puerta al parecer tecleando en una consola situada a la izquierda, y con las mismas sin mediar palabra continuó con su carrera. Una serie de pasillos poco iluminados se adentraban cual laberinto en las profundidades del complejo, finalizando su camino frente a una ornamentada, y de sobrecargada decoración, puerta de madera. Nuevamente atravesaron la puerta y volvió a bloquearla.

El hombre del tatuaje se paró, apoyándose sobres sus rodillas tras dejar a Alex en el suelo de mármol. Entre jadeos musitó –Ah..a..quí e..esta..estaremos a salvo... por a..ahora...-

Angela y Nicolai se percataron de que la estancia en la que se encontraban era una especie de pequeña biblioteca, o no tan pequeña... Era una sala circular cuyas paredes eran básicamente estanterías de roble macizo repletas de libros de aspecto antiguo, incunables muchos de ellos. En el centro una enorme mesa redonda, rodeada de sillas de madera ornamentada y tapizadas con terciopelo granate. La iluminación de la sala era de un tono amarillento y en la pared opuesta a la puerta había un hueco en la estantería, en el que había construida una chimenea, con ardientes llamas anaranjadas que consumían una pila de troncos.

Pero lo verdaderamente extraño de aquel lugar era su dimensión vertical. Si mirabas hacia arriba, las estanterías seguían y seguían, la estancia al parecer estaba dentro de una torre cuyas paredes estaban repletas de estanterías abarrotadas de libros hasta el techo de la torre. Una escalerilla dorada, de aquellas que se corrían sobre las estanterías, se elevaba hasta la bóveda que coronaba la torre, permitiendo acceder a todos y cada uno de los libros, aunque no apto para gente con vértigo...


[[[Por si alguien ha leído ambos, no son exactamente simultáneos, el fragmento del segundo grupo se desarrolla un rato después del fragmento del grupo 1]]]

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Dom Ago 08, 2010 10:40 pm

Ragna estaba plenamente dispuesto a seguir con su charada para atraer la atención de los guardias, pero parecía que uno de los allí presentes tenía la fibra sensible y no tardó en gritarle para que se callase, algo que sólo hizo que en su gesto se dibujase una expresión de leve satisfacción, una sonrisa por así decirlo.

Desde luego, no contaba con tener ayuda para armar el barullo, pero cuanto más ruido hicieran menos probabilidad habría de que los otros tipos fueran descubiertos en lo que fuera que estuviesen hablando, así que se dispuso a soltarle una réplica de las suyas cuando algo ocurrió, los soldados acercándose a ellos y apuntándoles con sus armas. Ragna puso una expresión de molestia, pero luego, desafiante como siempre, volvió a mirar a uno de los guardias que estaba allí, quedándose con su cara... Empleado o no, iba a ser al primero que se cargase.

Le habría contestado de alguna forma: Era obvio que era un criajo. ¿Apuntar a alguien con un arma cuando no se tenía la más mínima intención de disparar? Era una estupidez tan grande como colocar una bomba de la que no se tenía el detonador, pero con la imbecilidad añadida de que daba aún más razones al "amenazado" para tomarse venganza cuando llegase su momento... Y el de Ragna cada vez se acercaba más y más, aunque en su caso no era que necesitase muchas más razones para tratar de descubrir de qué color eran las entrañas de esa panda de cobardes.

De cualquier modo, sus ojos de color dispar se centraron en el ayudante del doctor, al que este le había dado una señal... Sin embargo, cuando siguió su mirada, se percató de que había algo que no cuadraba: Señalaba a una salida de incendios un poco más atrás de su posición, aunque el por qué le resultaba totalmente desconocido pronto tuvo otras cosas en las que pensar, pues una losa empezó a retirarse del suelo ante él. No sabía qué cojones habría hecho aquel tipo, ni qué era ese sonido que se oyese, pero pronto notó un escozor muy familiar en su mano derecha, teniendo que morderse el labio ligeramente... Aunque no dolía como la primera vez, la corriente eléctrica que atravesó después todo su cuerpo fue lo bastante fuerte para hacer que sintiese deseos de tirar de esas ataduras, arrancarlas, aunque sabía que era inútil. Notaba la sangre en su piel y, cuando miró el dorso de su mano, pudo darse cuenta de que brillaba de forma muy leve, de una manera que sólo había visto una vez.

Una vez que recordaba amargamente bien...

Sin embargo tuvo que centrarse en otra cosa: El sonido de unas ataduras siendo forzadas y unos gritos le hicieron fijarse en lo que le estaban haciendo a una de las chicas que había sentadas con él... Mientras Ragna la veía debatirse en su asiento la furia que le invadió fue tan grande que por un momento pareció cegarle, luchó contra las ataduras otro buen rato intentando liberarse para sacar a aquella tía de allí, pero fue inútil. Por más que intentaba salir las ataduras sólo se reforzaban y, aunque estaba seguro de que había gritado que detuviesen eso, que la soltasen, quizá simplemente esa habría sido su intención... Estaba demasiado enfurecido, demasiado cegado por el dolor y la rabia como para poder prestar atención a las reacciones de los soldados para saber si realmente había dicho algo.

Para cuando todo acabó, la chica no se movía... Muerta e inconsciente, no lo sabía, pero había dejado de gritar y, cuando el doctor dijo algo que estaba demasiado furioso para escuchar, pudo observar que las enfermeras se llevaban a la chica Dios sabía dónde. A juzgar por lo que había visto, parecía claro que iban a convertirla en el objetivo de más experimentos, pues estaba claro que esos miserables no respetarían siquiera un cadáver con tal de conseguir sus objetivos... Su odio hacia ellos se intensificó si cabía más pero, mientras en su cabeza cavilaba las formas en que iba a librarse de allí y exterminarlos, algo, no sabía qué, pareció conceder su deseo.

Poco antes de que sus ataduras se liberasen, el mismo que antes había tecleado en la pantalla introdujo una nueva secuencia de teclas, lo que coincidió con que sus ataduras se retirasen, dejándoles libres. Con un gesto de la cabeza, les indicó que se marchasen y, por primera vez, Ragna se sintió confuso a la par de furioso... No sabía qué coño estaba haciendo aquel tipo ni por qué, pero los soldados estaban de espaldas y demasiado centrados, como el doctor, en la chica a la que se estaban llevando como para prestar atención a nada más.

Pero en su confusión pudo ver una cosa... Nada querría más que coger a esos tipos y arrancarles la columna vertebral por lo que habían hecho, hacerles pagar, sin embargo, no podía evitar tampoco ver que eran demasiados soldados. Incluso aunque consiguiese abatir a un par de ellos, sin su arma los demás no tardarían mucho en acabar con él y, lo que era peor, atraería la atención sobre los demás que había en aquel lugar, tan víctimas como él mismo de toda esa mierda. Sin embargo, el tipo que les había liberado y la chica a la que se estaban llevando... No haría falta ser un genio para saber lo que les harían cuando se diesen cuenta de lo que había pasado, incluso aunque sólo lo sospechasen.

Odiaba esa situación... ¿De verdad no podía hacer nada más que correr y dejar en manos de la suerte el destino de esos dos? ¿Tendría que volver a esconderse mientras alguien más moría por intentar ayudarle? Sentía cómo la rabia empezaba a consumirlo pero, al final, contra todo lo que había deseado, contra todo lo que su cuerpo le indicaba que hiciese, se levantó, haciendo una seña a los demás para que saliesen de allí echando leches, tras lo cual él les seguiría.

La razón era sencilla... Tan pronto los soldados se diesen cuenta de lo que pasaba, empezarían los tiros y él era el que mayor protección tenía en caso de que hubiese una bala perdida. Si iba en la retaguardia habría muchas menos posibilidades de que alguien saliese herido que si tomaba la delantera...

Sin embargo, antes de irse dirigió una mirada más al doctor y a la chica... No sabía por qué había hecho eso, ni qué pretendía, pero en cuanto recuperase su arma pensaba averiguarlo. Más le valdría seguir vivo para cuando volviese, o se aseguraría de traerlo de vuelta para matarlo él mismo otra vez.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nikolai Swanson el Lun Ago 09, 2010 1:16 am

Grupo 2-->

Spoiler:
No obtengo respuesta. El de la habitación de enfrente parece caer inconsciente. Puede que de hambre. Entonces me doy cuenta que el otro preso es un niño. Un niño por el amor de Dios. Tienen a un maldito y pobre niño ahí metido. ¿Pero qué cojones pasa? ¿Pero qué clase de loco psicópata es el que nos tiene encerrados ahí, que incluso meten a un pobre niño? Maldita sea. Maldita sea.

Empiezo a andar por la celda. Me pongo y me quito mil veces la corbata y la chaqueta. Temo quedarme quieto. A saber lo que me hacen las malditas ratas. Voy de arriba abajo por toda la habitación. Mi compañera no parece siquiera estar viva. Puta mierda. Bueno, vale, sí lo está, me doy cuenta de que respira. Pero no dice nada. No hace nada. Me da un poco de miedo. Tal vez se haya vuelto loca.
Tal vez me vaya a volver loco yo también. No sería tan raro. Mis ojos se terminan de adaptar a la oscuridad. Ojalá no lo hubieran hecho. La escena es deprimente. Por mucho que lo intento, por mucho que hablo a la chica, no me responde.

Finalmente no me queda otra y me tiro en el suelo. Estoy cansado. Tengo hambre. Oigo a mis tripas gruñir, protestando, desafiantes. Reclaman su sustento. No tengo nada que darles. Pero miro con otros ojos a las ratas. Da igual. Soy demasiavo viejo, gordo y débil para poder cazar alguna. Joder. ¿Qué hago aquí? ¿Qué hago pensando en comerme a unas ratas?

El tiempo pasa. Creo que me quedo dormido, pero no estoy seguro. Abro y cierro los ojos. No sé cuánto tiempo pasa. Sólo que cada vez tengo más sed. Me pregunto si también voy a morir como el otro niño. Porque a esas alturas estoy seguro de que el niño está muerto. No tardo en envidiarle. No sé qué hora es. No sé qué día es.

Y de repente la rutina y la monotonía saltan por los aires. Gritos y alarmas en el pasillo. Me pego contra el plástico-cristal que aisla mi celda y veo como un hombre, vestido de científico, se acerca y abre las puertas de mi celda y la del chico. Nos indica que le sigamos corriendo. Durante un momento, dudo. Dudo sobre qué será mejor. Si ir con ese desconocido o quedarme allí y explicar que todo es un error. Y pedir que me saquen de buena gana. Un último vistazo a mi compañera de celda me hace desistir de esa opción.

Mis piernas no han corrido tanto en mi vida. Rápidamente me quedo sin aliento. Apenas me doy cuenta de que paramos un momento para liberar a otra prisionera. Seguimos corriendo. No hago caso al dolor de mi costado. Ni al de mis piernas. El corazón me grita que pare. Noto como si fuera a vomitar. La garganta está seca. Los pulmones me arden. Sigo corriendo.

A pesar de que el desconocido carga con el niño, es más rápido que yo. Está en mejor forma. La chica también lo está. Aprieto los dientes. Me cuesta seguirles el ritmo y pronto me quedo atrás. Entonces me doy cuenta de que nuestro salvador lleva un tatuaje con forma de conejo en el cuello. Me pregunto quién es. ¿Por qué nos salva? Pero no puedo pensar demasiado. Siento pinchazos en la cabeza. Me falta el aire. Maldita barriga.

Y, de repente, cruzamos una puerta. El científico la traba y pasamos a otra habitación. Hace un tanto de lo mismo. Por fin parece que estamos a salvo. Me tiro al suelo, completamente agotado, empapado en sudor. Toda la cara me arde. Me cuesta respirar más de lo que esperaba. Mientras recupero el aliento, observo la habitación. Silvo, asombrado. ¿Qué demonios es aquello? ¿Alguna especie de biblioteca? ¿Dentro de una torre? No parece propio de un mafioso. ¿Dónde estamos?

Hace calor. La chimenea está puesta. Vuelvo a quitarme la chaqueta y la corbata. Tengo la camisa manchada de sudor y sangre y suciedad. Agradezco que haya una luz decente por fin. Me duelen los ojos, pero prefiero eso a la oscuridad. Me pregunto cómo estará mi antigua compañera de celda. Casi me siento culpable de no haberla llevado conmigo. Da igual. No hubiese podido cargar con ella.

Me fijo en la chica. Parece joven. Y, a pesar de la situación, muy guapa. No puedo evitar sentirme viejo junto a aquellos dos. A pesar de que no soy tan mayor, estar rodeado de niños es difícil. Me siento más responsable. No es algo que me guste. Odio ser el adulto. Odio ser el responsable. Pero hay cosas más urgentes. Cuando por fin puedo volver a hablar, me dirijo a nuestro salvador.

-Oh...Dios...Gracias-me pongo en pie. No sé si doy gracias a Dios o al desconocido. Ahora lo mismo tanto da-. Gracias. Gracias señor. En serio. No sé cómo agradecerle.... Pero... ¿quién es usted? ¿dónde estamos? ¿Por qué nos han hecho presos?

Las preguntas se amontonan en mi cabeza. Pero no digo nada más. Me cuesta demasiado hablar.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Mar Ago 10, 2010 3:25 pm

Esa vez, fue el chico de mi derecha quien les proporcionó la información al resto. Dejé de mirar al chico de ojos azules, girando la cabeza, y para mi suerte, el mechón de pelo que me tapaba la visión del ojo izquierdo se desplazó lo suficiente como para permitirme ver de nuevo. Le sonreí al chico que había hablado de forma vaga, en agradecimiento, aunque no pude evitar fijarme que al parecer el nuevo y el chico de los ojos azules no le caían muy bien. Supuse que convivir obligatoriamente en una celda con otra persona crearía ciertos "roces". Pero al menos, ellos habían tenido compañía en su aislamiento...

No sabía que podía hacer, seguía temblando, pero parecía que alguien estaba peor que yo, el ojiazul de antes parecía a punto de sufrir un ataque de histeria. ¿Podría calmarlo lo suficiente como para que no volviera a gritar? Incluso el símbolo de su mano se había iluminado mientras gritaba, dejando unas gotas de sangre. Aquello no podía ser bueno. Los soldados nos apuntaban imponiendo silencio... Joder, ¿que podía hacer? "Haz los honores". Mierda, tenía que intentar calmarlo ya, antes de que todo empezara...

- Por favor, escúchame...- ¿se daría cuenta de que me temblaba ligeramente la voz?-Por favor... Apoya la cabeza en el respaldo y respira profundamente... Cierra los ojos y concéntrate específicamente en algo de tu elección... Concéntrate en ignorar a los soldados, en no prestar atención a los gritos del peliblanco, en mi voz... en lo que tú quieras, pero no te concentres en el lugar en el que estás, lo único que vas a conseguir va a ser ponerte peor...- un zumbido empezó a escucharse, como un avión al despegar, solo una última frase...- Por lo que más quieras... Aguanta...

Me negué a observar aquello que producía aquel ruido, lo torreta o lo que fuera aquello, me mantuve con la cabeza gacha, y cuando mi cicatriz se iluminó de aquella forma tan espectacular, y empezó aquella especie de dolor, me concentré en aquella sensación, en la luz blanquecina, causándome cierto pánico su duración, su fuerza. Era como si la torreta emitiera energía que la cicatriz captaba. Era una sensación como una descarga eléctrica, pero bastante soportable, aunque no por ello menos desagradable. No resistirse, dejar que pase, que no encuentre resistencia.

Alguien gritaba y se retorcía. La otra chica del grupo. Cerré los ojos, negándome a mirarla. ¿Para qué iba a hacerlo? No podía ayudarla, ni siquiera podía ayudarme a mi misma... El nuevo gritaba que la sacaran de allí, que detuvieran aquello. En algún momento en el que yo seguía intentando no oír sus berridos, el ruido paró con un golpe seco. Sentía la sangre manchándome la mano derecha...

¿Que la habían encontrado? ¿Qué habían encontrado? ¿Una chica con una cicatriz que parecía calcinada? ¿Una chica indefensa que había caído inconsciente del dolor? Volvieron a colocar los sillones en fila, y las enfermeras se acercaron a por ella. La metieron en una especie de capsula. ¿Que iban a hacer con ella? Todos estaban pendientes de la chica que se marchaba, menos el ayudante, que nos dejó libres. Nos indicó que nos mantuviéramos en silencio y nos señaló una puerta de incendios. Comprobé que todos seguían prestando atención a la chica desfallecida. Así era. Me puse en pie.

Toqué la mano ensangrentada del chico de ojos azules de mi derecha con la diestra, manchándome los dedos de sangre, e hice lo mismo con el chico de mi izquierda, el de los ojos grises que no se llevaba bien con el ojiazul para que me siguieran, rozándola con los dedos de la otra mano, la que no me dejaba huellas de sangre. "Somos de más utilidad vivos y fuera de aquí". Formé las palabras con los labios de forma que pudieran leerlas sin dificultad ambos y me dirigí rápidamente a la salida de incendios. Esperaba que al menos ellos dos me siguieran, ya que no me gustaría ser la única en escapar, me sentiría como una traidora...

Una vez llegara a la puerta, la abriría y llamaría a todos por gestos antes de echar a correr por el umbral. Deseé que los soldados no se dieran cuenta de nuestra huida demasiado pronto...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Mar Ago 10, 2010 4:29 pm

Uno tan ruidoso como el otro, entre Nero y Ragna mi cabeza terminaria por parecer un concierto de Metal, pero cuando quise darme cuenta Beatrice me estaba sonriendo, no pude evitar que se me subieran los colores mientras le devolvia la sonrisa. Pude ver como la mano de Nero se iluminaba un instante, para apagarse y soltar unas gotitas de sangre como si nada. Y luego la euforia de saber que Beatrice me había sonreido pareció desaparecer al ver que le susurraba cosas a Nero, no sabia que le estaba diciendo pero... argh.

Me puse a observar la actitud de esa gente que no dudaba en tratarnos como si fuesemos unos simples conejillos de laboratorio cuando algo me llamó la atención. Pude ver como el ayudante con una mirada me indicaba la puerta de incendios, ¿la señal?, hice un pequeño gesto afirmativo, disimulado como un pequeño giro de cabeza para asegurarme que supiera que lo había entendido, luego empezó a teclear.

Un fuerte ruido se empezó a escuchar, aparentemente no pasaba nada, aparentemente... no tardó en empezar a salir algo del suelo, una torreta, miré alucinado la torreta, el cilindro en el interior, era una estupenda película de ciencia ficción. Seguí anonado hasta que noté un pinchazo en el pecho, cerca del corazón y pude ver como una luz rojiza salía de mi cuerpo allí donde dolía, era como si algo intentase entrar dentro de mí, el instinto me hizo tratar de rechazarla como pudiera. Alguna que otra vez había notado un pinchazo y había visto pequeño brillo en aquella zona, similar a la pintura fluorescente, pero nada como aquello.

El dolor parecía fluctuar, aumentaba o disminuia de vez en cuando, no paraba de escuchar gritos y el puto ruido de la máquina, me estaba desesperando y enrabietando, hasta que por fin paró y miré a mi alrededor. No llegué a fijarme en la torreta que tenia en frente, ni en la camisa ahora ensangrentada, estaba demasiado horrorizado mirando a Mia. El brazo le había quedado hecho polvo y permanecia inmóvil, como muerta. Y solo podía observar como la cogían y la manipulaban llevándola a una especie de camilla, llevándola hacia la puerta.

Miré al ayudante, se le notaba el nerviosismo, si algo salía mal..., si él no podía escapar..., después de habernos ayudado.... Sentía una enorme gratitud, gracias a él tenía la oportunidad de salir de ahí, pero no podía evitar sentir un pesar al recordar que había alguien que no escaparía con nosotros, Mia. Su cuerpo inerte siendo observados como si fuese un oasis en un desierto, ¿para qué la querían? ¿qué buscaban?. Ella no saldría de aquí... y no pude evitar susurrarle algo que sabría que a él también le doleria.

-¿No ibamos a salir todos?

Después de esa pregunta lanzada al aire me levanté, vi como el peliblanco ruidoso ya había hecho lo propio. Aparté la vista tanto del ayudante como del punto donde se encontraba Mia, era una locura intentar hacer algo, ellos estaban armados, eran más y seguro tenían un entrenamiento militar que superaba con creces a las peleas en la escuela o los juegos con mis hermanos. No podía hacer nada por ella, tenía que quitármelo de la cabeza.

Entonces noté un suave tacto casi rozando mi mano derecha. Clavé la mirada a mi lado, a la única persona que podía salvar y quería salvar realmente. Ví como sus labios formaban una frase. Tanto la cabeza como el corazón habían tomado una decisión, sabía que no haber hecho nada por la otra chica sería algo que me quedaría por siempre como una cicatriz permanente en la conciencia y que joderia recordar, como todo el tiempo pasado aquí dónde solo una persona había logrado aliviar todo lo sucedido, Beatrice.

Y por eso tenía que actuar. La cogí por la cintura, situándola delante mio, invitándola a correr en dirección a la salida. Intenté guardar las distancias, que no se me notara el nerviosismo, no por la situación si no por como reaccionar ante ella, quería estar cerca suyo pero a la vez tenía que dejarle espacio. ¿Quién es esa chica que con estar cerca mío había logrado que me enganchara tanto a ella?. Ahora tenía que saber responder.

-Ponte delante, yo te cubro. Vamos a salir de aquí, tu solo corre.

Le susurré esas palabras para calmarla, tratando de cubrirla lo mejor que pude, si se daban cuenta los guardias de nuestra escapada estariamos en un buen problema. Lanzé un último vistazo a dónde se encontraba Mia, y un pensamiento a que les pasaría a todos los que se encontraban aún en las celdas, especialmente Alex, era un niño, no se merecía estar ahí. Pero sin duda, estaba mejor que aquí, con seis tios armados que en cualquier momento podrían empezar a disparar si alguno hacía una estupidez.

Franky Parker
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

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