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ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Miér Ago 11, 2010 7:41 pm

Al tipo de pelos blancos pareció hacerle gracia que le gritase. Cabronazo... cuando saliese de allí le iba a borrar yo esa sonrisa de la cara... Los soldados se apresuraron a apuntarnos imponiendo el silencio antes de que pudiese responder, y la frustración de estar allí atado y apuntado por rifles se sumó al miedo irracional que aquella sala me inspiraba. La mezcolanza de emociones derivó en una vorágine de rabia... quería liberarme, quería destruirlo todo, estaba harto, necesitaba salir de allí, necesitaba correr y gritar. Noté un escozor en mi mano izquierda, seguido de un brillo azulado que ya había visto otras veces. Por más que le había dado vueltas no lograba comprender que era aquello, me asqueaba tanto misterio, tanto secretismo, al igual que el motivo por el que estábamos allí retenidos, misterios que se escapaban a mi comprensión... algo que me enfurecía aun más.

La luz de mi mano se apagó, y la sangre como todas las veces que eso ocurrió, comenzó a brotar. Pero no me importó, estaba demasiado alterado para fijarme en si sangraba o dejaba de sangrar. Agarraba los brazos del asiento con fuerza, es probable que si estuviesen hechos de algún material menos resistente los hubiese resquebrajado, pero aquel frustrantemente duro material blanco impedía que desahogase mi rabia destructiva.

Una vez más, como un susurro, la aterciopelada voz de Beatrice inundó mis oídos. Intentaba calmarme, intentaba que pensase en otra cosa, que me relajase. Hice caso a sus palabras, apoyé la cabeza el respaldo y respiré. Me relajé un poco, pero el miedo seguía ahí, demasiado presente.

“Haz los honores.” Esas palabras pronunciadas con la voz del científico me pusieron los pelos de punta. Mis ojos se abrieron de par en par y mi cabeza se lanzó hacia adelante como un resorte, dejando todo intento por relajarme. Intenté escapar una vez más, sabía que era inútil pero mi cuerpo se movía por instinto, y una vez más las ligaduras metálicas se contrajeron, dificultándome incluso la respiración.

Una especie de artefacto sacado de una película de ciencia ficción comenzó a emerger del suelo frente a nosotros, con un estruendo ensordecedor que progresivamente se iba haciendo más fuerte. Dentro del aparato, había algo que giraba, a saber con que retorcido propósito y de que forma nos afectaría, pero estaba completamente seguro de que aquello noe ra nada bueno. De pronto, una vez más mi cicatriz de la mano izquierda se iluminó, pero esta vez... algo había cambiado. Una fuerza extraña parecía invadir mi cuerpo, como una corriente eléctrica o algo así. Apreté los dientes con fuerza, no era insoportable ni mucho menos, pero incomodo como lo que más y el miedo a lo desconocido se encargaba del resto.

Me sorprendió que al parecer todos los presentes teníamos esas extrañas marcas en diversos lugares, y a todos se nos habían encendido al unísono cuando aquella cosa comenzó a funcionar. ¿Qué mierda intentaban? ¿Qué tenían esas marcas que ver con todo aquello? Miles de preguntas que enturbiaban mi mente ya de por si a punto de explotar. En particular pude fijarme con pavor como una de las que estaba con nosotros, la tal Mia, parecía estar sufriendo mucho más que el resto. Al principio pensé que tal vez exageraba, que su umbral del dolor era muy bajo o algo así... pero nunca había visto a un humano retorcerse de aquella forma, a parte de que su símbolo en el brazo parecía que iba a explotar. Miles de ideas oscuras me asaltaron, tal vez nosotros sufriríamos el mismo destino, tal vez era alguna tortura que iría de uno en uno... Tenía que escapar de allí de alguna forma, pero la situación estaba lejos de ser controlable. Miré una vez más a Mia, me dio pena... no la conocía de nada pero seguro que no se merecía aquello... Noté como poco a poco, la cicatriz se iba apagando, y aquella maquina se iba parando. Mia había quedado... ¿Muerta? No sabría decir si eso o sólo inconsciente, pero la cuestión es que seguramente ella lo tendría jodido para escapar. Si es que escapábamos, que cada vez lo veía menos probable.

Al parecer era eso lo que buscaban, a Mia, por las palabras del doctor... Me preocupe por ella un poco, hasta que una idea mucho más aterradora se apoderó de mi mente.
Ya tenían lo que querían, fuera lo que fuese lo que buscaban en Mia... ahora... ¿Qué pasaría con nosotros? Lo más lógico sería que nos cosiesen a tiros porque al parecer, dada la atención que todos prestaban a lo que quedaba de Mia, nosotros ya no les éramos útiles.

Estaba demasiado nervioso observando a los soldados que nos daban la espalda, para poder ver al ayudante del científico, el tipo del tatuaje, aquel que en un principio pensábamos que sería nuestra salvación, pero que cada vez, al menos yo, dudaba más y más de ello. Cual fue mi sorpresa cuando la presión de las bandas que me mantenían atrapado casi sin respiración se soltaron dejándome en libertad. Levanté la cabeza atónito, mirando a mi alrededor. Pude ver al tipo del tatuaje señalando una puerta de incendios. Me quedé a tonito, quizá por lo rápido que había cambiado la situación, quizá por que me costó asimilar todo lo que había presenciado en aquel día, pero la cuestión es que me quedé paralizado, logré levantarme de la silla pero me costó unos segundos reaccionar.

La manó de Beatrice rozó la mía, la tocó, como en un gesto para recordarme que había que escapar. Me giré silencioso pero sin perder un segundo más, puede ver como Franky colocaba a Beatrice frente a si, protegiéndola con su cuerpo. Menuda idiotez, de recibir un balazo es probable que matase a ambos...

Salí corriendo sin pensármelo dos veces, al pasar junto a Franky y Beatrice, agarré a esta de la mano, su mano derecha, apretándola con firmeza pero no suficientemente fuerte como para hacerle ningún daño. Tiré de ella mientras corría hacia la puerta, ignorando a Franky por completo, tenía que sacarla de allí. El tipo de pelo blanco tenía la puerta abierta así que salimos como alma que lleva el diablo, sin mirar atrás ni un segundo. En aquel momento no me percaté de ello, pero tenía al mandíbula fuertemente apretada y estaba totalmente tenso, como si de alguna forma, eso fuese a protegerme de las balas que esperaba oír en cualquier momento.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Angela Giovanni el Jue Ago 12, 2010 1:08 am

Cuando desperté y abrí los ojos, no pude evitar sentirme algo mareada. Intentando situarme en el tiempo y el espacio, en vano, levanté la mano para tocarme la cabeza, que no dejaba de darme vueltas, antes de tratar de incorporarme sin éxito... La cabeza no me acompañaba y me sentía débil, de modo que me limité a seguir en un rincón, tirada, aunque con los ojos abiertos tratando de analizar la sala donde me hallaba. Parecía una celda, sin embargo, en vez de rejillas, estaba delimitada por una pared de cristal.


"¿Qué es esto?"


Estaba empezando a alarmarme. Lo último que recordaba era estar con mi compañero trabajando... ¿Qué habría pasado después? Por más que intentaba hacer memoria las escenas se cruzaban, con el único flash que vino a mi mente siendo la cara de mi compañero, aún dormido encima de montones de libros. Un instante después, algún tipo de hedor y la inconsciencia... Hasta ahora.

Tras un rato de analizar tanto la istuación como el lugar donde me encontraba comencé a entenderlo todo: ¿Era posible que se tratase de enemigos de la orden? Antes de irme sé que le pregunté al jefe por qué tenía que ir yo, diciéndole que no estaba preparada, que cuatro años no eran suficientes... ¿Estaría implicado él también? No, era imposible, sería demasiado cruel por su parte, de modo que me forcé a olvidar todas mis sospechas hacia mis compañeros o mi jefe antes de, como pude, incorporarme hasta ser capaz de apoyarme en la pared, sintiendo el cuerpo débil y sin fuerzas. Para colmo, tenía hambre.

No supe por qué, pero me acerqué al cristal, buscando alguna señal de que hubiese algo, o alguien... Pero nada. Ni un alma.


- ¡Sacadme de aquí!


Sólo me respondió el silencio. El pensamiento de que la habitación pudiese estar insonorizada se me pasó por la cabeza durante un instante, pero me di cuenta que no tenía relevancia, pues no parecía haber nadie de todos modos. Reconociendo mi situación, me fijé en mí misma: Aún llevaba las ropas eclesiásticas, lo que intensificó mis sospechas sobre la orden, aunque pronto mi mente se centró en encontrar formas de escapar... Miles acudieron a mi cabeza, pero finalmente me di cuenta de que ninguna sería una posibilidad realmente viable. El único consuelo que me quedaba era saber que en algún momento tendría que venir alguien, pero tenía que prepararme para ello de modo que cogí la parte inferior de mi vestido y lo rasgué antes de hacer una brecha hasta la rodilla, tirando luego para acortar el largo del vestido, haciendo con la tela arrancada un par de trapos que até a mis manos, buscando tener algo de protección en caso de que hubiese la necesidad de golpear algo...

No tardé mucho en terminar y, al hacerlo, me apoyé en el cristal en busca, nuevamente, de movimiento... Para mi sorpresa, escuché unos pasos que se acercaban a gran velocidad, haciendo que me sobresaltase y me incorporase de inmediato. Rápidamente tomé el trozo de tela que tenía en la cabeza y lo oculté para impedir que se dieran cueta de lo que era... Sólo para ver a un par de hombres, de los cuales uno llevaba un niño en brazos pero, lo que era más importante, parecían ser amigos. Huelga decir que no tardé en salir tras sus palabras de esa celda, lo único que quería era irme de allí, ya pensaría los detalles luego.

Corrimos. A pesar de estar cansada y hambrienta, nuestro camino nos llevó hasta una especie de torre rodeada de libros donde finalmente sentaron al niño, al que me acerqué de inmediato: Intenté despertarle, pero se le veía débil y muy cansado... Muy probablemente hubiese recurrido a dormir para recuperar fuerzas, pues era probable uqe no hubiese comido en algún tiempo. Este pensamiento me enfureció... ¿Quién pdoría tratar a alguien así? Mirando al hombre que parecía, como yo, sacado de una celda, le puse la mano en el hombro buscando serle de algún tipo de consuelo, aunque no sabía lo que podría hacer estando ambos en la misma situación... Mis pensamientos se centraron de inmediato en el hombre de la bata, intentando mantener la serenidad. O toda la que podía en ese momento.


- ¿Qué es esto?


No sabía qué tipo de contestación me daría pero, desde luego, sentía curiosidad... El miedo a morir me invadió por un momento, pero ver al niño en aquel estado bastó para convencerme de que eso no era lo peor que podía pasar. Preocupada por el muchacho, le toqué la frente y puse su mariz en mi cuello para ver si respiraba, buscando cerciorarme de que estuviese bien.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Alex el Vie Ago 13, 2010 12:57 am

Luego de que se llevaran a mis dos compañeros, dejándome a mi solo con Cuca y sus crías, me senté en el frío suelo, jugando con ellas. Sentía mezcla de curiosidad y temor por lo que les pasara, me hubiera gustado estar allí con ellos, lo último que quería era quedarme solo en la oscuridad, en la fría penumbra de la celda…

Sin embargo, una vez mi rostro reflejara tristeza, cuca se aproximó a mí, dándome un arañazo en la cara con sus diminutas garras. Era cierto, no estaba solo, ellas aún estaban allí conmigo. -Chicos, vamos a jugar un rato ¿Las escondidas les parecen bien?- Mis mascotas asintieron. Siempre era yo quien buscaba, mas era lo lógico pues no tenía forma de esconderme en ese diminuto lugar.

Pasamos cerca de una hora jugando, hasta que me comencé a sentir cansado. -Me parece que me dormiré ya. Sigan jugando si quieren.- Les dije a mis mascotas, dejándome caer sobre el piso acurrucado con mi sobretodo y usando la bufanda de mi madre a modo de almohada. Así me quedé por horas…

[…]

Me despertó un ligero aroma conocido, hacía ya algunos años no lo sentía, pero estaba gravado en mi mente… -¿Mamá?- Balbuceé, aún algo atontado por el sueño. Cuando abrí los ojos me encontré con una mujer joven, mas no era mi madre, sus dorados cabellos no estaban, ni sus azulados ojos… Solo compartían ese agradable aroma que estaba aún oculto en mis memorias.

Bostecé. -Qué buena siesta…- Dije, al tiempo que estiraba mis extremidades, sin prestarle la mas mínima atención a los que estaban allí conmigo. Luego, observé a las personas que estaban allí conmigo, dos hombres y una mujer ¡¿en mi celda?! No… esa no era mi celda.

-¿¡Cuca!?- Grité histérico mirando hacia todos lados, buscando a mi pequeña mascota… -¿Cuca? ¿Dónde estás?- Las lágrimas ya estaban por comenzar a aflorar de mis ojos, cuando el pequeño roedor salió de mi bolsillo, seguida por sus hijos, y se posó en mi hombro… -¡Cuca! Te extrañé- Ya todo estaba bien… si las tenía a ellas estaba a salvo.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Vie Ago 13, 2010 5:08 am

Grupo1: Laboratorios:

Ragna fue el primero en llegar a la puerta, abriéndola para el resto. Justo detrás, iba Nero corriendo a toda risa arrastrando a Beatrice consigo. Escasos pasos detrás iban Franky y los otros dos, corriendo lo más rápido posible sin hacer demasiado ruido.

Justo entonces el ayudante del científico, el tipo del tatuaje, les lanzó una última mirada, al tiempo que sin hacer ruido, pronunció con los labios un “lo siento” que solo Ragna vislumbró. Mientras hacía eso, el ayudante soltó la pantalla, dejándola caer al suelo,

- ¡Se escapan!-

Ante el aviso del que parecía su salvador, los soldados se giraron dando un respingo. Disparando sin siquiera apuntar, las balas revoloteaban en torno a los fugitivos, y chocando contra la puerta cuando esta por fin se cerró. Dentro de la sala el científico y las enfermeras se llevaron a Mia y el ayudante desapareció por la puerta que había arrancado el hombre gigante antes de que alguien sospechase de él. Pero nada de esto pudieron ver los seis reclusos, que huían a toda prisa a través de un oscuro corredor, seguros de que un pelotón de soldados les perseguía pegando tiros.

Y de hecho, así fue, los soldados no tardaron en seguirles a través de la puerta de incendios, con una ruidosa ráfaga de disparos que gracias a la distancia y la mala puntería que parecían tener mientras corrían no alcanzó a ninguno de ellos. Pero era cuestión de tiempo, los disparos cada vez sonaban más cerca. La persecución era estresante, el camino era recto y la iluminación consistía en poco potentes lámparas de alógenos que se repetían por el interminable techo de aquel corredor. Algo tenía que cambiar, debían salir de allí rápido o todos morirían cosidos a tiros.

De pronto, un ruido metálico comenzó a oírse en ambos extremos del corredor, a lo lejos, al tiempo que una alarma ensordecedora comenzaba a resonar iluminando el pasillo de un rojo intermitente. Eran puertas, o mejor dicho, barreras. Barreras metálicas gruesas que caían del techo sellando el pasillo, tanto frente a ellos como tras ellos. Ante la situación que también pareció sorprender a los soldados, algunos de ellos decidieron parar y apuntar antes de disparar a lo loco, con la suerte de dar en el blanco. Beatrice recivió un balazo en su brazo izquierdo, a la altura del antebrazo, Ragna a su vez tambieén fue herido, en la mano izquierda, aunque sorprendentemente la bala no profundizó en su piel, el casquillo cayó al suelo sin atravesarla aunque dejando una punzante sensación que paralizó la mano, mientras que una mancha rojiza se extendía bajo su piel. Brock, el tipo bronceado también fue alcanzado, en el hombro, lo que le hizo caer al suelo.

Todo parecía perdido, les habían alcanzado, iban a morir. Más la suerte aquella noche estuvo de su lado. Una de aquellas barreras metálicas calló tras ellos, separándoles de los soldados, al tiempo que otra se cerraba frente a ellos. Estaban atrapado, pero al menos estaban vivos... por el momento.

A su izquierda pudieron ver una puerta, una puerta blanca con algún tipo de dispositivo de seguridad. Parpadeo tres veces en verde. Comenzó a parpadear en amarillo,era obvio que iba a bloquearse y antes de que eso pasase, abrieron la puerta, entrando en aquella estancia. Con un último parpadeo rojo, la puerta se bloqueó, con ellos dentro de la habitación, una vez estaban atrapado pero al menos no en mitad de un pasillo aislado.

La estancia era una habitación de mediano tamaño, no muy bien iluminada. Frente a ellos en la pared hay otra puerta, también bloqueada, un conducto de ventilación en el techo, bastante grande, y el mobiliario de la sala consistía en una camilla metálica en la que yacía un cadáver blanquecino, y un armario también metálico. Además había otras dos camillas, contra la pared de su derecha, pero estas estaban vacías. El cadáver parecía de un hombre, calvo, pero su mayor peculiaridad, es que su cara estaba desfigurada, como mostrando una de aquellas cicatrices, uno de aquellos símbolos con los que todos los presentes estaban marcados. Si buscaban dentro del armario, encontrarían material médico, vendas, desinfectante... así como bisturís y demás herramientas quirúrgicas.

No era la mejor de las situaciones dado que estaban completamente atrapados, pero al menos tendrían algo de tiempo para tratar de remendar sus heridas, las cuales por cierto cada vez desprendían un dolor más punzante, y en caso de Beatrice y Brock la sangre que estaban perdiendo comenzaba a ser considerable.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Vie Ago 13, 2010 5:50 am

Fue el primero en llegar a la puerta, pero no el último.

Cuando llegó, el joven de cabellos blancos se ocupó de mantenerla abierta y, sólo cuando se hubo asegurado de que todos estaban fuera, él se decidió a seguirlos... Sin embargo, fue un instante de duda antes de hacerlo lo que le permitió ver no sólo los labios del científico moverse en un vago "lo siento" antes de venderlos a los guardias. Al ver esto, el joven maldijo, pero no al tipo que los había liberado, sino simplemente no haber tenido más tiempo, después de todo, no podía culparle por querer salvar su pellejo y, al fin y al cabo, había sido él quien les había liberado, salvándoles de una muerte casi segura, al menos, a la mayoría de ellos, porque él se lo habría puesto difícil.

Antes de abandonar el lugar, se prometió a sí mismo volver cuando hubiese recuperado su espada y asegurarse de dos cosas: La primera era averiguar los motivos que aquel tipo había tenido para liberarlos y la segunda... La segunda era hacer pagar a todos aquellos cabrones con su vida lo que habían hecho con aquella pobre chica, hacérselas pagar todas juntas. Para cuando acabase con ellos, se dijo, lo más grande que quedaría de ellos cabría en los agujeros de un colador. Pero para cerciorarse de que iba a tener tiempo de sobra para asegurarse de cuántos pedacitos podría hacer de cada tipo, primero tendría que escapar...

Corriendo a toda velocidad por pasillos que parecían interminables, Ragna se pudo fijar en los sistemas de seguridad, algo, por otro lado, no demasiado difícil: Puertas metálicas que se cerraban a su paso, una ensordecedora e increiblemente molesta alarma y, por supuesto, las balas de aquellos tipos... Por fortuna y con un poco de suerte, pensó, las primeras les ayudarían a librarse de las últimas, aunque nada podría hacerse por las alarmas. Ragna casi podía sentir la libertad cercana cuando la situación se volvió caótica a su alrededor: La primera bala se la llevó la chica que avanzaba más adelante, en el antebrazo, haciendo que el joven de pelo blanco se alarmase... Antes la puntería de aquellos tipos había sido patética, pero aquello iba en serio. Lo único en que pensó durante unos momentos fue en acelerar, pero entonces otro tipo se cayó, uno bronceado, al suelo, ante él... Sin saber cómo, Ragna lo vio caer, pero su gesto se volvió de molestia.


- ¡Maldición!


No supo qué clase de gilipollez estaba haciendo, pero en vez de seguir corriendo, se detuvo un instante y se ocupó de que el tipo pudiese levantarse, para, al menos, conseguir arrastrarlo a lugar seguro. Cuando finalmente parecía que escaparían y que podía librarse pese al peso de aquel tipo, notó que una bala se acercaba y, casi por acto reflejo, se cubrió con la mano izquierda... Después, el dolor estuvo a punto de hacerle maldecir. Era un dolor de mil demonios, escocía, dolía, si no fuese imposible habría estado seguro de que se había roto la mano pero, obligándose a continuar, se dio la vuelta antes de seguir caminando con el otro tipo llevado casi a cuestas. Temía que no lo consiguieran, pero siguió hacia adelante: Si pensaban que les bastaba con inutilizarle una mano para matarle, se iban a llevar una sorpresa... No iba a morirse en aquel lugar, aunque tuviese que...

Apenas consiguió atravesar la barrera metálica que cayó tras él. De haberse retrasado un solo segundo él, y el otro tipo por supuesto, habrían quedado a merced de aquellos tipejos... El resultado, sin embargo, fue en el fondo favorable: Era cierto que la mano izquierda le dolía como mil infiernos, pero aún quedaba la derecha y, gracias a su "inútil servotraje", sólo pasaría un rato (lo que tardase en superar el dolor) antes de poder estar en plenas condiciones nuevamente, una gran ventaja eso de ser ambidiestro, desde luego. No podía decir lo mismo de la chica y el otro tipo, sin embargo... No sabía ella, pero el tipo bronceado sangraba bastante y, aunque no sería inmediatamente preocupante, podría serlo si no encontraban, y rápido, algo con lo que hacerle un torniquete. Sólo esperaba que se centrasen en lo que importaba y no hiciesen demasiadas preguntas estúpidas, como por qué había sido capaz de parar una bala con la mano...

En su lugar, se centró en lo importante y, cuando sus compañeros lo hicieron, él también cruzó una puerta a punto de bloquearse, para darse cuenta de que volvían a estar atrapados como ratas. Eso casi hizo que diese un puñetazo a la pared, empezando a sentirse un poco hasta los cojones de callejones sin salida que, de tener su Blood-Scythe, serían simples puertas de papel... Lo que impidió que diese dicho puñetazo fue que estaba usando la mano derecha como soporte para el cuerpo del otro tipo y la izquierda aún le dolía bastante, aunque aún podía usarla para que el tipo se apoyase al menos un poco. Por supuesto, no era todo lo que había allí y, cuando se pudo permitir el lujo de dejar al tipo sentado en el suelo con todo el cuidado que podía, se dio cuenta de lo que era esa habitación... Parecía una sala médica, pero estaba seguro de que un cadáver no era normal.

Tsk... Lo único que hizo fue emitir un chasquido con la lengua de molestia, antes de revisar lo demás: Desde luego, por el cadáver ya no iban a poder hacer nada, así que no podía importarle menos su estado de descomposición o cualquier mierda que pudiesen averiguar con estarlo mirando más de la cuenta. Con toda franqueza, prefería aprovechar la coyuntura para encontrar algún analgésico para su mano y vendas que permitiesen ayudar a los otros tipos, aunque, por supuesto, no tenía necesidad de que ellos notasen que le preocupaban lo más mínimo. Iban a estar ahí un buen rato, pero cuanto menos estuvieran haciendo preguntas estúpidas o dándole las gracias por gilipolleces, mejor.

Tras dejar al tipo en el suelo, Ragna se acercó, abrió uno de los armarios, y sacó los analgésicos. Encontró un par de bisturís que tuvo a buen seguro guardarse (podían ser útiles, aunque a él no le sirviesen de mucho) y terminó sacando desinfectante y unas vendas que, con todo desprecio, tiró hacia atrás... No tenía buenos conocimientos de medicina, así que esperaba que allí hubiese algún cerebrito que sí. No creía que esos dos necesitasen más que un remiendo, pero mejor prevenir que curar.


- Taponaos esas heridas. Si seguís sangrando de esa manera sabrán que hemos pasado por aquí. Por no hablar de que pronto podríais hacerle compañía a este desgraciado.


Odiaba tomarse un tono autoritario, pero la situación lo imponía. Alguien ahí debía pensar con claridad y, con suerte, su actitud presuntamente autoritaria distraería a los tipos lo suficiente para no darse cuenta de que había parado una bala con la mano... El que él había arrastrado hasta allí lo habría visto de primera mano con casi total seguridad pero, vista su pérdida de sangre, no le sería muy complicado achacarle dicha visión a la hemorragia, un delirio sin fundamento alguno.

De momento, se ocupó por tomarse los analgésicos con el fin de recuperar cuanto antes la movilidad de su mano izquierda, que empezó a intentar abrir y cerrar progresivamente. Esperaba que, para cuando la puerta se abriese, todos estuviesen en mejor estado que en el que habían entrado... Por el bien de todos. Pero había algo que aún deseaba más: Estaba deseando encontrar su arma. Una vez la tuviese, aquello iba a convertirse en un juego muy, pero muy divertido...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Vie Ago 13, 2010 6:23 am

Grupo 2(Biblioteca):


El hombre del tatuaje caminó jadeante hasta una silla, tratando de recobrar el aliento.
Una vez recuperado, dedicó una sonrisa a Nikolai en respuesta su muestra de gratitud, y se dispuso a responder sus preguntas con voz calmada.

- Supongo que miles de preguntas asaltan vuestra mente, pero debéis calmaros, pensad que por ahora, estamos a salvo. Sobre mi nombre... no creo que sea seguro que lo sepáis, pero podéis llamarme “R”. Respecto a nuestra situación... ahora mismo nos encontramos en la sede de la corporación L.O.K.I una de las instituciones más misteriosas e inaccesibles del globo. Me ha llevado años infiltrarme y llevo dos meses trabajando para ellos. O eso creen. Si estoy en lo cierto aun no se han percatado de mi traición, así que por ahora no nos buscan, estarán demasiado ocupados buscando al resto. No se exactamente porque estáis aquí, pero al parecer es asunto bastante complejo... buscan algo en vuestras runas.-

Nikolai no sabía exactamente a que se refirió con eso de “runa”, pero pronto se dio cuenta de por donde iban los tiros. Angela por el contrario sabía perfectamente a que se refería, miles de veces había leído en las bibliotecas de su orden acerca de las runas... “...las puertas del alma que ambos mundos separaban. Puertas que sólo aquellos ungidos por la luz sagrada del Señor podrían abrir, usando la runa con la que serían marcados como llave.” O eso tenía ella entendido, aunque por supuesto era información clasificada, no podía divulgarla entre aquellos ajenos a su orden... ¿O tal vez sí?

“R” miró entonces a Angela, la cual asistía al pobre niño al tiempo que este recobraba la conciencia.

-Yo le diré lo que es esto, señorita. Esto es una biblioteca, una biblioteca muy especial. No sólo por su envidiable seguridad interna que nos sirve de santuario, sino porque, si mis sopechas son ciertas, muchos de los libros que aquí se encuentran son tan antiguos como la mismísima escritura. Algunos que se creían perdidos hace siglos y otros que seguramente ni sabíamos que existían. Su valor es comparable a los archivos secretos del Vaticano... o eso he oído, los secretos por aquí dentro no circulan demasiado. De momento, creo que aprovecharé para echar una ojeada por aquí, una oportunidad así no se tiene todos los días...-

Se levantó de la silla y caminó hacia la estantería, se paró un momento mirando que libro coger, hasta que su mirada se posó en uno especialmente grande, uno con tapas de cuero negro. Lo extrajo con cuidado y se pudo ver una cerradura metálica que mantenía el libro sellado. Sin más miramientos, R se sacó una pequeña pistola de un bolsillo, y disparó contra la cerradura abriendo el libro.

Mientras tanto, Alex, recién despertado y atribuyendo su debilidad a “tener sueño” comenzó a juguetear con sus roedores amigos, pero Angela sabía por su aspecto que aquel niño sufría de inanición.

-Por cierto, estaréis hambrientos, creo que allí en el cajón bajo la mesa había un buen pedazo de pan y algo de fruta.-

Sin levantar la mirada, señaló con el brazo al lugar donde se encontraban justamente guardadas una hogaza de pan y cuatro peras envueltas en un papel antitérmico que la protegía.

Justo en ese momento la runa de Alex comenzó a brillar, con un brillante azul claro a través de la ropa, en su hombro, que pronto desapareció para dejar un rastro sangriento sobre la cicatriz. Las ratas se alejaron unos metros asustadas para luego volver a curiosear. Tanto Angela como Nikolai pudieron verlo, todos excepto R que no levantaba la mirada de su libro, concentrado en algo que parecía tanto importante como interesante.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Franky Parker el Vie Ago 13, 2010 4:32 pm

Apenas dí unos pasos con Beatrice cuando Nero pasó por mi lado, cogió la mano de Beatrice sin ninguna consideración y tiró de ella alejándola de mí hacía la puerta que había abierto el peliblanco. En esos momentos no sentia otra cosa que no fuera rabia hacia Nero, el calor de mi cuerpo subia por las ansias de darle un buen puñetazo, pero no iba a dejar que Nero me pudiera, traté de reaccionar friamente, tenía que tratar de imaginarme que no estaba allí, porque si no.... Con los puños apretados y el ceño fruncido corrí detrás de ellos,

Casi al instante de pasar la puerta pude escuchar como daban un grito de aviso, ya estaba hecho; balas sonaban por toda la sala, alguna que otra jodidamente cerca de mis oídos, no pensaba mirar atrás, era un suicidio. Cada vez sentia las balas más cerca, sonidos ensordecedores, el ruido de las armas cuando les cambiaban el cargador, los pasos cada vez más cercanos...¡estábamos en un puto pasillo recto! ¡éramos una enorme diana!. Y sí, estaba acojonado porque todo dependía de la suerte si queriamos sobrevivir.

El tiempo volaba y en segundos empezó un festival de angustiosas luces rojas y sonidos que no parecían preveer nada bueno. Esta vez sí que no pude evitar girar la cabeza y ver como barreras empezaban a surgir por todo el pasadizo, algunos soldados frenaban viendo que no les iba a dar tiempo a darnos caza si corrian y disparaban a la vez; así que, en un signo de inteligencia poco adecuado para nuestro bien, frenaron y empezaron afinando la punteria, y la primera bala terminó siendo para Beatrice.... ¡Nero, hijo de puta! Sabía que él solo podría traer algo malo.

Y antes de que reaccionara uno de los chicos terminó por caer al suelo con el peliblanco cerca, sin duda lo que le tiró al suelo fué un balazo, frené casi en seco y antes de darme cuenta estábamos encerrados. Miré a todos lados, quería volver a tener a Beatrice en mis manos, aunque quedara como un capullo egoista no iba a dejarla a su suerte con Nero, por guardar las apariencias no la defendí cuando la alejó de mí y él era demasiado inútil, no supo protegerla... ni yo. Pero no volvería a pasar, no lo permitiria.

En ese momento me fijé, había una puerta a la izquierda, no fuí el unico que se dió cuenta y alguien alcanzó a abrirla justo a tiempo, los parpadeos que daba el monitor no eran buena señal; reaccioné y agarré con delicadeza a Beatrice procurando no dañarla y perjudicando más su herida, aunque no pude evitar ciertas protestas por su parte, dejé ir un empujón con el hombro a Nero para que se separase de ella y lanzándole una mirada con la que no hacía falta palabras, estaba claro el significado "Ha sido culpa tuya", la llevé a la habitación.

No hacía falta ser un lumbreras para ver con un simple vistazo que era una especie de enfermeria, lo que mas me repulsó fué ver un cadáver ahí en medio, inerte, pero que cubria toda la sala con su presencia, llevé a Beatrice a la camilla más alejada del cadáver. Eché un vistazo a Beatrice, que no tenía buena cara, parecía ir perdiendo color más rápido aún de lo que perdia sangre, al ver eso mi moreno empezó a esfumarse también dándole un tinte sombrio a mi cara de preocupación.

- No soy médico ni nada por el estilo, pero a no ser que alguien lo sea, deja que le eche un vistazo a tu herida. Mis conocimientos médicos no van más allá de curar a mis hermanos, pero oye, algo es algo. Por cierto, mi nombre es Franky, creo que no me había presentado.

Traté de aligerar la situacion, de seguro que no obteniendo mucho resultado, soriéndole mientras le decía esas palabras. Cuando fuí a coger algo con que curarla me encontré al peliblanco trasteando la despensa. Miré con cierto desprecio su actitud, cogí los vendajes que había despreciado junto con algunos antisépticos y uno de los típicos paquetes quirúrgicos por si hiciese falta.

Raccioné con brusquedad a las palabras que dijo a continuación, como si fuese culpa nuestra estar ahí o de Beatrice y Brook haber salido heridos. Necesitaba responderle antes de volver con Beatrice.

- Claro, estámos atrapados con todo tipo de barreras y puertas, y lo que les va a llevar hasta aquí es la sangre ¿no?. Si vas a decir algo tan iluminado otra vez, mejor te callas.

Después de eso volví con los objetos en mano hacía Beatrice, buscando con la mirada a Nero mientras me acercaba a ella. No haría ninguna tonteria otra vez.

Franky Parker
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Vie Ago 13, 2010 7:47 pm

Justo cuando acabé de formar aquella frase con los labios, el chico de ojos grises se levantó, me cogió por la cintura y me colocó delante suya, de manera que su cuerpo me ocultaba de los soldados. Me sonrojé ante el contacto de su mano, me giré y le sonreí mientras me decía que yo solo me preocupara por correr, que él me cubría. ¿Que había hecho yo para merecer aquel trato?

Aún estaba formulando en mi mente aquella pregunta cuando una mano atrapó la mía con firmeza y un fuerte tirón me separó de aquel chico. Mi cara de asombro fue digna de ver cuando me di cuenta de que el otro chico, el de los ojos azules, era quien me arrastraba a la carrera detrás suya, tirando de mí a través del pasillo detrás de la puerta, demasiado oscuro para mi gusto, aunque deseé que mermara la puntería de los soldados. ¿Qué demonios había hecho para que aquellos dos se preocuparan tanto por mí?

El universalmente famoso grito de "Se escapan". Las balas volando a nuestro alrededor. Seguimos corriendo, no tardé en darme cuenta de que estaban cada vez más cerca y que si seguíamos así, no íbamos a salir de allí. Una alarma de un molesto color rojo y un sonido muchísimo más molesto aún inundó el pasillo. Ruido metálico de las barreras gruesas y pesadas que empezaban a cerrarse, delante y detrás de nosotros. No podía hacer más que seguir corriendo con mi mano atrapada en la de aquel chico.

Un dolor lacerante en el brazo. Grité, apretando la mano derecha de forma instintiva alrededor de los dedos aquel chico y continué corriendo, sabiendo que si paraba a tapar la hemorragia, moriría. Sangre fluyendo antebrazo abajo, marchando mi camino cual miguitas de pan en el suelo del oscuro corredor. Una barrera calló tras nosotros y ante nosotros, atrapándonos como ratas. Frené, y ni siquiera tuve tiempo de hacer que el ojiazul me soltara cuando el chico de antes, el de ojos grises, me apartó de él. Aproveché aquello para taparme rápidamente la herida con la mano derecha, soltando un lastimero quejido de dolor mientras lo hacía. Me mordí el labio mientras "mi caballero gris" le dedicaba sus hostilidades al otro chico, y no puse ninguna resistencia mientras el primero me conducía hasta el interior de una habitación cuya puerta yo no había visto antes de que me condujera a través de ella.

Dentro, un cadáver en una camilla de metal, dos camillas más vacías, un armario de metal. Me negué a mirar el cadáver a la cara y dejé que me condujeran hasta la camilla más alejada. Me apreté más la herida con la mano. La hemorragia no cesaba y yo cada vez me sentía más cansada y con más frío, intentaba relajarme, pero mi respiración cada vez se iba haciendo más rápida y superficial. ¿Cuánto podría durar en aquel estado? El ojigris se presentó e intentó quitarle hierro al asunto. No era el mejor momento para aquella actitud, o así lo veía yo, pero se lo agradecí muchísimo en aquel momento, así que le sonreí. Me costaba hablar.

- Aunque no sean las mejores circunstancias... Encantada de conocerte, Franky... - le contesté antes de que él se fuera a buscar algo con lo que curarme.

Me habría subido a la camilla si hubiera podido, pero teniendo en cuenta que tenía un brazo herido y el otro lo usaba para tapar la hemorragia del primero, era mejor ni siquiera intentarlo, aunque la verdad era que estaría bastante más cómoda sentada ahí que de pie como estaba. El gilipollas de turno decía no sé qué de que la sangre iba a conducir a los soldados hasta allí. Franky le contestó algo que me hizo volver a sonreír. Apreté un poco más la herida. Mi caballero andante volvía a donde yo estaba, buscando algo con la mirada. Miré mi brazo. No tenía orificio de salida, tendría que sacarme la bala alguien...

- ¿Alguno tiene los conocimientos o el estómago... para sacarme la bala? - pregunté.

No tenía mucha prisa porque alguien me hiciera puré el brazo intentando sacarla, pero tampoco era bueno dejarla dentro... El dolor cada vez era más punzante, cada vez más... y la sangre seguía fluyendo, formando un charquito a mis pies, allí donde las gotas rojas caían desde mi mano... Empezaba a marearme... y cada vez estaba más pálida...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Lun Ago 16, 2010 1:38 am

Sujetaba la delicada mano de Beatrice con firmeza. Mientras salía de allí corriendo sin mirar atrás ni un segundo, agarraba su mano tirando de ella como si de alguna forma corriendo pudiésemos escapar de aquellas balas que resonaban contra suelo y paredes. Peor en el fondo sabía que no era así, estaba plenamente convencido de que íbamos a morir, era sólo cuestión de tiempo que una de aquellas balas impactase contra nosotros, matándonos en el acto o simplemente dejándonos a merced de los soldados.

Corría con toda la velocidad que mis piernas me permitían, pese a estar convencido de que no serviría de nada, si existía una probabilidad de sobrevivir debía ser mía, y de Beatrice, debíamos salir de allí como fuese y de momento sólo se podía seguir corriendo sin pararse ni un segundo. Mi corazón latía con fuerza, podía notar los latidos resonando en mis oídos mientras intentaba controlar la agitada respiración intentando no pensar en los sonidos de disparos que nos seguían. Ya casi no sentía las piernas, notaba como si mi cuerpo flotase sobre dos miembros insensibilizados que notaba moverse de forma lejana.

De pronto un ruido comenzó a escucharse... No Sabía lo que era, quise girarme pero no lo hice, debíamos seguir, era nuestra única oportunidad. Pronto pude ver lo que eran. Plancas de metal macizo caían del techo con un estruendo frente a nosotros, bloqueando el camino cada vez más cerca. Oficialmente, estábamos acabados. Por un momento estuve tentado de parar de correr y afrontar las balas, pero no pude, mi instinto de supervivencia me lo impedía, aunque fuese un callejón sin salida debía salir corriendo.

Y sin mayor aviso, lo que estaba temiendo desde que atravesamos la puerta ocurrió, los soldados dieron en su blanco. Noté como la mano de Beatrice se aferraba con fuerza, quizá demasiada, no me hizo daño pero el repentino cambio me preocupó, miré hacia ella, a su cara, pude ver el sufrimiento en sus rostro. Miré más allá, buscando en su cuerpo, una bala había impactado en su brazo, estaba herida, pude ver la sangre...
Miré atrás sin pararme a pensar que eso solo sería peor, lógicamente bajé mi velocidad, pero no importo demasiado, íbamos a morir de todas formas... Beatrice no había sido la única herida ante mis ojos pude ver dos balazos más uno al tal Brock, y otro al tipo de pelos blancos.

En el fondo sentí un poco de alegría al ver al tipo ruidoso recibir esa bala, un “se lo merece” recorrió mi mente, pero pronto pensé que aquello era demasiado cruel. No me fijé en nada más, antes de que pudiese seguir corriendo uno de aquellos portones metálicos cayó frente a nosotros, no podíamos avanzar, ese era el fin.

Por suerte, otra de aquellas barreras también cayó frente a los soldados, separándolos de nosotros. Pude oir los disparas furiosos contra la barrera pero era demasiado gruesa.

Me quedé paralizado, no sabía que hacer, mi primera reacción fue de alegría, estábamos vivos. Una amplia sonrisa de pronunciados colmillos se dibujó en mi rostro... por poco tiempo. Caí en la cuenta de que estabamos atrapados... y algunos estaban heridos, entre ellos Beatrice. Me giré hacia ella con expresión preocupada.

-¿Estas bien?-

Era obvio que no estaba bien, estaba perdiendo mucha sangre y cada vez estaba más pálida. Pero no hubo tiempo para nada más. Al parecer había una puerta, no me había fijado pero todos comenzaban a entrar.

El capullo de Franky se acercó y se llevó a Beatrice de mi lado apartándome de un empujón. Ese gilipollas se iba a cagar cuando saliésemos de allí... Pero de momento, tenía más cosas de lo que preocuparme.

Al entrar ya con más calma pude ver el panorama. Beatrice estaba bastante mal, Brock también, a quien el peliblanco tuvo que asistir para llevarlo hasta esa sala. Aunque, me extrañó eso, el de pelo blanco también recibió un balazo, lo vi con mis propios ojos... Debía ser tremendamente fuerte para aun así estar tan pancho. Me fijé mas concienzudamente, no vi restos de sangre por ningún lado, ninguna herida... su mano estaba intacta... ¿Qué coño...? Fui a decir algo, a preguntarle... pero me callé. No era la cosa más rara que había visto aquel día, y lo primero que se me ocurrió para explicarlo era que estaba con ellos... esa gente tenía tecnología avanzada, a saber las protecciones que ese tipo llevaba... o tal vez era alguna clase de robot. Pero... ¿Porqué estaba con nosotros? Había cosas que no cuadraban pero vi conveniente guardar silencio y vigilarlo más de cerca desde ese momento, estaba claro que no era de fiar.

Me aproximé a Beatrice, por sus palabras parecía estar aguantando, pero era obvio que su estado no era demasiado favorable. Ignoré a Franky, quién había ido a coger algo y contestaba a las estúpidas palabras del peliblanco.

Aprovechando que Franky había ido a coger cosas me acerqué un poco más y cogí a Beatrice, la elevé en brazos con cuidado de que nos e hiciese daño ni se sintiese incomoda, y la dejé tumbada en la camilla metálica.

-Creo que así estarás más cómoda, has perdido mucha sangre, no deberías permanecer de pie. Por cierto, yo me llamo Nero.- Sonreí en parte para dar ánimos y en parte abrumado por su belleza incluso en aquellas circunstancias.

Franky se acercó, mi primer instinto al ver su cara sería pegarle un puñetazo que lo dejase K.O. pero no era el momento ni el lugar. Bajé la mirada con desprecio y rabia hacía lo que llevaba en las manos y se lo quité de un tirón.

-Trae, yo lo haré.- Mi voz sonó fría, casi despótica. Pero no me importaba lo que pensase de mi ese payaso.

Antes de girarme nuevamente hacia Beatrice, miré al peliblanco quien estaba cerca de Brock. Era el momento idóneo para ver si mis sospechas eran ciertas. Lancé unas tenazas metálicas, de los artilugios que había traído Franky, contra la cabeza del peliblanco, no me preocupe, estaba seguro de que no ocurriría nada, le había visto recibir un balazo, pero aun así debía comprobar que mi vista no me había fallado la primera vez, si fuese de carne y hueso al menos le saldría un buen chichón, que de todas formas se merecía por el escándalo de antes.

-Y tu deja de decir gilipolleces y ayuda. Sácale la bala a ese o algo.- Dije serio para que al menos el lanzamiento estuviese justificado.

Me giré de nuevo hacia Beatrice. Tenía un pequeño corte en la cara, acerqué la mano y con suavidad limpié sus sangre con una leve caricia. Su piel era suave, muy sabe, me hubiese quedado acariciándola pero eso no era apropiado.

Comencé a hurgar en la herida, usando el material que Franky había traído. No me hizo ninguna gracia, aquellos utensilios, así como el resto de la habitación me evocaba aquel miedo irracional que me transmitían los ambientes sanitarios, pero me impuse, tenía que salvarla. Nunca había usado nada como eso, ni había sacado ninguna bala de un brazo, pero imaginé que tampoco habría que estudiar para eso, solo buscar algo duro y metálico entre su sangre y sacarlo... Pronto mis manos estaban cubiertas de sangre y no encontraba la puta bala por ningún lado.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Jue Ago 26, 2010 5:14 pm

Si para mañana no ha posteado nadie del Grupo 2, pasaré turno para el primer grupo.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nikolai Swanson el Jue Ago 26, 2010 9:44 pm

Perdón :_D
Grupo 2

Spoiler:
Voy tomando nota mentalmente de todo lo que va diciendo aquél extraño. Todavía no termino de creerme nada de nada, la verdad sea dicha. Todo es tan extraño, tan irreal y chabacano...

Pero hay comida. Y eso nubla mi juicio. Sin demasiados miramientos, dejando de lado al chaval de doce años y a la otra tía, me lanzo sobre la caja con fruta y pan y empiezo a deborar todo lo que encuentro. AL final consigo controlarme y dejo algo de comida para los otros dos. No es que sea mucha (algo menos de la mitad del total), pero algo es algo. Además, seguro que el chaval no necesita comer mucho y la tía quiere cuidar su tipito. Sí, seguro.

Una vez que mi estómago ha dejado de quiejarse durante un buen rato y erupto de forma un tanto sonora, empiezo a meditar con cierto detenimiento en toda la información que nos ha dado aquél tal R. De todos modos, lo de las runas es interesante. No puedo evitar llevarme una mano al costado, dónde tengo aquella extraña marca. ¿Se llaman así? ¿Runas? Mi cabeza funciona a todo trapo. Me dolería si hubiera bebido un poco antes. Tengo que averiguar las respuestas a aquellas preguntas. Joder, posiblemente mi puto culo esté en peligro.

-Oye, no es que quiera quejarme ni nada de eso, pero, si es verdad todo lo que nos has dicho... Y no es que sea desagradecido ni mierdas, pero... ¿Por qué nos has sacado de las jaulas? Si te ha costado tanto infiltrarte, ¿has venido a rescatarnos? ¿Vas a ayudar a más gente? ¿Nos vamos a ir ya de aquí, verdad? De todos modos, te vuelvo a dar las gracias. No hubiera podido aguantar mucho más allí dentro... Y, oye...¿Qué son esas runas? ¿Por qué quieren investigarlas? ¿Y por qué hay gente con ellas?


Todo eso voy preguntándole a nuestro salvador. Entonces me dirijo al resto de los allí presentes, tratanto de poner una sonrisa amigable a pesar de las circunstancias. Seguro que el niño tiene algo de miedo.

-Por cierto, me llamo Nikolai, un placer. ¿Cómo os llamáis? ¿Estáis bien?

Y entonces la runa del niño empieza a brillar. Me asusto. No puedo evitar pegar un bote al ver el destello azulado que sale de su cuello. Las ratas hacen un tanto de lo mismo y se alejan, temerosas. No me había dado cuenta de que había también ratas allí y que estaban junto al crío. Pobrecillo, seguro que se lo querían comer o algo así pensando que estaría muerto.

Me acerco al muchacho, tratanto de alejar a los roedores que zapatazos y manotazos. Una vez junto al niño, le palpo el cuello. Está sangrando. A pesar de la sangre, veo que tiene una marca. Se parece a la mía en ciertos aspectos. Y brilla mi marca. ¿Es eso una runa? ¿Por qué las tenemos?

-Oye R, tenemos que salir ya de aquí. El pobre chico está muy mal y necesita atención médica urgente. Su... “Runa” ha brillado y está sangrando joder.


Me pongo nervioso. No puedo evitarlo, tenemos que irnos de allí. Quién sabe cuándo van a aparecer otra vez aquellos cabrones y a meternos en las jaulas para pincharnos y hacernos cosas como si fuéramos ratas de laboratorio.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Vie Dic 17, 2010 4:49 am

Grupo 1: Laboratorios:
Las heridas de Beatrice no paraban de sangrar. Los intentos de Nero por sacar la bala acabaron en un baño de sangre sin resultados. Ninguno de los presentes tenía conocimientos médicos... ¿o sí? Ian Drake, el chico alto de gafas dio un paso al frente con un profundo suspiro. Había estado observando durante los intentos de Nero y Franky por asistir a Beatrice, y aunque nadie parecía haberse fijado, su expresión era nerviosa, pero no por la situación en la que estaban todos metidos, sino por la frustración de ver la inutilidad a la hora de sacar una simple bala.

Con un ligero movimiento caminó hasta la camilla acercándose a Beatrice. Apartó a Nero y a Franky con un ligero empujón y un escueto –Trae..- arrebatando al mismo tiempo los utensilios quirúrgicos de manos de Nero. Dando la espalda al resto, comenzó a hurgar en la herida de Beatrice con una profesionalidad y una rapidez dignas de un cirujano experto. En pocos segundos, la bala estaba fuera, la herida fuertemente vendada y desinfectada.

Recolocándose las gafas con el dedo índice, le dirigió unas palabras a Beatrice

-Esto servirá por el momento. Aun así estas grave, no aguantaras demasiado si no logramos salir de aquí.-

Con las mismas se giró, ignorando al resto y se dirigió hacia el otro herido, Brock y al igual que Beatrice, en poco tiempo la bala estaba fuera y una venda cubría la herida.

Por otro lado el utensilio que Nero lanzó hacia Ragna impactó contra su frente, su puntería era pésima, de hecho solo impacto de refilón, aun así lo extraño fue que Ragna ni se inmutó, la herramienta rebotó con un ruido seco y cayó al suelo ligeramente deformada. El tiro no iba con puntería pero la fuerza que llevaba si era considerable quizá excesiva aunque lo único que sufrió Ragna fue un ligerísimo retroceso por el impacto.

El silencio inundó la sala. El rumor lejano de movimientos metálicos y gritos al otro lado de la gruesa puerta blindada era el único sonido que se escuchaba, o quizá algo más, un leve sonido, monótono e inacabable, como una especie de goteo. De no ser por el silencio jamás lo hubiesen escuchado. Si se centraban en el sonido acabarían llegando a la fuente del mismo, si, eran gotas, gotas de un liquido rojizo, de un tono más anaranjado que la sangre pero un olor parecido. Ese goteo incesante emanaba del techo, del conducto de ventilación, era bastante grande, un metro cuadrado aproximadamente, quien sabe lo que habría al otro lado.

Lo que sí era seguro era que debían salir de allí cuanto antes, no importaba como, pero el tiempo era oro. Había dos heridos en el grupo que pese a ser rudimentariamente asistidos y dotados de la posibilidad de continuar su camino, no durarían demasiado en esas condiciones

Grupo 2:Biblioteca:
Mientras tanto en la Biblioteca, el brillo repentino de la marca de Alex había sorprendido al grupo. Nikolai y Angela se acercaron ofreciéndole parte del escaso alimento y observando su “Runa” como la había llamado ‘R’. Hablaban de su estado crítico y de salir de allí de inmediato.

Mientras Alex comía recobrando algo las fuerzas, ‘R’ se giró para observarlos.

-Siento decir esto... pero, no creo que sea posible que salgamos de aquí de momento... Este es el único sitio donde estaremos segu-..

Antes de que pudiese terminar de hablar, un sonido estremecedor reventó la puerta, literalmente. Un gigantesco puño protegido por un guantelete de frío acero, adornado con tachuelas y pinchos afilados como cuchillos, atravesó la maciza puerta de madera reduciéndola a astillas. La titánica figura del gigante de hierro y pesado abrigo que Alex reconoció como aquel que se había llebado a Nero y Franky, hizo acto de presencia cual bola de demolición.

-¡¡Os encontrré pequeñas kakerlaken!!- Su voz atronadora fue el preludio de la destrucción. Sacó una barra de metal de su cinturón, parecía un mango de algo pues era del tamaño de su mano, al cogerla el metal se abrió con un fugaz mecanismo que desplegó en unos instantes un martillo de aspecto mecánico y pesado. Levanto el enorme martillo por encima de su cabeza y se lanzó con el arma en alto en un grito de guerra que acabó con un terrible golpe.

Angela y Nikolai no pudieron esquivarlo. El martillo les golpeo a ambos, primero a Nikolai el cual fue proyectado contra Angela y ambos chocaron contra el suelo aplastados por la increíble potencia del martillo. Sus cráneos abiertos contra el suelo y sus cuerpos desfigurados por el impacto fueron una imagen que Alex jamás olvidaría.

R se levantó asustado sin saber por donde escapar, corrió por la habitación manteniéndose alejado del gigante el cual tras recoger su martillo impregnado de sangre del cráneo inerte de Nikolai, caminaba con pasos pesados y una sonrisa sádica hacia el científico. Sin llegar a él , lanzó el Martillo con una fuerza brutal. El arma salió disparada cual bala de cañón e impacto contra el abdomen de R con un crujido que desencadenó un aullido de dolor agónico tan alto que después del grito pareció hacerse el silencio. Pero no fue así la fuerza que llevaba el martillo incrustó el cuerpo de R en la pared, atravesándola y lanzándole fuera del edificio entre escombros. La torre quedó medio derruida y de la biblioteca sólo quedo un amasijo de estanterías en ruinas y un caos de libros que caían en cascada por todas partes.

Alex pudo vislumbrar el exterior por un momento, a través del gran agujero que había hecho el martillo. Un prado verde y un paisaje nublado y fresco. Le recordó a los prados escoceses que había visto alguna vez. Era su oportunidad, él era el siguiente en morir, era obvio y esa era su única oportunidad de escape. Su única puerta hacía la libertad. Pero era demasiado tarde, el gigante de hierro estaba sobre él. Lo cogió con una sola mano cubriéndole toda la cabeza, y sosteniéndolo en el aire frente a él. Comenzó a apretar, iba reventarle la cabeza...

Una vez más la runa de Alex Brilló, en un intenso haz luminoso que al apagarse revivió la herida que aun supuraba sangre en poca medida. El gigante dejó de apretar. Miró la herida intrigado y se sonrió.

-Oh... Que grrata sorpresa, parrece que una de las rratitas está a punto de madurrarr. Tienes suerrte mein freund, tu vida no acabará... de momento.-

Aun con Alex agarrado, comenzó a andar hacia la puerta, sujetándolo en el aire. Las fuertes pisadas aplastaban libros y escombros por igual. Pronto atravesaron lo que quedaba de la puerta, y la siguiente, la puerta metálica roja que R había bloqueado, estaba totalmente atravesada, como si una gigante bola de cañón la hubiese reventado.
Continuó andando por lo sinuosos pasillos hasta una sala oscura, la mole lanzó allí a Alex y le advirtió que no tratase de escapar. Se fue cerrando tras de sí la puerta con un violento portazo, la cual quedó bloqueada desde el otro lado.

La sala en apariencia pequeña y oscura era en realidad bastante larga, al otro extremo una luz amarillenta brillaba entre la absoluta oscuridad, bajo ella una camilla, o mejor dicho una cápsula extraña, aunque hacía funciones de camilla. Una joven inconsciente permanecía allí tumbada y un grupo de lo que parecían enfermeras estaban practicando algún tipo de cirugía sobre ella. Algo le decía que no debía acercarse a esa zona, puede que el corriese la misma suerte que la joven. Sus amigos roedores aun seguían escondidos en sus bolsillos. Era un alivio, puede que fuese la única compañía que fuera a tener en mucho tiempo, o puede que incluso pudiesen servir para salir de aquel condenado lugar

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Alex el Vie Dic 17, 2010 5:56 am

Por culpa de la falta de alimento, todo me estaba resultando muy confuso. Recuerdo haber escuchado a un hombre hablando, y a una mujer que me ofrecía comida, pero poco más. No conseguí recobrar completamente la consciencia hasta que los cuerpos de quienes estaban intentando ayudarme yacieron, inertes, a mis pies.

Cuando el cuerpo del otro hombre salió disparado por la pared, pude ver fugazmente un hermoso campo verde, la luz del sol… la libertad. Quería correr hacia allí, quería hacerlo con todas mis fuerzas, mas mis piernas no reaccionaban, solo se quedaban allí quietas, temblando…

El gigantesco asesino posó sus ojos en mi, sentí su descomunal mano cogiéndome por la cabeza cual uva de un racimo. No sentía dolor, estaba muy asustado para eso. Algunas cuantas lágrimas escapaban de mis ojos, mas yo me reusé a gritar, no pensaba darle la satisfacción de saber que me tenía aterrado, por más que era evidente que estaba a un paso de mojar mis pantalones.

En el momento en que creí que moriría, la extraña marca de mi hombro comenzó a brillar intensamente, tal como había hecho minutos atrás. Sentía un ligero entumecimiento en la zona, siendo que toda mi atención seguía enfocada en mi cráneo…” ¿Sería esa la luz que presagiaba mi fin? “ llegué a pensar, pero entonces el gigante dijo algo que no llegué a oír, puesto que conservaba sus colosales manos oprimiéndome.

Cargándome de forma inusual, la mole comenzó a caminar en dirección a la puerta que el hombre que había salido volando por la pared trató de bloquear, estaba destrozada. No sé francamente por cuánto tiempo estuvo andando por los desolados y oscuros pasillos, pero trataba de atesorar cada segundo, quizá iban a ser los últimos.

Llegamos a una sala oscura, el hombre me arrojó dentro sin mostrar el menos ápice de compasión, tal como hizo con los otros, y luego se fue. No lo podía evitar, estaba feliz, muy feliz… estaba con vida.

Examiné rápidamente la sala, era larga, oscura y lúgubre, en el otro extremo de donde me encontraba, había un ligero resplandor amarillo, proveniente de un extraño aparato que contenía dentro a una mujer, algunas cuantas enfermeras estaban con ella, pero no llegaba a ver qué estaban haciendo.

-Cuca… creo que tenemos alguna posibilidad de sobrevivir.- Susurré a mi mascota con los ojos clavados en la nada, si había conseguido escapar, aun sin saber por qué, de la muerte segura que representaba aquel hombre, era seguro que la suerte me estaba sonriendo.


[FDI] Que post malo, malo malo... u.u[/FDI]

Alex
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Sáb Dic 18, 2010 8:19 am

Decir que Ragna empezaba a estar harto de tanto crío hubiese sido quedarse bastante corto.

Más de una vez maldijo la mala suerte que había tenido al ver los torpes intentos de seducción de esos dos tíos con las hormonas revolucionadas para con la única fémina del grupo y esto no hizo sino intensificarse cuando se dio cuenta que eso iba a convertirse en un factor que podía fastidiarles la huida a todos ellos si esos tipos no aprendían a dejar de pensar con la polla, como parecía que eran incapaces de hacer. Se hubiese reído al ver los patéticos intentos de esos tipos por sacar la bala de la chica si la situación no fuese tan seria, pero por desgracia para su humor tenía la mente demasiado ocupada pensando en lo que pasaría si no salían de allí cagando leches, desde luego la idea de pasarse el resto de sus días como conejillo de indias de los hijos de puta que le habían llevado allí le parecía incluso menos atractiva que el pasar más tiempo del necesario con esos tipos, pero por desgracia no parecía encontrar ninguna salida decente.

Y atrás, los dos cabezas de polla seguían causando un estropicio en la chica. Joder, él no tenía conocimientos de medicina, pero al menos sabía cuándo no debía tocar algo para no cagarla más de lo que ya lo estaba... Considerando cómo estaban las cosas, y la obvia incompetencia de esos dos tipos, se le pasó por la cabeza incluso la idea de ser él quien sacase la bala (porque mucho peor no iba a hacerlo), pero afortunadamente alguien que sí parecía saber sumar dos y dos apareció, ofreciéndose a hacerlo y visiblemente tan hastiado como él por la situación. Bueno, no sabía si tanto como él, pero estaba hastiado, eso podía asegurarlo. Cuando se dirigió a "su" herido, Ragna miró al tipo idiota que había creado semejante carnicería con la pobre chica lanzándole una mirada que parecía decir algo del tipo "yo no meto las manos donde sé que no tengo que meterlas", pero él tuvo la amabilidad de lanzarle unas tenazas a la frente... Que no pudo esquivar. Iban con bastante fuerza, pero afortunadamente el muy imbécil parecía tener la puntería de un escarabajo así que, afortunadamente, no habría podido atravesarle la cabeza incluso si no fuese por sus condiciones especiales.

Lo que no significaba que lo que había hecho le agradase lo más mínimo, de modo que tomó el elemento lanzado y, tras jugar durante un momento con él en su mano, sonrió tranquilamente. Ponderó la posibilidad de devolvérselas sacudiéndole una hostia con las mismas tenazas, pero en su lugar se acercó lentamente al tipo, como para devolverle el instrumento... Y cuando estuvo lo bastante cerca le sacudió un escalofriante testarazo en la frente que, considerando que su cabeza estaba obviamente mucho más llena de materia gris que la del otro tipo, iba a dolerle bastante. Una vez el niñato se hubiese caído al suelo, volvería a hablarle tranquilamente, tirándole las tenazas al lado mientras le miraba con una expresión bastante significativa. No le había dado tan fuerte como para dejarlo KO, pero iba a estar cagándose en él un rato... Casi mejor.


- La próxima vez que quieras usar herramientas de una forma que no debes, piensa en metértelas por el culo, o pregunta a tu novia si te deja hacérselo a ella. Igual lo disfrutáis. Aunque de momento me bastaría con que en vez de intentar aseguraros un lugar donde meter la polla en caliente, pensaseis en cómo salir de aquí... Como dice el doc, no va a durar mucho, así que dejad el cortejo de lado hasta que estemos fuera. Aunque sólo sea por no provocarnos nauseas a los demás.


Dicho eso, se hizo el silencio. Ragna se mantuvo escuchando tranquilamente y, pronto, fue evidente que además del sonido metálico y los gritos había algo más, un sonido de goteo que siguió hasta encontrar un goteo... Un fluido repugnantemente anaranjado que, pese a oler como la sangre, prefería no preguntarse qué era. En su lugar, siguió el goteo y se dio cuenta de que había un conducto de ventilación allí arriba por el que podría caber uno de ellos. Durante un segundo miró al resto, y chasqueó la lengua... Ya, como si fuese a confiar en que esos tipos pudiesen sobrevivir. No creía ni que supiesen atarse los zapatos por sí solos... Le iba a tocar a él hacer el trabajo sucio.


- Quedaos aquí. Veré si hay forma de salir.


Y, ni corto ni perezoso, se subió al conducto. Tuvo que acercar una camilla primero para poder tenerlo a mano, pero una vez estuviese dentro suponía que tendría algún camino que seguir... Mejor que quedarse encerrado con esa panda de criajos era, desde luego. Dios... ¿Por qué no podía tener su arma consigo?
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Jue Dic 30, 2010 2:59 am

Mis intentos por sacar la bala resultaron en una carnicería. Mis manos teñidas de roja sangre, indagaban con toda la delicadeza que me era posible en la herida empleando los utensilios encontrados , sin éxito. Aquella bala era tan escurridiza como una pastilla de jabón, la impotencia y frustración inundaron mi mente. Comencé a temer lo peor cuando alguien se acercó, Ian, el estirado de gafas. Apartándome de un empujón, se abalanzó sobre Beatrice y comenzó cual cirujano experto a extraer la bala.

Mi primera reacción fue de protesta, pero no llegué a articular palabra al ver la rapidez y eficacia con la que trabajaba. No entendí porque había esperado tanto para entrar en escena vista su habilidad, pero no dije nada, estaba demasiado avergonzado por mi propia inutilidad, bajé la mirada
mostrando mi vergüenza.

En poco tiempo, el tal Ian no sólo había sacado la bala, limpiado la herida y cubierto todo muy limpiamente, además también lo había hecho con Brock, el otro herido,el que iba con con el peliblanco encabronado.

Hablando de él... no se quedó precisamente indiferente a mi lanzamiento. Tal y como esperaba, el sonido que produjo el golpe no sonó humano demasiado natural,más bien metálico. Me sonreí levemente, aunque no hice ningún comentario, cada cual que sacase sus conclusiones. Para confirmar aun más mi teoría, aprovechando mi distracción con el tema de Beatrice, se acercó raudo y me propinó un soberano cabezazo. Intenté aguantar el tipo, pese a que el dolor del golpe me atravesó la cabeza. Ahora tenía completamente claro que aquel tío no era humano, sería algún tipo de robot o algo así, había visto de todo en aquel maldito lugar, cualquier cosa parecía posible, es más seguramente fuera parte del enemigo. Tenía sentido, el enemigo nos había colando un robot para destruirnos... claro, por eso él había llegado más tarde.

Me agarré la frente con fuerza, mi cara mostraba una expresión de furia extrema, sólo tapada por mi mano que presionaba la frente que palpitaba con dolor por el golpe que parecía haber sido infligido por un bate metálico o algo así. Entre mis dedos, dirigí una mirada de un odio tan profundo que mis pupilas estaban totalmente contraídas y vibrando en un arranque de rabia. Ese cacharro mecánico iba a matarnos a todos en cuanto nos despistásemos, era obvió, debíamos separarnos de él, o al menos ir con cuidado, y eliminarlo en cuanto fuese posible. No escuché sus palabras, se que dijo algo pero estaba sordo de ira.

Mientras me recuperaba, aun con el ceño fuertemente fruncido, aquel tipo decidió que era hora de salir. Subiéndose a una camilla alcanzó el conducto de ventilación, el cual atravesó tras advertirnos que no le siguiésemos.

Tramaba algo, estaba seguro. ¿Iría a avisar al enemigo? ¿Alguna especie de trampa tal vez? No sabía qué hacer... debía seguirlo... o tal vez esperar y hablar con el resto. Miré a Beatrice, ¿Sabría ella tal vez qué hacer? Parecía estar bastante recuperada, aunque como había dicho Ian, no por mucho tiempo.
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Nero
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Miér Ene 05, 2011 7:06 pm

El dolor seguía aumentando... cada vez más... y más... Notaba como se me iba embotando la cabeza por momentos... como me mareaba un poco más cada vez que mi corazón latía de nuevo... y sobretodo, notaba frío como si viniera de dentro de mi misma. Si no me hubiera sentido tan débil y mareada, habría soltado una exclamación de sorpresa cuando el chico de ojos azules me levantó con cuidado y me tumbó en la camilla. Se llamaba Nero. Un amago de sonrisa y una mirada fueron todo lo que fui capaz de ofrecerle, no me sentía capaz de más. Esperaba que lo comprendiera...

Me desentendí de todo cuando pasaba mientras seguía apretandome la herida, hasta que una mano me limpió la sangre de la mejilla. Es cierto, tenía una herida allí... de cuando las ventanas se rompieron... y de cuando mataron a mi madre... Se me hizo un nudo en la garganta y volví a tener ganas de llorar, el dolor se asomaba a mis ojos como si fueran lo único que eran capaces de mostrar en aquel momento. Dejé de apretarme la herida con cierta desgana. En el fondo, dudaba que aquel muchacho fuera capaz de hacer algo bien con mi brazo, pero a menos que alguno de los demás fuera un médico o un enfermero, no tenía más opción. Miré el techo y cerré los ojos, con el ceño levemente fruncido, en una mueca en el umbral entre dolida y dolorida. Intenté relajarme mientras sentía las pinzas metálicas o lo que estuviera usando moverse dentro de la herida, cosa bastante desagradable, por cierto...

Empecé a pensar cuando tardaría en sumergirme en la nada, mayormente al notar como Nero era tan inútil para sacar la bala como había supuesto. Sentía la sangre chorreando brazo abajo, y a causa de un frío que solo yo parecía sentir, empecé a tiritar levemente. No pude evitar abrir lo ojos para mirar al chico. Al ver su expresión no supe por quien sentía más lástima, si por mí, que probablemente no lo contaría, o por el pobre Nero, que parecía estar carcomiéndose por dentro de pura impotencia. De pronto, el tipo con gafas se acercó, apartó a Nero, y con una gran habilidad, empezó a tratarme la herida. Me pregunté para mí por qué demonios había tardado tanto en hacerlo. ¿Tal vez había esperado que los demás no resultaran tan inútiles como para no poder hacerlo? El caso era, que según él, no duraría mucho más si no conseguíamos salir.

Estaba sentándome con las piernas colgando por el borde de la camilla cuando me di cuenta de que el peliblanco se acercaba a darle una tenazas o algo así a Nero, y me quedé de piedra cuando el primero le propinó un buen cabezazo al segundo. No pude evitar levantar una ceja cuando oí la palabra “novia”, y fruncir el ceño mientras oía todo aquello de que buscaban un sitio para meter la polla. “Por no causarnos nauseas a los demás”. Genial. Realmente genial. No sólo tenía posibilidades de palmarla y lo estaba pasando fatal, si no que encima dos tíos -con los que no me importaría pasar una noche entre gemidos y cosas varias, aunque no iba a admitirlo en voz alta y menos allí- me veían como una puta muñeca hinchable y un peliblanco que rebosaba mala hostia y que seguramente hacía bastante tiempo que no “se saciaba sexualmente” o de forma más vulgar, “se vaciaba los cojones”, se comportaba como si todos fuésemos unos putos críos y necesitáramos una niñera. Realmente genial, si señor...

Esperaba que mi mirada de hastío que indicaba que aquello de quererme solo por ser una tía y tener una vagina bien puesta en su sitio no era nada nuevo para mí no fuera demasiado evidente... Mientras, “cortarollos 001” se subía al conducto del techo -¿Cómo demonios se me había podido pasar que estaba ahí?-, diciéndonos que nos quedáramos allí. Por mi parte, yo me sentía bastante débil.

- Como si pudiéramos... Ten cuidado, aunque sé que no necesitas que te lo digan... - “Más te vale volver o procuraré que te cojan y te revienten a hostias...”, aunque por supuesto eso no lo dije, tampoco era plan de sacar mi faceta “agresiva” cuando apenas podría caminar en línea recta, ¿no?

Me giré para mirar a Nero, que también me miraba, como si esperara que yo supiera que hacer, por su cara y la pose, el golpe debía de haber sido más fuerte de lo que había parecido. Me estiré para poder apartarle con lentitud la mano de la frente y ponerle en el lugar del golpe la mía, que fría como estaba le calmaría el dolor, si es que aún le dolía.

- No sé tú, pero creo que a parte de esperar a ver si vuelve no podemos hacer gran cosa... – sonreí, recordando algo de pronto, medio ausente- Aunque yo me guardaría un par de bisturíes... y tal vez alguna venda o algunos analgésicos...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Lun Ene 10, 2011 10:48 pm

Grupo 2 (Alex):


Alex permanecía aferrado a la esperanza de sobrevivir, mientras exploraba con la mirada su nuevo emplazamiento. Con la poca luz de la que disponía, en un principio no se veía nada más que la operación, o algo así, que estaba teniendo lugar en el otro extremo de la sala. Pero pronto sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad.

Ya algo más adaptado a las tinieblas, pudo ver que aquella sala estaba repleta de objetos que antes quedaban ocultos. A su derecha apoyados en la pared había muchas camillas en fila, que cubrían todo el lateral de lasa y se extendían hasta las enfermeras del fondo. En el lado izquierdo de la sala, había también algo, un objeto grande e irreconocible a primera vista. Parecía una gran dispositivo metálico, aunque no había visto nada así antes, no podía determinar exactamente lo que era. Al acercarse podría ver una dantesca escena.

Aquel aparato era una especie de cápsula transparente, como un tubo de ensayo acoplado a algún tipo de máquina. Pero lo peor era su contenido, dentro del tubo, flotando en un liquido translucido de color imperceptible en la oscuridad, se podía ver una figura humana. Humanoide mejor dicho pues presentaba algunos rasgos extraños, por ejemplo sus piernas habían sido arrancadas, quedando un enorme agujero a la altura de la cintura por donde asomaban los órganos que flotaban junto al cuerpo. Sus brazos, con multitud de cables que provenían de la maquina incrustados en ellos, se mostraban en tensión con las manos engarrotadas y los dedos separados recordando las garras de un ave rapaz, una postura un tanto extraña para lo que parecía un cadáver. Al acercarse más a la cápsula una luz se encendió en su interior a la vez que una pequeña lucecita parpadeante en una de las consolas que la rodeaban. Por suerte las enfermeras no se dieron cuenta, siguieron a lo suyo, mas en el interior de la cápsula ahora iluminada se podía ver mejor la sangrienta escena. El liquido en el que flotaba era naranja y la piel de esa… cosa, era blanca, blanca como la nieve, y lo más extraño es que no tenía ningún rastro de pelo o imperfecciones de ningún tipo más allá de alguna vena que se marcaba a través de la piel.

Mientras Alex miraba, algo cambió. El cuerpo se movió. La cabeza, que antes quedaba de espaldas, se giró para mirarle. Si ya fue terrorífico el hecho de que aquella cosa pudiera moverse lo que vio a continuación fue muchísimo peor. No tenía cara. Su rostro era totalmente liso y blanco, carente de ojos, nariz o boca, y sin embargo notaba su mirada como una puñalada en el corazón, literalmente, era tan punzante que casi dolía. La figura se movió de nuevo, extendió sus brazos hacía el cristal que los separaba y comenzó a arañarlo con aparente frustración… o ira, era difícil decirlo, pero en cualquier caso la sensación de peligro y pánico invadiría a cualquier persona en su sano juicio. Antes no se había fijado, pero en el cristal, en la zona donde arañaba había unos leves surcos, unas hendiduras en el cristal, arañazos. también se fijó en sus uñas, algunas faltaban dejando el dedo acabado en un muñón sangriento, otras estaban rotas y astilladas también sangrantes y rasgaban silenciosamente contra el cristal sin conseguir nada aparentemente.

Ante tal esperpento, cualquier persona habría dado un grito de puro terror, mas eso habría alertado a las enfermeras y era fácil adivinar que no serían muy amigables. puede que fuesen ellas las que hubiesen hecho eso… mutilando a la figura que flotaba en aquella cápsula tratando de abrirse paso.

Cuca, la rata, dio un pequeño mordisco a Alex, tirando de su pantalón, trataba de avisarle de algo. Al mirar al suelo pudo ver de que se trataba, la rata corría por el suelo señalando una especie de trampilla, un sumidero. Al parecer la maquina de la cápsula rezumaba aquel liquido rojizo anaranjado, y el liquido que emanaba se filtraba por el sumidero, un agujero tapado por una rejilla de aluminio, agujero por el que un adulto seguramente no cabría, pero Alex no era adulto. La rata señaló que los tornillos que sujetaban la rejilla no estaban, sería fácil levantarla sin montar mucho escandalo.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador el Dom Ene 16, 2011 12:03 am

Grupo 1: Laboratorios:
Ragna ascendió por el conducto sin demasiada dificultad. Nada más ascender pudo ver que había dos sentidos por los que avanzar, mas al parecer el conducto de ventilación no estaba en demasiado buen estado, una especie de derrumbamiento interno había bloqueado el camino tras Ragna, por tanto el conducto de ventilación se extendía frente a él era el único sitio por donde avanzar. Su anchura era la justa para poder pasar a gatas, arrastrándose por el camino de frío metal, sin poder mirar atrás con facilidad. El camino se extendía unos cincuenta metros, recorrerlos podría ser algo pesado y molesto dado el poco espacio, pero al menos era una salida. pronto llegó a una bifurcación.

Tres caminos frente a él. Por el de la derecha venía aquel liquido anaranjado que le había conducido hacia el respiradero en primer lugar, el de la izquierda estaba bloqueado al igual que el del principio, y por el del centro, unos metros más adelante, se filtraba una luz a través de una rejilla. Rejilla idéntica a la que había atravesado al entrar. A través de la reja se veía una pequeña sala iluminada por una luz blanca parpadeante. Pantallas, cientos de pantallas minúsculas puestas frente a una silla en la que un tipo permanecía sentado inmóvil. En cada una de esas pantallas se mostraba una sala o un pasillo, desde allí aquel tipo de la silla podía ver todo lo que ocurría en aquel infernal edificio… si es que era un edificio.

Si se fijaba un poco más, podría comprobar que la rejilla estaba suelta, al igual a la que había usado para adentrarse en los conductos, y que el hombre sentado frente a las pantallas estaba demasiado quieto, tan quieto que ni siquiera respiraba. Un agujero de bala aun sangrante en su frente explicaba su falta de movimiento. También si se acercaba lo suficiente podría ver una especie de armario bastante grande, estaba cerrado con candado. Tal vez hubiese algo interesante ahí abajo, o tal vez sería mejor no inmiscuirse y seguir por el camino del reguero de fluido naranja, la decisión era suya.

Mientras tanto en la sala de las camillas, Nero se acabó de recuperar del duro golpe. Beatrice parecía suficientemente recuperada como para andar correr con normalidad pese a que su debilidad era evidente en su palidez. Brock, el otro herido, también se encontraba mucho mejor e Ian miraba atento el respiradero por el cual había subido Ragna.

Brock, no tardó en comenzar a hablar ante el silencio que inundaba la sala. -No se vosotros, pero yo no me voy a quedar aquí parado esperando.- Con las mismas, se subió a la camilla por la que había subido Ragna, con bastante agilidad para haber recibido un tiró minutos atrás.

Ian, hizo lo mismo en cuanto Brock ascendió por el hueco del techo, subiéndose al conducto sin demasiados reparos. -Estoy de acuerdo, es obvio que estamos atrapados en esta habitación, nuestra única esperanza es el respiradero. No se si por allí encontraremos una salida, pero aquí sin hacer nada desde luego que no.-

Franky se encogió de hombros y se dispuso a seguirles -Yo también voy…-

Parecía que Nero y Beatrice se iban a quedar allí solos, quizá si fuese una buena idea intentar escapar por el respiradero, quizá no era muy recomendable para Beatrice realizar tantos esfuerzos, pero peor sería quedarse allí esperando por dios sabe cuanto tiempo.

Justo en ese momento un brutal sonido inundo la sala, como un trueno que asalto sus oídos de improviso. Provenía de la puerta, un sonoro golpe había dejado la puerta completamente abollada, aunque seguía sin abrirse no aguantaría muchos golpes así, era como si tratasen de abrirla con una bola de demolición o algún tipo de ariete. Otro golpe. La puerta había quedado totalmente desfigurada aunque seguía en su posición, se podía ver por la forma que presentaba el golpeado metal que estaban golpeándola con un objeto de forma esférica, o mejor dicho, ovalada. Había que salir de allí inmediatamente, ya no había otra opción.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Miér Ene 19, 2011 8:24 pm

Cuando Ragna subió al conducto supo que acababa de meterse en una ratonera: El conducto de ventilación estaba en un estado suficientemente malo como para que el joven comenzase a preocuparse porque se le fuese a caer encima en cualquier momento y, de hecho, la prueba de que ya lo había hecho al menos en alguna ocasión era que uno de los pasos estaba cortado por escombros de un derrumbamiento previo. Así las cosas, no pasó ni un instante hasta que empezó a maldecir su suerte, sin embargo, empezando a moverse por el conducto mientras maldecía no sólo su suerte, sino también a los hijos de puta por los que estaba en aquel lugar... Desde luego, cuando pudiese encontrar su arma iba a asegurarse de que se las pagasen todas juntas, pero primero se ocuparía de destriparlos.

Sí, no pensaba acabar rápido, eso estaba claro...

El avance fue lento y tedioso pero, finalmente, acabó llevándole a una bifurcación, de tres caminos, uno de los cuales, cómo no, estaba bloqueado... Por fortuna, se dio cuenta de que había otros dos: El primero de ellos, a su derecha, parecía ser el lugar de donde manaba ese apestoso fluido naranja, mientras que por el centro parecía haber una luz surgiendo de una rejilla. En aquel momento, Ragna lo tuvo bien claro: No es que no fuese una persona curiosa que disfrutaba intensamente metiéndose en lugares de donde surgía un apestoso fluido con un color bien desagradable, en absoluto, pero aquella era una de esas pocas ocasiones en que una chispa de sentido común le hizo tomar el camino hacia la luz, llevándole en breve hacia una rejilla... Suelta, afortunadamente.

Lo que vio al llegar fue, desde luego, curioso. No sólo parecía haber un tipo sentado frente a un sinfín de pantallas, sino que parecía estar tan quieto que Ragna tuvo serios problemas para creer que estuviese vivo... Y, en efecto, así era: Cuando el joven retiró la rejilla y bajó del conducto, sintiendo de nuevo algo de aire no viciado en los pulmones, no tardó en darse cuenta, nada más girar la silla, de por qué aquel pobre capullo estaba tan quieto. Alguien había tenido la amabilidad de abrirle un tercer ojo en la frente aunque, por desgracia, el tipo parecía que no había sido capaz de soportarlo. Una verdadera lástima...

En cualquier caso, estando donde estaba y con una mejor perspectiva de las cosas, pudo echar un vistazo más de cerca: Aparte de las pantallas que, francamente, no le resultaban tan interesantes de momento, Ragna pudo ver algo que le hizo sentir un deje de esperanza. Ante él había un enorme armario, como no, cerrado con un candado... Y, por unos instantes, Ragna pensó que ahí podría encontrarse su arma y, quizá, algo de equipo que podría ser útil para salir de allí... Lo malo, por supuesto, era que estaba cerrado con candado, así que abrirlo no iba a resultar fácil, a menos, claro, que encontrase la llave. Entonces fue cuando Ragna miró el cadáver tras de sí... No creía que fuese a tener la llave, pero... En fin, no perdía nada por intentarlo.

Una vez Ragna encontrase la llave, abriría el armario y vería qué era lo que podía encontrar dentro. Y si no encontraba llave alguna... Bueno, seguro que allí había algo que podría usar para reventar el candado a golpes. Tiempo no le faltaba.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Alex el Jue Feb 03, 2011 1:03 am

Cuando mis pequeños ojos lograron adaptarse a las tinieblas, pude vislumbrar varios de objetos que antes escapaban a mi vista; un grupo de camillas perfectamente ordenadas en filas, llegaban hasta el otro extremo de la sala, pero estaban vacías según podía ver. En el extremo contrario, había una extraña estructura, no podía decir qué era, ni siquiera si se parecía a algo que hubiese visto con anterioridad, el extrañísimo objeto había captado mi atención, en forma proporcional a como me asustaba.

Junté coraje, tragué saliva y me acerqué en completo silencio al objeto que había captado mi atención. Parecía algo salido de una película de ciencia ficción de los noventa, esas que mi padre me hacía ver con él religiosamente todos los viernes por la noche. Ahora mucho más intrigado, miré a través del cristal el contenido del aparato.

Ahogué un grito. Dentro del tubo, flotando en un extraño líquido que a simple vista parecía agua corriente, había un cuerpo, pero no uno cualquiera, era un extraño ser humanoide mutilado, con las entrañas asomando por debajo de su ombligo. No pude evitar que unas pequeñas lágrimas de lástima escaparan por la comisura de mis ojos.

Con los globos oculares enrojecidos me propuse examinar a la criatura. No tenía ni rastros de la humanidad que alguna vez había perdido, seguramente. De sus extremidades superiores brotaban cables que se unían al extraño contenedor. Su figura, casi amorfa, estaba en pose de total rigidez, muy extraña para un presunto cadáver, pero que dejé pasar.

Me acerqué más al ser, preguntándome si habría alguna forma de liberarlo de su prisión de cristal y metal, mas cuando di el primer paso, el interior del contenedor comenzó a brillar. Ahora podía apreciar mejor el contenido; lo que antes simulaba ser simple y corriente agua, ahora mostraba un tinte anaranjado y la piel del sujeto era blanca, tan blanca como la nieve en invierno. No mostraba señales de las imperfecciones típicas de un ser humano, ni cicatrices o lunares, ni siquiera una arruga o cabello. Era como un maniquí flotando en zumo de naranja.

Mientras observaba la figura, ésta comenzó a contornearse, y su rostro que antes escapaba a mi visión por estar sumergido en el líquido se hizo visible. Una vez más ahogué mi instinto por gritar de terror. Como si fuese poco su extraña piel, que tuviera las tripas por fuera y cables brotando de los brazos, ahora resultaba que la cosa no tenía cara. Anonadado di un paso hacia atrás, temeroso por la horripilante imagen que acababa de procesar mi cerebro.

Me acerqué una vez más, la “mirada” penetrante del ser hizo que me estremeciera, como si atravesara mi alma con su expresión. Luego del suceso, comenzó a arañar el cristal con furia. Deposité mi mano sobre el lugar donde arañaba. -Te prometo que te liberaré.- susurré a la criatura con mi patentada sonrisa inocente.

Mientras “conversaba” con mi nuevo conocido, Cuca exploraba el recinto. Pronto llamó mi atención tirando de mi pantalón. Había encontrado una especie de alcantarilla por la cual podría escapar, o al menos esconderme mejor de las horripilantes enfermeras.

Con mucho cuidado de no causar el menor ruido, levanté el pesado metal con mis pequeñas manos para luego depositarlo junto al hueco. La rejilla transportaba el líquido anaranjado de la capsula del ser, no pude evitar impresionarme al saber que tocaría el líquido donde éste reposaba, pero pronto y sin más dudas me metí dentro rogando encontrar por allí una salida de ese macabro lugar.

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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Sáb Abr 16, 2011 3:33 pm

Conforme iba pasando el tiempo, me iba sintiendo cada vez mejor, más recuperada, y aunque seguía sintiéndome débil, suponía que podría correr o andar, al menos por un tiempo, si era necesario. Por su parte, el otro herido parecía no tener ninguna paciencia, ya estaba queriendo subirse al conducto e irse tras "cortarrollos". Se subió a la camilla - parecía que no le acababan de meter un tiro...-, y de ahí al respiradero, y nuestro enfermero y Franky también. Vale, tal vez tuvieran razón, pero yo no creía que yo fuera a ser capaz de encon...

Joder. El ruido de la puerta siendo golpeada con algo me hizo dar un bote que casi me puso de pie. Al mirarla comprendí con pavor que lo que le había hecho aquello a la puerta no tardaría en abrirla. Bastante acojonada, salté de mi camilla, me subí a la otra como pude y de ahí me las apañé - a base de saltar y tirar- para subir mi cuerpo al conducto y arrastrarme dentro. "Bendita sea esa animadora loca", pensé para mí, recordando como una amiga a la que ya no volvería a ver me había "obligado" a practicar con ella casi a diario y que debido a ello no tenía una mala forma física.

- Vamos Nero, date prisa... ya no es una buena idea quedarse...
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Nero el Dom Mayo 15, 2011 7:31 pm

La punzada de dolor se disipó finalmente de mi frente, pero no el cabreo. Aun seguía pensando que aquel tipo ocultaba algo extraño, no podíamos confiar en él.

Brock e Ian, el bronceado y el “medico”, se apresuraron en seguir al peliblanco. ¿Estaban locos? Uno de ellos esta herido ¿A donde creía que podría llegar en ese estado? La verdad es que trepó por el conducto con demasiada facilidad para haber recibido un tiro hace tan poco tiempo y después de todo, no había otra salida. El subnormal de Franky también los siguió, llevaba tiempo sin decir ninguna de sus sandeces, era extraño, pero tampoco me iba a parar a cuestionarme si le había dado un ataque de lucidez. Mejor que se quedase así, calladito.

Así que sólo quedamos Beatrice y yo. La miré examinando su herida, no esta seguro de hasta que punto sería capaz de trepar por la ventilación, se la veía bastante débil. Tal vez con mi ayuda…
De pronto, un estruendo en la puerta me hizo dar un respingo. Algo la estaba aporreando, al principio no me importó, pensé que aguantaría pero cuando los golpes comenzaron a subir de intensidad y la puerta se fue abollando como si fuese de hojalata, comencé a preocuparme bastante. Me quedé impactado, mirando como la gruesa puerta metálica se doblaba cual plastilina mostrando una forma ovalada que parecía estar golpeándola con una fuerza descomunal. Había que salir de allí, ya no había otra opción.
Me giré hacia Beatrice, no estaba. ¿Qué coño…?¿Dónde se había metido? Miré hacia el conducto, estaba subiendo. Y yo que dudaba de sus fuerzas…

Me acerqué a toda prisa, mientras ella me llamaba para que apurase. La ayudé empujando hacia arriba sus piernas que aun colgaban intentando arrastrase hacia dentro del agujero, hasta que quedó totalmente dentro. Ahora era mi turno. Me subí a la camilla agarrando previamente la rejilla que protegía el conducto antes de ser arrancada. De un saltó subí medio cuerpo al conducto quedando colgando mis piernas las cuales subí con un poco más de esfuerzo arrastrándome por aquella superficie metálica. Una vez dentro, intenté recolocar la rejilla. Era obvio que sabrían por donde habíamos escapado, pero al menos intentaría disimularlo un poco.

Acto seguido, ya dentro del conducto, y mientras escuchaba gritos y los golpes cada vez más fuertes en la puerta, me giré hacia Beatrice, quien ya caminaba a gatas por aquel túnel metalizado y me dispuse a seguirla intentando no hacer ruido. Me vino una vez más a la cabeza la idea de que aquel tipo peliblanco tramaba algo, no podía evitar pensar que tal vez siguiéndole nos estábamos metiendo directamente en la boca del lobo.


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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Narrador Ayudante el Dom Mayo 15, 2011 7:40 pm

El candado cerraba el armario de la sala de vigilancia, Ragna lo observó un instante y llegó a la siguiente conclusión lógica, si hay candado, las llaves deben estar cerca, probablemente entre la ropa del guardia muerto, así que se acercó a él comenzó a revisar su vestimenta, tras buscar un rato las encontró en la chaqueta, en un bolsillo interior se encontraban bien guardadas un manojo de cinco llaves. Inmediatamente se acercó al armario, comenzó a probarlas una a una hasta que afortunadamente cuando probaba la cuarta el candado se abrió con un suave chasquido metálico. Ansioso tiró de las dos puerta metálicas hacia fuera, éstas giraron sobre sus gozones produciendo un ligero quejido, en el interior del armario se encontró con un regalo interesante…

Colocado entre los estantes se encontraban: un par de pistolas con su correspondiente cargador, que incluía cinco o seis balas, un arpón de submarinista cargado, cinco o seis cuchillos de combate, un par de machetes del ejército, de pronto si vista se centró en un bulto, apoyado en uno de los laterales se encontraba una espada enorme de aspecto pesado e imponente…Seguramente el armario fuera el almacén de armamento requisado a los presos.
Mientras Ragna se entretenía en revisar a fondo el armario, los demás, Brock, Ian y Beatrice ya avanzaban por el conducto de ventilación, el ruido del metal golpeado de la puerta se hacía cada vez más fuerte cuando la cabeza de Nero apareció por fin por la abertura del conducto, en un intento de disimular su huida Nero encajó como pudo la rejilla del conducto, para que desde abajo no pareciera que ha sido abierta, sin embargo por mucho que lo intentó no quedó totalmente bien puesta, se percibía una ligera abolladura que impedía encajarla bien sobre la abertura, Nero ligeramente ansioso, esperaba que su pequeña estratagema les diera el tiempo necesario para escapar.

Avanzaron hasta la bifurcación del conducto, pero el Liquido viscoso y anaranjado no les inspiró mucha confianza, así que siguieron el camino que tomó Ragna, al poco tiempo todos, estaban en el cuarto de vigilancia, lo primero que vieron fue al guardia con la cabeza agujereada, luego el ruido de Ragna rebuscando en el armario los alertó, se acercaron a él y descubrieron el armamento.
Sin darles tiempo a reaccionar, comenzaron a escuchar un sonido que provenía del conducto , allí había alguien más, sobre el metal escucharon el movimiento ligero y lento acompañado de varias pisadas agudas y rápidas. De repente el conducto de ventilación cedió cayendo al suelo, de la apertura creada calló un pequeño muchacho y una rata…Era Alex, el niño que habían dejado atrás encerrado en las celdas acristaladas, junto a él su pequeña rata asustada por el estrépito se escondía en el bolsillo del muchacho.
De alguna forma había conseguido escapar de las celdas, los demás no tenían ni idea de cómo lo había hecho…quizá lo mejor sería preguntarle…probablemente tuviera algunas respuestas interesantes…



[FDI] A partir de aquí continuo yo con la trama [FDI]

EDIT: Material encontrado:
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Ragna el Mar Mayo 17, 2011 11:43 pm

Et voilá.

Para ser sincero, no creyó que fuese a tener tanta suerte, pero al final parecía que las cosas estaban empezando a pintar bien para Ragna... En cuanto vio que efectivamente el guardia muerto tenía las llaves consigo, una media sonrisa casi imperceptible se dibujó en el rostro del peliblanco, que tomó las llaves tan pronto como fue capaz de hacerlo, dirigiéndose de inmediato hacia el armario. Las llaves tintinearon en sus manos mientras trataba de acertar a meterlas en el agujero y, logrado esto, las giraba, obviamente nervioso y a la par impaciente por lo que iba a encontrar allí... Cuando finalmente escuchó el característico "click" que indicaba la apertura de la puerta, el entusiasmo de Ragna era tal que no tuvo el más mínimo cuidado en medir la fuerza que uso para abrir las puertas, haciendo que estas prácticamente saltasen de los goznes y revelando el interior del armario.

Y entonces, su sonrisa se amplió.


- Mira tú por dónde... Debe ser navidad.


Y, desde luego, lo que había ahí bastaría para montarse una pequeña guerra: Pistolas, cargadores, un arpón de submarinista, cuchillos de combate, machetes del ejército... Todo estaba muy bien, para cualquier otro, pero lo que Ragna había venido a buscar era otra cosa muy distinta, algo que había pertenecido a él todo aquel tiempo. Y, cuando reconoció el bulto, no tardó ni un instante en lanzarse con avidez hacia el mismo, tomando por la empuñadura lo que había sido separado de él cuando lo atraparon... Una sonrisa casi psicótica se dibujó entonces en sus labios mientras lanzaba el arma en un golpe vertical hacia uno de los lados, sintiendo cómo sus músculos volvían a tensarse y esa sensación tan familiar lo hacía preso. El arma después reposó ante él y la sonrisa se amplió.


- Por fin mi brazo vuelve a estar completo... Bien, ahora... Es la hora de la venganza.


Y, con esas palabras, guardó la espada en el lugar destinado a guardarla en su baja espalda, aunque no pasó mucho tiempo hasta que el resto de la comitiva llegó. Ragna no pudo más que soltar un suspiro exasperado mientras se llevaba las manos a la cabeza... "Esperad a la señal"... Joder, ¿tanto les costaba seguir una orden tan básica? En fin, llegados a aquel punto no era algo que le importase, tenía su espada consigo y ahora ya sólo tenía que...

Y cuando creía que lo había visto todo, el techo se derrumbó (realmente sólo había sido una rejilla de ventilación la que había caído al suelo, pero el estrépito había sido el mismo), haciendo que Ragna enseguida reaccionase blandiendo su espada. Sin embargo, cuando lo que vio en el suelo fue a un crío con una rata, una vena se hinchó en su frente... Se acabó... Estaba hasta los huevos.


- ¡Está bien, se acabó! ¡Mirad, haced lo que os dé la gana, pero no pienso ocuparme de otro maldito crío! ¡Joder! ¿¡Qué tiene que hacer uno para poder salir de este sitio sin tener que estar arrastrando con un grupo de colegiales?!


En fin... ¿Cómo se salía de ahí? Siempre podría abrirse camino liándose a cortar paredes con su espada pero, francamente, no le apetecía teniendo en cuenta que tenía detrás a aquellos niñatos y si lo hacía iban a pegarse a su culo como si fuese una especie de Mesías. Y eso le haría cabrearse mucho.
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

Mensaje  Beatrice el Sáb Mayo 21, 2011 2:27 pm

No, definitivamente, con una mano con un bonito, doloroso y jodidamente molesto agujero, y resbalándome hacía fuera cada vez que intentaba subir las piernas y el culo, no iba a conseguir meterme en el puñetero conducto. Estuve a punto de soltar una patada cuando unas manos me tocaron las piernas, provocándome un escalofrío que me llegó hasta el centro mismo de la médula espinal. Tardé un eterno segundo en darme cuenta de que intentaban ayudarme a subir, que la puerta seguía en pie - ya que aún sonaban aquellos golpes-, y que la única persona que podía estar tocándome era Nero, tras los cuales pasé de la parálisis a -ahora sí- arrastrarme dentro del conducto para dejar subir al chico tras de mí. Empecé a avanzar a gatas por el conducto, poniendo especial cuidado en no hacer ruido y maldiciendo mi mano, que me daba punzadas cada vez que la apoyaba.

Avanzamos hasta una bifurcación por aquel sitio estrecho y parcialmente derruido, de la cual, elegimos el camino que nos pareció la mejor opción, uno que no estaba pringado de aquel líquido naranja de aspecto asqueroso y que nos llevaría directos a una rejilla abierta. No sé como demonios me las apañé para bajar, pero el caso es que lo hice, y para mi sorpresa, sin accidentes, dejándome caer sobre las piernas ligeramente abiertas y flexionadas sin caerme de culo y perder el equilibrio.

Una vez que me aparté me dí cuenta de que el cortarrollos estaba trasteando en un armario, y al ponerme de puntillas para ver mejor lo que había dentro descubrí las armas. Tuve una extraña sensación de vértigo. Aquellas armas eran de otras personas, otras personas a las que tal vez las habían matado como querían hacer con nosotros. A las que habían sometido a lo mismo. Que tal vez seguirían en sus celdas... Tuve que apartar la cabeza y cerrar los ojos, intentando no pensar en ello, intentando no volverme al conducto y no sentir que todos los que estaban allí iban a pagar nuestra libertad con su vida. No, imposible, era incapaz de sacarme aquello de la mente, quería vivir, obviamente, pero también me preocupaban todos aquellos que no tenían la misma oportunidad que nosotros y que ya nunca la tendrían...

Y justo cuando poco a poco, la idea de que si queríamos ser de ayuda a los que seguían dentro, nosotros debíamos salir vivos de allí, se iba haciendo con el poder en mi mente, el techo se derrumbó. Y en medio de aquel ruido apareció un chico, apenas un niño, que nos miró, como buscando a alguien. El cortarrollos parecía haberse apoderado de una espada, y la blandió como reacción al estrépito, pero no fue que la blandiera sin siquiera mirar contra quien lo que me tocó las narices, por supuesto que no, era comprensible, lo que me tocó las narices fue que se pusiera a berrear como un cerdo al que están destripando vivo que éramos unos malditos críos. No pude resistirme. Elevé apenas ligeramente mi tono de voz.

- Vete a tomar por culo, si vas a dártelas de ser el adulto rodeado de críos al menos compórtate como tal y deja de berrear como si fueras ciervo en celo.

No podía con aquel tío. Exasperante. Sin embargo, era hora de ocuparse del niño, o de por lo menos, intentarlo. Lo busqué con la mirada, y una vez que dí con él, me acerqué para agacharme a su lado. Le sonreí con dulzura. Tenía los ojos rojos, y el pelo rubio, una autentica monada, aunque demasiado mayor para las orejitas de la capucha, o así me parecía a mí, aunque aquello solo hacía que pareciera más adorable. Me entraban ganas de abrazarlo...

- ¿Estás bien, pequeño?
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Re: ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]

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