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ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

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ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

Mensaje  Narrador el Mar Mayo 17, 2011 4:25 am

Sombrerero loco, o así le llamaban, aunque Jack Silk era su verdadero nombre. Ese pobre infeliz había experimentado lo que muchos llamaban “la noche oscura” Un brutal rapto al que todos en aquel lugar habían sido sometidos. Extraños en la oscuridad de la noche aparecían sin aviso ninguno y tu consciencia se desvanecía a golpes.

Algunos habían perdido la cordura el despertar en semejante lugar, algunos llevaban allí tantos días que ya habían perdido la cuenta. Era difícil decir cuando acababa un día y comenzaba el siguiente y para algunos eso se podía convertir en una obsesión, un intento de amarrarse a algo, intentando escapar de la oscura y húmeda espera que torturaba sus mentes con preguntas a las que jamás hallarían respuesta. ¿Porqué estaban allí? ¿Quién les había capturado? ¿Dónde estaban? Preguntas que habían desquiciado hasta la locura a más de uno. Pero ese no era el caso de Jack, como su propio apodo indica, ya estaba loco, como un cencerro, lo suficiente para ver toda aquella situación desde una perspectiva “diferente”.

Jack recuperó la conciencia tirado en el suelo, sus brazos estaban inmovilizados, totalmente atrapados en… algo… los ojos tardaron en acostumbrársele a la penumbra, pero pronto pudo verlo con claridad. Una camisa de fuerza, extraña en cuanto a su colorido, a rayas moradas y naranjas, pero igual que todas las que había llevado otras veces, tal vez algo más apretada de lo normal, dolía un poco. Los gritos y alaridos del resto de presos hacía evidente que no era el único demente de por aquellos lares pero hasta que punto Jack era consciente de su propia demencia maníaca era difícil de decir.
Su celda estaba cerrada por un portón de gruesos barrotes de hierro. Ligeramente oxidados pero robustos como para hacer imposible la huida. Un enorme candado con unos 12 huecos para todo tamaño de llaves custodiaba la cerradura atado con una gruesa cadena atada con una fuerza aumentada por la roña acumulada entre las piezas de metal, se podría decir que más que atada estaba soldada vista la rigidez con la que se enroscaba sobre los barrotes.
Al explorar un poco el terreno vería que después de todo su situación era favorable. Medía cabeza cabía a través de los barrotes, pero nada más. Lo suficiente para poder ver el resto del larguísimo pasillo cuyo final no alcanzaba a la vista. Como ya he dicho, tenia suerte, si miraba el resto de celdas podría comprobar que la suya y la de enfrente eran las únicas con un portón de barrotes en vez de una lisa e impenetrable pared de cristal agujereada con respiraderos.

- ¡¡Al fin despiertas bella durmientee!!! Por más que insistí en pegarte patadas ni siquiera reaccionabas. –

No estaba sólo, otro tipo dentro de su misma celda le hablaba. Ese si que estaba como una puta cabra. Su voz era aguda y gritona, chillaba con la mirada perdida en todas partes y en ninguna. Era un tipo delgaducho, de pelo castaño oscuro, liso y alborotado que caía despeinado sobre sus ojos en un flequillo trasquilonado. Sus ojos, uno verde y otro marrón, giraban en todas direcciones, frenéticos cada uno por separado, no supo como lo hacía pero lo estaba viendo con sus propios ojos. La lengua le sobresalía por un lateral de la boca entreabierta, mostrando unos incisivos bastante desarrollados. Para completar su look, un tik en la cara le hacía engurruñir la nariz cada pocos segundos como si fuese un conejo o algo así, el también tenía camisa de fuerza aunque estaba mucho más suelta y deteriorada que la del sombrerero, lógico, llevaría mas tiempo.

Sin el más mínimo aviso, como poseído por una corriente eléctrica aquel tipo pegó un brinco levantándose del suelo, era mucho más alto de lo que parecía y del brinco que había dado casi había llegado al techo de la celda. Poseído por esa energía frenética que parecía emanar de dentro de su cuerpo, comenzó a saltar contra una de las paredes de piedra, soltando patadas con una fuerza brutal, incluso arrancando pedazos de la misma roca entre risas histéricas y chillidos desgarradores.

De pronto, tan como empezó se calmó, cayendo al suelo tumbado nuevamente, pero aun sin parar de reírse. Su risa era como poco perturbadora, al tiempo que sus ojos se movían cada vez mas rápido y su boca se abría soltando carcajadas desquiciadas, su cuerpo maniatado se contorsionaba en el suelo como si le estuviese dando un ataque epiléptico.
Drásticamente se calmó quedando la celda en silencio, silencio sólo roto por los lamentos y alaridos en pena del resto de presos que llegaban por el pasillo.

El tipo loco del suelo se incorporó ligeramente mirando directamente a Jack, ambos ojos se centraron en el frente para clavarse en el rostro del sombrerero mostrándole su mueca sonriente adornada por su tik con aires conejiles.

-Encantado, yo soy John, John Hare, aunque algunos me llaman “liebre”- dijo el loco con su voz chillona y cantarina, extendiendo un pie del que se había sacado el zapato como si fuese a darle la mano con él. El pié estaba vendado y mugriento, después de los porrazos que le había pegado a la pared lo normal es que estuviese roto, pero lo movía como si nada.

Tras eso siguió partiéndose de risa el solo por el suelo, contorsionándose cual gusano en agonía.
No parecía la mejor compañía, pero algo era algo, y había más, en la celda de enfrente, otros dos tipos igualmente desquiciados de expresión maníaca y desequilibrada observaban contra los barrotes.

Uno de ellos, pequeño y de pelo claro, mordisqueaba los barrotes y el candado de su celda, arrancando y lamiendo las costras de oxido con sus dientes amarillentos. Era una visión de lo más repugnante, su lengua llena de heridas y costras de metal clavadas en pústulas de pura infección rozaba el metal cochambroso como si fuese el más sabroso de los manjares. El otro era más normal pero su mera visión era de lo más misteriosa. Algo rechoncho y aun más pequeño estaba abrazado a los barrotes totalmente serio y mirando hacia la celda de Jack, pero eso no era lo extraño. A aquel tipo le pasaba algo raro, uno de sus ojos estaba cerrado, y su boca y su respiración eran raras…. Como si estuviese durmiendo, pese a que su ojo derecho estuviese abierto de par en par, ni siquiera parpadeaba con él.

Al fondo del pasillo por el lado más cercano a la celda del sombrerero había un reloj, un reloj que no se veía desde las celdas, pero si podía escucharse su incesante ”Tik, Tak Tik, Tak, Tik, Tak” de pronto hizo un nuevo sonido, “Tok” ante el cual todo el largo pasillo pareció volverse histérico, algunos de terror, otros de euforia, otros de pura locura. John Hare quien había parado e reír hace rato volvió a cobrar vida en el suelo. Se contorsiono en carcajadas levantando sus piernas hasta su cabeza en una postura digna de un contorsionista. Sujetó su propia cabeza con los pies, uno calzado y el otro no, y comenzó a zarandearse a si mismo entre gritos para comenzar entonces a golpear fuertemente su cráneo contra los barrotes de la celda, empujando su cabeza con la fuerza de sus piernas, que aparentemente era mucha, entre chillidos balbuceantes y risa macabra.

-¡¡¡¡¡ YA es la hoooraaaAAA!!!!! ¡¡¡¡La Horaaa del Teeeeeé!!!!!!jijijijujojiiujiojijjuauajajajijjojejejoojaeijohjohjkojujuju!!!!!!!!!!!!!!-

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Re: ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

Mensaje  Sombrerero Loco el Vie Mayo 20, 2011 4:04 pm

Abre los ojos…

-¡Eh!-exclamó el sombrerero sorprendido, abriendo los ojos-¡Lewis!estamelapagashijoputa!comoteatrevesatndermeunaemboscadasemejante!!mecagoentusmuertos!

-¡Que hables con espacios joder!-dije enfadado- mira que me duele la boca de decírtelo, pero nada…siempre acabamos igual…Yo no tengo la culpa de que nos hayan secuestrado…son órdenes del Máster, no sé si te has dado cuenta pero este es nuestro primer post en la trama de “Shadow Legion” a partir de ahora seguimos la historia que va creando el narrador…si conseguimos sobrevivir (lo cual dudo) pasaremos la trama y nos dará cosas chachis según lo bien que lo hagamos.

-¡UAAAAAHH está muy oscuro!!! ¡Hola oscuridad! ¿Cómo estás? Yo estoy bien, me llamo sombrerero y este es mi amigo Lewis…¿Lewis?-miró hacia los lados aturdido-¿DONDE ESTAS LEWIS? Ha desaparecido…no está, oye señora oscuridad ¿ha visto a un tipo trajeado con un sombrero? Se llama Lewis, hace poco que lo he visto…-dijo confundido.

-¿Como cojones vas a verme si soy parte de ti gilipollas? ¡Que soy una voz en tu cabeza zumbado! No tengo cuerpo salvo cuando te controlo…además aunque tuviera cuerpo no podrías verme…!soy tu narrador! Y seria invisible, por cierto…muy bonito, pasas de mi como siempre, no sé por qué me molesto en explicarte nada si luego te lo pasas todo por el forro del sombrero. ¡En vez de quejarte tanto mira donde estamos!
Moví entonces el cuello del sombrerero hacia ambos lados para observar donde estábamos (como narrador podía controlar sus movimientos al fin y al cabo)-observa…estas jodido.

El sombrerero comenzó a escrutar la habitación, estaba muy oscura, iba a alzar las manos para levantarse del suelo cuando se dio cuenta que no podía moverlas…algo extraño pasaba y no comprendía el que…

-¡Lewis!- gritó riéndose-Jijajajajaijaiajajajjaijaijajaajaajaj ¡qué cabeza tengo! ¡Me he olvidado los brazos en el mostrador de la sombrerería! Sabía que me olvidaba de algo…!el té! ¡Los dejé cuidando las tazas de té!-su voz y su risa era totalmente desquiciada, empezó a cantar-“ Los brazos me los corté a retazos, con el cuchillo de untar el paaaaan, las manos estaba en la taza, mezclando el azúcar cuando empecé a cortaaaaaar…”Jiajajajajajajajaajja.

-Shhhh ¡cállate! No me seas idiota sombrerero, ahora no es momento de cancioncitas, los brazos los tienes pegados como siempre, lo que pasa es que tienes una camisa de fuerza puesta por eso no los puedes mover, alma de cántaro.

-¡Siiiiii!! Ahora lo veo…!tienes toda la razón es una camisa de fuerza!, jajajajajajajaja, ¿Qué es una camisa de fuerza? ¿se come? Porque tengo hambre.

-Será cabrón…!una camisa de fuerza es una ropa especialmente creada para inmovilizar a los locos! Gilipollas… Y como tú estás como una chota te la han puesto, lo tienes merecido…y ahora ¿puedes levantarte de una vez y ponerte buscar alguna referencia de donde estamos? Porque macho…no sé si te acuerdas (lo dudo) pero nos han secuestrado…

-Bueno, pero solo porque tengo hambre que si no, me echaría una siestecita…

Se levantó despacio, apoyando la espalda contra la pared de la celda, le costó un poco de trabajo hacerlo sin manos una vez estuvo de pié comenzó a escrutar la habitación, pronto descubrió que estaba en una especie de celda, cerrada por un portón de gruesos barrotes de acero entre los que un enorme candado de 12 huecos destacaba, atrancaba una gruesa cadena adherida a los propios barrotes por el óxido y el paso del tiempo.
No se había dado cuenta hasta ahora, montones de gritos aterradores, voces desquiciadas y sonidos extraños hacían temblar el lugar…

-¡Lewis, están cantando! Aunque lo hacen bastante mal… o lo mismo la letra es bastante mala…seguro que es porque nadie les ha enseñado a hacerlo correctamente- se acercó a los barrotes y entremetió la cabeza lo que pudo, para observar el exterior, observó que su celda era una de las pocas hechas con barrotes, las demás se encontrabas fabricadas con una especie de vidrio reforzado. Cuando metió su cabeza al máximo que le permitían los gruesos barrotes se encontró con que las celdas se encontraban en un pasillo interminable, que parecía no tener salida alguna.

-Les voy a enseñar cómo se canta para que vean lo fácil que es…-entonces comenzó a berrear de una manera totalmente insana, parecía el grito de un becerro enfadado, grave, oscuro lleno de rabia, confusión y locura…-BEEEEEEEEEEE, BEEEEEEEEE ¡Os voy a matar a todos! Jiajajajajaaj, muertos, en pedacitos…luego untaré vuestra grasa en pan, os echaré a las hormigas, mezclaré vuestra sangre con el agua de mi taza y me la beberé, el condimento perfecto para un “te rojo”… vuestras sobras las quemaré con una cerilla y un bidón de gasolina, ¡os mataré por haberme encerrado aquí! Muahahahaha.-paró entonces y sonrió satisfecho- ¿A que lo he hecho bien? Así es como se “canta”, de esta forma la gente sale corriendo de “alegría” a contarle lo que han oído a sus amigos, que se “morirán de alegría” también.

El sombrerero me tenía ya exasperado, pero pasaba de explicarle su error, probablemente pasaría de mi como siempre, no se había dado cuenta que había confundido las palabras “cantar” y “alegría” con asustar y terror…quizá es que no conociera esas palabras o quizá es que les había asignado otro significado aún más caótico.
De repente a su espalda una voz chillona le gritó que ya era hora de que se despertase, que a pesar de las patadas que le había dado no había conseguido que se despertara. Era cierto ahora que extraño ser lo mencionaba, al sombrerero le dolía todo el cuerpo como si le hubieran dado una paliza.
El sombrerero se acercó a ver a su compañero de celda, comenzó a observarlo, tenía una pinta extraña, como si fuera un conejo, tenía la mirada perdida, no miraba al sombrerero directamente. Era delgado, de pelo castaño oscuro, con un peinado que parece que lo había pelado un trasquilador de ovejas, tenía un ojo de cada color, pero era muy extraño, los movía como los camaleones, en direcciones diferente,s giraban en todas direcciones. Sus paletas estaban muy desarrolladas, como las de un roedor. Lo más extraño es que engurruñía la nariz como esos animales. Tenía otra camisa de fuerza puesta, pero más deteriorada y holgada.

-Sombrerero, estoy zumbado…

-¿Por qué Lewis? No llores…-hizo un intento de acariciarse a sí mismo el brazo con la mano, a través de la camisa de fuerza para consolarme, estaba tan apretada que no pudo hacerlo.

-¡Porque estoy viendo una jodido humano-conejo delante de mis narices! Es imposible que “eso” sea real, así que me estoy volviendo loco.-dije apesadumbrado.

-Pero si yo también lo veo Lewis, además es un tipo divertido, ¡mira como salta!

Era cierto, el zumbado este empezó a dar saltos para todos los lados, parecía un muelle loco de los dibujos animados, pegaba brincos sobre las paredes de forma frenética mientras reía de una forma que te ponía los pelos de punta y eso que estoy acostumbrado al sombrerero.
Además era un salvaje, le pegaba tan fuerte a las paredes que se soltaban trocitos de piedra bajo sus pies, de repente se calmó, se tumbó en el suelo riéndose como un desquiciado de vete tú a saber qué.

-Quiero uno… ¿le puedo poner una cuerda en el cuello y no lo llevamos a casa? ¡Vamos di que si! Lo cogemos y nos vamos para casa, que estoy aburrido…-dijo el sombrerero.

De repente el tipo se levantó, nos dijo que se llamaba John Hare, pero que también le llamaban liebre.
Extendió el pie a modo de saludo, como si quisiera estrecharlo con el nuestro.

-Estupendo…me he vuelto loco, solo me faltaba ver a un tío liebre que me da el pie y no la mano para saludar, se me ha ido el tornillo.

-¡UUUUAAAAAHHHH! ¡Eres como la liebre de Alicia!-se dirigió John Hare, alegre- ¡Siempre estaba así de feliz y juguetona! Además era muy amiga de mi antepasado el sombrerero loco…! ¡Seamos amigos! ¡podemos ir a tomar té! Encantado de conocerte- hizo entonces el sombrerero una pequeña reverencia, se puso a pata coja y le estrechó el pie con el suyo como pudo.

Por el rabillo del ojo el sombrerero percibió un movimiento, se localizaba enfrente de la celda, así que curioso por conocer que era, se acercó de nuevo a los barrotes, observó que en frente había otra celda semejante a esta en ella había dos personas, una muy pequeña que tenía aspecto de ratón, mordisqueaba con sus dientes amarillos los barrotes, su boca era asquerosa, porque estaba destrozada por las heridas.
El otro era un tipo rechoncho, lo único extraño en el era que parecía dormido, excepto por un ojo que permanecía abierto.

-¡Eh Lewis!-dijo el sombrerero- voy a probar los barrotes ¡seguro que están riquísimos!

-No los muerd…!AAAHHH!
Cabrón, los mordió con todas sus fuerzas, un trozo de muela salió disparado por los aires y fue a parar al pasillo de las celdas, el sombrerero se empezó a descojonar de risa desquiciado mientras la boca le sangraba.

-Jiajiajiajiajija ¿estaba asqueroso? Mmmm ¡si! ¿Oye Lewis ¡has visto como ha saltado mi muela? Tenía ganas de tomar el aire y la he dejado, no te preocupes es una buena muela, no se meterá en líos, no se va de fiesta para ligar con “muelos” no es una diente facilona, aunque me haría ilusión ser abuelo, cuidaría de los molaritos, caninos e incisivitos que tuviera si se quedara embarazada…Por cierto... -señalo entonces al Hombre rata-¡Quiero ir a su dentista! ¿Has visto lo bonita y cuidada que tiene la boca? Comparada con la mía, blanca, sin heridas, oye ahora que me doy cuenta…-se quedó pensando con el ceño fruncido- Tengo un dolor de muelas pero hasta ahora no lo había notado ¿por qué será Lewis? ¿Tendré caries?.
Preferí callarme ante este monólogo algo estúpido y surrealista, porque si no, probablemente lo hubiera ahorcado con sus propias manos…gilipollas, cada día lo entiendo menos…

Mientras miraba la celda de enfrente se percató que cerca había un extraño reloj, hacía su sonido onomatopéyico habitual “tik, tak…” un sonido cansino y monótono, entonces el sonido cambió…hizo “tok”, el pasillo comenzó a volverse loco, todo el mundo gritaba histérico, algunos de terror, otros de alegría, algunos de pura locura.
La “liebre” que llevaba un rato tranquila se puso en modo “desquiciado” se colocó en una postura rarísima, sujetándose la cabeza con los pies, entonces se lió a pegarse cabezazos contra los barrotes, mientras empujaba la cabeza con las piernas…la visión era para acojonarse y salir de allí pitando, a mí, Lewis, me entró miedo, quería irme, entonces con una voy maníaca la liebre empezó a decir algo como que “era la hora del té”, después empezó a reírse incontroladamente.
Estaba aterrado, los gritos, la liebre, las celdas, todos locos, todos violentos, no veía guardias que los controlasen, estaban solos…en el mundo de los locos.

-Sombrerero, tengo miedo, esto no es “normal” al menos no lo habitual para nosotros, aquí se está cociendo algo y huele francamente mal.

-¡Pues claro que se está cociendo algo idiota!-se puso a dar saltos como loco de alegría, corriendo para todos sitios dentro de la celda, hacía piruetas en el aire, para luego caer como un bailarín ante un público inexistente- ¡Té! ¿no lo has oído a la “liebre”? en cuanto a que huele mal, es cierto, a nuestro amigo los pies muy bien no le huelen, pero es de mala educación reprochárselo Lewis, estoy muy decepcionado contigo, ¡castigado si té!-Empezó a reirse de forma maníaca, loca, casi terrorífica.

-¡NO QUIERO TÉ! ¡NO TE DAS CUENTA DE QUE ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON UNA FIESTA DEL TÉ!

-Quierotequierotequierotequierotequierotequierotequierotequierote…-se quedó pillado en esa frase, se puso a cabecear sentado frente a los barrotes, pegándose en la cabeza como estaba haciendo la liebre…

-¡QUIERO TEEEEEEEEEÉ! ¡AHORA, TENGO HAMBRE! ¡AHHHHHHRGGG!- se lió a puñetazos con los barrotes, le daba muy fuerte, se había descontrolado…PAM,PAM,PAM,PAM, pareciera que quisiera abollarlos con su fuerza, era una locura, lo único que iba a conseguir era joderse los nudillos -¡ABRID! ¡QUIERO TEEEEEEEÉ! JIAJAJAJAJAIJAAJAJAIJAIAJAI-le lanzó un puñetazo más a los barrotes, entonces tomé el control de su brazo, y dirigí el golpe hacia su cara, se lo estampé en toda la nariz, pareció despertarse un trance.

-¡IAAAAHHHH! ¿Por qué me pegas Lewis? ¡Malo! Por poco me rompes la nariz…emmm ¿Dónde estamos?.

-Tu tranquilo, presta atención a lo que te diga y sigue mis órdenes, no sé qué va a pasar, pero mejor que estemos preparados ¿vale sombrerero? ¿Confías en mí?

-Pues claro Lewis, para algo eres mi “Nadador” así no me puedo ahogar cuando me baño…

Me llevé la mano a la frente… (facepalm) ”No tiene remedio” no se entera nunca de nada, estaremos atrapados aquí para siempre, o directamente nos matarán, no tengo ni idea de donde está…pero la situación es muy jodida.
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Re: ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

Mensaje  Narrador el Lun Mayo 23, 2011 10:18 pm

Entre los gritos y berridos de los desquiciados cautivos una nueva voz llegó a los oídos de Jack.

– Las seis… creo que va siendo hora de que me largue… -

Una voz sorprendentemente cercana, parecía venir de dentro de la celda, pero no sabría decir de donde. Su timbre era calmado, pero tenía un tinte divertido, como si en cualquier momento fuese a estallar en carcajadas. Mirase a donde mirase estaban solos, John “la liebre” y él … ¿O tal vez no?

Una enorme sonrisa apareció de entre las sombras que gobernaban una de las esquinas de la celda. Ese rincón estaba oscuro como la boca de un lobo y hasta entonces no había caído en que fácilmente alguien podría ocultarse en aquella negrura. La tenue luz que venía de los fluorescentes del pasillo ilumino los blancos dientes de aquella inquietante sonrisa carente de rostro, la voz lanzo una risilla divertida. Dio un paso al frente, su rostro aun no se veía con claridad, pero unos grandes ojos color miel brillaron con el destello de los fluorescentes. Siguió caminando, sus pasos eran lentos pero precisos, y lo más extraño es que al pisar no parecía causar sonido alguno.

Emergió de entre las sombras un hombre de mediada estatura, ni flaco ni gordo, su cara mostraba la inquietante y gatuna sonrisa que antes se mostraba sin rostro que la acompañase. El también portaba una camisa de fuerza, a rayas moradas, unas mas claras que otras, pero al contrario que Jack y John la camisa de fuerza parecía estar suelta, las mangas que debiesen ser largas para poder atarla habían sido cortadas y parecía una simple camiseta de manga larga con los bordes deshilachados.

– Ese es Chessy, vive aquí desde hace mucho. ¡¡¡¡CHESSYYY!!! ¡¡¿¿No te quedas para el té??!! – Estalló la Liebre entre carcajadas con la lengua asomando por la comisura de su boca, mientras señalaba al emergido de las sombras son el dedo gordo de su pie descalzo.

– Duque de Cheshire, encantado. – Dijo con voz juguetona haciendo una sutil y ágil reverencia. – Siento no poder acompañaros por más tiempo. Esto se va a poner bastante feo, creo que iré a dormir una siesta mientras tanto – Mientras hablaba, el duque caminaba hacia los barrotes con una gracia de movimientos y sutil agilidad digna de una corriente de humo flotando lenta a través del ambiente. Sus movimientos eran lentos pero parecían “fluir” con precisión extrema. Al encararse con los barrotes de la celda, aun con esa desquiciante sonrisa, suspiró, un largo suspiro que expulsó todo el aire de su cuerpo. Con los mismo movimientos agiles y precisos que constituían su caminar, atravesó los barrotes pasando entre ellos como si tal cosa. De alguna forma era capaz de replegarse como un contorsionista y escapar no le supuso ninguna dificultad.

Giró momentáneamente la cabeza hacia Jack y John aun recluidos y con una mano hizo un pequeño saludo con su expresión risueña, antes de desaparecer nuevamente en la oscuridad del final del pasillo.

Un par de minutos pasaron, mientras que los dementes, John incluido, se retorcían entre alaridos frenéticos en sus oscuras celdas, una batería de coordinados pasos se oía cada vez más cercana a través del pasillo. Alguien se acercaba entre la creciente excitación de todos los presentes. John comenzó a botar de nuevo chocándose un par de veces contra el techo de la celda, algo bastante admirable dada la altura de la celda, a ojo se podía calcular que unos tres metros.

Pronto los pasos alcanzaron su celda, parando frente a ellos. Una comitiva integrada por unas seis personas se giraron hacia ellos. Dos de ellos parecían soldados armados, armados hasta los dientes, también iban dos enfermeras, un tipo con unas gafas protectoras de laboratorio ataviada con una bata blanca y totalmente calvo y otro que también llevaba bata, situado en el centro, también calvo y de barba negra, por su pose parecía el principal miembro del grupo.

El de las gafas protectoras portaba una pantalla en la mano, algo así como un Ipad pero totalmente trasparente y mas plano. Tecleaba cosas en su pantalla arrastrando los dedos por la superficie cristalina y exclamó en voz alta.

– Celda de contención especial Nº 366. Y 367. ¿Los sacamos Dr. Greymane? –

– Adelante… - contestó el doctor de la barba inexpresivo.

Uno de los soldados saco un pesado llavero con cientos de llaves y comenzó a hurgar en la cerradura con algunas de ellas, abriendo con un sonoro “clac” cada una de las cerraduras del candado.

Mientras tanto, John Hare no paraba de dar saltos gritando – ¡Tétététététététététététététététététététététététététététététététététététététété! –

Mientras botaba en su frenesí repetitivo giró en un momento dado la cabeza de forma brusca hacia el sombrerero, con un crujido que debió resultar doloroso pese a su indiferencia hacia el brusco auto-retorcimiento de pescuezo.

– ¡¡¡Ya verás que bien lo vamos a pasar!!! –

Mientras el demente hablaba con voz chillona, el soldado, quien ya había conseguido abrir la puerta, entró en la celda y colocó desde atrás un collarín metálico a John, un collarín del que salía una gruesa cadena metálica atada al cinturón del otro soldado. La liebre no reaccionó, seguía mirando a Jack sonriente y entusiasmado, parecía que aquello era habitual para él.

Tras cerrar el collarín de la Liebre, el soldado se sacó otro y con el collarín abierto se acercó hacia Jack con expresión seria.

– Cuidado con él, es nuevo, y los exámenes preliminares indican que podría ser violento. – comentó el doctor Greymane sin mucho interés por la escena mientras arrebataba un momento la pantalla trasparente a su ayudante.


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Re: ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

Mensaje  Sombrerero Loco el Miér Mayo 25, 2011 6:09 pm

De lo profundo de la celda llegó a los oídos del sombrerero una voz calmada, pero divertida, como si todo lo que pasara en aquel lugar fuera para él una broma tremendamente graciosa, de la que estaba a punto de reírse, en cambio su risa nunca llegaba. Miró hacia todos lados pero solo estaban él y la liebre.

-¿Lewis? ¿Estás jugando a las imitaciones? Porque te sale muy bien, no pareces tú…

-Idiota no se imitar, un narrador debe ser original, no una copia de los demás. Para mí imitar algo es una deshonra, además la voz provenía del fondo de la celda, pero parece no haber nadie más…

-¡Yo si se imitar! ! !Mira...!Datebayo! ¡Sasukeeeeeeee-Kun!, ¡Rasengan! ¡!!!Getsuga Tenshou!!!! !!!!!!Mil años de dolor!!!! !!Kaaaame-haaaaameee-…-HAAAAAAAAA!!!!-Con cada palabra, imitaba la voz de su personaje y la posición que hacía con los ataques…

-¡Capullo! Déjate de tonterías, ya sabemos que te encantan los mangas japoneses, pero ¿crees que este es el momento adecuado para ponerse a hacer el chorra?.

-Ya verás saldremos de aquí Lewis, yo te sacaré, lo prometo, jamás retiro mis palabras ¡Ese es mi camino ninja!-extendió el puño hacia el aire y puso una sonrisa narutera.

-¡Que te dejes de gilipolleces!-tome el control de su brazo y le di una colleja para que se calmara, lo hizo, pero a cambio le salió un chichón tipo manga, tamaño melón…

Mientras discutíamos de las sombras salió una sonrisa blanca y brillante del rincón de la celda, era muy extraño, terrorífico, estaba muy asustado, las situación cada vez era más loca, irreal, poco a poco fueron apareciendo más partes del cuerpo, unos ojos de color miel brillante, hasta que al final, caminando sin ruido apareció un hombre de estatura media, fisionomía normal, ni muy delgada ni muy gorda, su sonrisa gatuna era muy inquietante, pero el detalle que era más extraño, es que tenía camisa de fuerza, como todos, pero esta estaba completamente suelta, podría liberarse de ella cuando quisiera, pero no lo hacía.
En ese momento la liebre se puso como loca, llamó al individuo Chessy, nos comentó que llevaba viviendo mucho tiempo en esta celda, le preguntó si se quedaría para la hora del té.

El individuo se presentó, dijo ser el Duque de Cheshire, educadamente hizo una reverencia y dijo que se marchaba, que la situación se iba a poner fea así que se largaba a dormir a otro lado.

-¡OH! Encantado de conocerle señor duque-el sombrerero hizo una reverencia, pero hacia atrás, el decir que hizo el puente en vez de una reverencia- ¿eh donde está? ¡Ha desaparecido!.

-Vuelve a tu posición normal sobrero, la reverencia se hace hacia delante, no como tú pedazo de chalado, que te vas a partir en dos.

Estaba volviéndome loco, la situación cada vez era más extraña, surrealista, irreal, estaba encerrado con el sombrerero loco, la liebre de Marzo y el “gato” de Cheshire sus representaciones humanas, era todo una chaladura.
Cheshire se fue de la celda retorciéndose, contorneándose de forma imposible entre sus barrotes, marchándose de una forma natural por el pasillo, donde desapareció.

-Este está zumbado y además es masoquista, ¿puede escaparse y vuelve? No es muy normal sombrerero…

-UOH,UOH, Lewis...eso tambien quiero hacerlo yo...-comenzó a pegarse golpes contra los barrotes, intentando pasar la cabeza como hizo Cheshire.

Algunos minutos después sonaron unos pasos que se pararon frente a nuestra celda, un grupo de seis sombras se paró frente a nuestra celda, eran dos soldados, dos enfermeras, un tipo calvo con gafas de laboratorio que tecleaba algo en una especie de tabla y en el cetro otro calvo con barba negra, con bata…
Comenzaron a hablar entre ellos, diciendo el número de la celda, el de la barba negra dijo que nos sacara.
Uno de los soldados con un llavero gigantesco fue abriendo el candado, la liebre estaba desquiciada, daba saltos para todos los dados y le decía al sombrerero que le iba a gustar.
Uno de los soldados entró por la puerta le colocó un collarín unido a una cadena, como si fuera un perro, pero la liebre estaba feliz y por primera vez tranquila.
A continuación otro guardia se acercó al sombrerero, con la intención de ponerle otro collar, iba con precaución, el doctor de la barba le dijo que era peligroso.
Estábamos jodidos, que vinieran a ponerle un collarín al sombrerero me aterrorizaba, ¿Quién eran estos tipos? ¿Para qué querían al sombrerero? Jamás había hecho nada malo, solo estaba un poco loco, pero era buena persona, le insté a que reaccionara y se defendiera.

-Sombrerero ¡Haz algo! Ataca, defiéndete, muerde, esto no parece una hora del té normal, quieren hacernos daño…

-Que va Lewis, son buena gente, los collarines son para guiarnos y que no nos perdamos, este sitio parece bastante laberíntico.

-Que no…!van hacerte algo malo! ¿No ves que estamos encerrados? ¡Ya no estamos en la sombrerería!

-¡Oye! ¡Es verdad! ¡Tengo un encargo para la Reina de Corazones! Tenía que prepararle un sombrero con forma de corazón que brillara en la oscuridad, si no lo hago…me cortará la
cabezaJiaiaiaiaiajajaiajiajaiajaiaijai
-rió como loco- Los siento amabilísimos, señores, pero tengo que marcharme, debo rechazar su invitación a un té, tengo trabajos que hacer…-Intentó marcharse pero no lo dejé, controlé sus piernas, de repente se me ocurrió una idea…

-¡Sombrerero, estos tipos son los que te pegaron y han quemado la sombrerería, con todos sus sombreros dentro…!

-¡QUE! ¡HAN HECHO ESOOOO!-su voz cambió se hizo oscura, violenta, asesina- ¿Y MI SOMBRERO? –daba igual que le dijera que su sombrero estaba sobre su cabeza o que hubiera desaparecido o que ellos no tenían la culpa…cuando se ponía así no había quien le hiciera entrar en razón, sus pupilas se dilataron enormemente, apenas se veía e color de sus iris, los ojos se volvión negros…-¡!!!OS VOY A MATARRRRRR!!! OS DESCUARTIZARÉ CON MIS DIENTES!!!!!UAAHAAHAHAHHAHAAHMATARDESCUARTIZARCORTARARRANCARDESMEMBRARMATARMATAR MATARMATAR,VOY HACERUNSOMBREROCONVUESTRASTRIIIPAASSSSSS!!!!!!

Se lanzó a por el guardia completamente loco perdido, no podía usar las manos, tampoco le importaba, intentaría esquivar el ataque del guardia, mientras se lanzaba en dirección al lateral de su cuello, con el fin de morderle la arteria y que muriera…

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Re: ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]

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