Título
Versión Actual del Juego

Directorios
titulo
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Foros Hermanos

Afiliados Élite

Últimos temas
» ACTO 1: "La hora del té" [Jack Silk]
Miér Mayo 25, 2011 6:09 pm por Sombrerero Loco

» ACTO I: "A través del cristal" [Alex, Nero, Nikolai, Franky, Beatrice, Ragna y Angela]
Mar Mayo 24, 2011 6:11 am por Nero

» Sombrerero Loco
Mar Mayo 17, 2011 2:59 am por Sombrerero Loco

» Ausencias
Sáb Dic 25, 2010 11:45 pm por Franky Parker

» Ley de Privacidad
Sáb Dic 18, 2010 1:09 am por Narrador

» Contactos
Dom Ago 22, 2010 10:01 pm por Narrador

» Postea del de arriba
Dom Ago 15, 2010 5:08 am por Ragna

» [Evento] El recuerdo de la pérdida...
Dom Ago 15, 2010 5:04 am por Ragna

» [Evento] FLashback: "Un helado viaje" (Nero)
Dom Ago 15, 2010 2:15 am por Narrador Ayudante

Facciones


Eclesia
Paganos
Neutrales


Razas
Hiporboreos
Altonatos
Alteas
Norgones
Demonios
Fallens
Munchkins
Ahbas
Brokens

Minichat
Los posteadores más activos de la semana

Afiliados Normales


[Evento] El recuerdo de la pérdida...

Ir abajo

[Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Ragna el Jue Ago 05, 2010 10:35 pm

No sabía cuánto tiempo llevaba ya en aquella celda y, la verdad, probablemente tampoco importara llegados a ese punto.

No podía engañarse, la situación pintaba mal: De haber podido emplear su espada, o si su servotraje no se hubiese fundido, era inmensamente probable que ya hubiese podido salir de aquel lugar llevándose por delante a los imbéciles que le habían encerrado, pero por desgracia el mero hecho de que fuesen probabilidades implicaba que no era una realidad. Tendría que esperar... Y lo detestaba.

No sería tan malo si no fuese por... Eso.

Cada vez que Ragna cerraba los ojos para intentar dormir, los recuerdos acudían a su mente: Vívidos, fuertes, casi como si estuviese reviviendo aquella experiencia una vez más, su pasado parecía querer atormentarle cada vez que intentaba dormir un poco. Aunque siempre había sido bastante dado a largas siestas cuando no tenía nada mejor que hacer, la inactividad estaba empezando a pasarle factura y los sueños cada vez eran más intensos... Hasta aquel momento nunca habían sido tan fuertes, quizá porque había estado demasiado ocupado pateando los culos de esos mamonazos como para darse cuenta, pero ahora no podía contar con ello y, por tanto, siempre que sus fuerzas cedían, acababa pasando por lugares ya demasiado conocidos para él, lugares que prefería no visitar a menudo...

Pero que no podía evitar.





Cuando volvió a abrir los ojos, notó una extraña luz golpearle en los ojos, molestándole. No tardó en darse cuenta de que era la luz del sol y, en un intento vano de bloquear sus rayos, alzó una mano, su mano derecha... Pero cuando lo hizo, su marca no estaba allí: De hecho, ni siquiera tenía el servotraje que había acabado en su posesión ese mismo día. Cuanto más pensaba en ello, más se daba cuenta de dónde estaba.

Suspiró y permitió que el oxígeno entrase sus pulmones, llevándose una mano a los cabellos... Una vez hubieron sido rubios y estaba seguro de que en ese momento aún lo eran. Sus sospechas se confirmaron cuando se giró levemente, mirando en un pequeño charco su propio reflejo... Pero se lavó la cara con el agua, cogiéndola con sus pequeñas manos y echándoselas en el rostro antes de suspirar aliviado. Se había equivocado: No era un charco lo que tenía al lado, sino un pequeño riachuelo, de aguas cristalinas, donde los peces nadaban contracorriente. Aquella fascinación infantil de cuando los miraba sin más preocupaciones le volvió a la mente.

No quería seguir soñando, pero no podía evitarlo. Aún sabiendo lo que iba a pasar...

Entonces, escuchó una voz: Era una voz dulce, infantil, que sólo podía proceder de una niña. Se vio a sí mismo poner la cara de sorpresa de un idiota antes de darse la vuelta... Y sonreir. Una sensación olvidada. Si no pudiese verla en sus sueños, estaba seguro de que ya se habría olvidado de cómo era una sonrisa... Pero aún así, aquella sería una de las últimas, al menos, de las últimas que esbozaría con inocencia y verdadera felicidad.

La veía ante sí. Rubia. Radiante. Pequeña. Débil, como si fuese a romperse con sólo tocarla. Su hermanita pequeña... Sabía que era porque el idiota de su hermano había vuelto a meterse con ella por "ser la favorita de Kenji". Él lo sabía. Pero al mismo tiempo no lo sabía. Por eso fue que su yo pequeño, ese yo que había sido idiota, ese yo que ya había muerto, se giró hacia la chica, con aquella estúpida sonrisa grabada en el rostro.


- ¡Eh, Saya! ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado?


Imbécil...
avatar
Ragna
User

Mensajes : 41
Fecha de inscripción : 05/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Narrador el Sáb Ago 07, 2010 3:43 pm

La chiquilla, aparentemente muy afectada, no dejaba de sollozar apenada. Ante la pregunta de Kenji, la pequeña levantó la mirada, con el rostro lleno de lágrimas y sus ojos brillando con expresión de tristeza.

-Fue Jin...-

Tras su escueta, aunque concreta, respuesta, las sospechas de Kenji se confirmaron. Su hermano volvía a hacer de las suyas, aunque no parecía andar por aquella zona, tal vez se estuviese escondiendo.

Antes de poder hacer nada más, el ruido de un estruendoso motor rompió con los pacíficos sonidos de la naturaleza, hasta entonces reinantes. Un enorme coche negro, de apariencia lujosa y un pulido perfecto que lo hacía brillar de forma deslumbrante con los rayos del sol.

La chiquilla dejó de llorar sorprendida por tan inesperada visita, pues era extraño ver una limusina como aquella en aquel lugar. De hecho era extraño encontrarse con algo así en cualquier lugar. El transporte frenó con fiereza justo frente a la casa, pese a la violencia de sus movimientos aparcó de forma perfecta, colocándose exactamente en paralelo frente a la puerta delantera de la casa.

Se abrió la puerta del chofer, un tipo enorme, enchaquetado y con unas oscurísimas gafas de sol, emergió de las profundidades. Por un lado presentaba el típico aspecto de un matón, un mafioso, alguien que no dudaría a la hora de romper huesos ajenos, pero por otro, mostraba la diligencia y la elegancia de un mayordomo silencioso y servicial.
Con movimientos rápidos y en completo silencio, el mayordomo se aproximó a una de las puertas traseras de la limusina, abriéndola y esperando junto a ella para cerrarla al salir quien allí se escondiese. Un tipo algo demacrado, aunque de vestimenta también muy formal, emergió de la limusina, aferrándose a un maletín negro cual ahogado a un salvavidas. Por su expresión facial y su piel que cambiaba de tonos blancos a verdosos, se diría que no había tenido un buen viaje, parecía mareado, como poco.

–A ver si aprendes a conducir, inútil- Dijo hacia el chofer, ya recomponiéndose de su aparente malestar y recolocándose la corbata.

El enorme chofer bajó la cabeza con expresión algo sumisa, y se colocó tras el del maletín cual guardaespaldas. Ya con apariencia más sana y portando el maletín cogido del asa en su mano izquierda, el que parecía ser el jefe dio un paso al frente, hacia la casa, seguido de cerca por el grandullón.

Antes de llamar a la puerta, se fijó en los dos niños que lo miraban atónito, y en un tercero que tras ellos, se escondía tras un matorral.

- ¡ehh, vosotros, niños...! ¿Es aquí donde vive Sugimura Hiroki?- Se notaba que forzaba su expresión facial para simular amabilidad... sin conseguirlo.

Antes de que los niños contestasen, algo, cayó de un árbol cercano, planeando, era una momonga (una especie de ardilla voladora japonesa). El simpático animalito cayó por casualidad en el hombro del hombre del maletín, quien la observó unos segundos antes de que su expresión se tornase en una mueca de asco y terror.
Comenzó a retorcerse cual lagartija tirando a la pequeña momonga al suelo.

-¡¡¡QUITAMELAAAAA!!! Que asco...-

Mientras este se apartaba del animalito que lo miraba desde el suelo, el grandullón se aproximó y con fuerza aplastó a la momonga con su pesado pie. Un crujido de huesos rotos se dejó oír, al tiempo que la sangre emergía bajo la suela de su zapato.


-Da igual, seguro que es aquí...- El tipo del maletín miró con desprecio a los niños, sin esperar su respuesta, como culpándoles de lo ocurrido.

Sin más conversación se giró hacia la puerta nuevamente y llamó al timbre con su guardaespaldas aproximándose para ponerse tras de él.

[[[Imagen de la momonga= http://26.media.tumblr.com/tumblr_koenh1qpws1qzn8r6o1_500.jpg ]]]

Narrador
Admin

Mensajes : 66
Fecha de inscripción : 12/12/2009

Ver perfil de usuario http://undercity.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Ragna el Sáb Ago 07, 2010 4:33 pm

La expresión del joven Ragna había sido de obvia molestia. Jin... Siempre era Jin.

Ese mocoso era un capullo molesto, y siempre lo había sido: Desde que habían sido pequeños, siempre había sido demasiado dependiente de su hermano mayor lo que, a la larga, había acabado poniéndole de los nervios, sin embargo, eso no habría sido tan malo si no sintiese la imperiosa necesidad de descargar dichos celos en Saya, su hermana pequeña. Mientras Ragna veía a aquella proyección de sí mismo abrazar a la pequeña tratando de consolarla no pudo evitar morderse el labio inferior, dándose cuenta de lo inútil que había sido... Todas aquellas palabras de "No te preocupes por Jin, yo cuidaré de ti", todas las veces que había dicho que les protegería a los dos... Todo aquello ya no valía nada.

La expresión del pequeño, sin embargo, era de molestia: Ragna recordaba lo que tenía pensado hacer. Había determinado que, cuando encontrase a Jin, iba a darle una zurra por meterse constantemente con Saya, que le reprendería una vez más, pero también sabía perfectamente lo que su estúpido hermano haría... Llorar, rogando a su hermano que le perdonase, y preguntarle si le odiaba. Y, cuando él dijera que no era eso, Jin contestaría que, de no haber existido Saya, ellos dos no tendrían nada que se interpusiese entre ellos, lo que siempre encendía de nuevo el mal humor de Ragna. La última vez le había dicho, harto, que lo odiaba y que de ninguna manera podría querer a alguien que pagaba sus frustraciones con alguien más débil.

... No lo había sentido así, pero las palabras habían salido solas. Era algo de lo que siempre se arrepentiría.

Para cuando pudo consolar, aunque sólo fue un poco, a Saya, el ruido de unos motores rompió el silencio, asustando a un par de ardillas que jugaban en los árboles. Mientras el Ragna adulto se forzaba a contenerse, sabiendo que aquello no era real, el pequeño Ragna miró por encima del hombro de su hermana, observando a los tipos que salían. Esa no era la primera visita: Aunque no fueran los mismos tipos, su padre solía recibir muchas, especialmente desde que se encargaba de sus "experimentos"... Sin embargo, en aquel momento Ragna no sabía realmente el alcance de los mismos, y no lo sabría aún durante, al menos, un tiempo. Poco, de hecho, pero desde aquella óptica le parecía interminable.

Con suspicacia, el pequeño continuó mirando a los hombres e, instintivamente, se situó ante su hermana. Cuando estos se dirigieron hacia él, se limitó a mirarlos, escondiendo a su hermana: Eran malos tipos, eran gente a la que su padre siempre les había dicho que no debían hablar... Por entonces, Ragna sólo hacía eso porque era lo que su padre le había aconsejado, porque era su deber como hermano mayor ser responsable. En aquel momento no podía saber que acabaría odiándolos con tanta fuerza como para desear destruirlos a todos y cada uno de ellos, quizá por poner fin a sus atrocidades... Pero eso sólo era una de las razones. La verdadera razón era... La venganza.

Habría esperado que los hombres se diesen la vuelta para irse, siempre lo hacían. Pero aquella vez no fue así: Una pequeña ardilla cayó sobre el hombro de uno de ellos. Cuando Saya la vio fue fácil reconocerla: Era una de las pequeñas a las que los tres habían estado alimentando desde hacía algún tiempo, una especie de "mascotas" para ellos... Y aunque él mismo no quería admitirlo por entonces, adoraba a esas ardillitas. Y, aunque era consciente de que algún día se irían, aunque no compartía el sueño infantil de Saya de tenerlos a su lado hasta que fueran viejos, lo siguiente que pasó lo encendió. Le hizo cometer una estupidez.

Su pequeño cuerpo se levantó cuando la ardilla cayó al suelo pero, antes de que pudiese cogerla, esta fue aplastada. Sus ojos se abrieron... La pequeña ardilla a la que habían estado criando, el animalito al que Saya había llegado a querer como una mascota, el animalito al que él mismo llevaba comida a escondidas... Sólo un animal indefenso.

Verlo muerto le hizo explotar.

Gritando como un idiota, enfurecido, Kenji se levantó y se lanzó contra el tipo, mientras Saya iba hacia el pobre animal tratando en vano de salvarlo. Para cuando quiso darse cuenta, se había lanzado contra el guardaespaldas con todas sus fuerzas, intentando golpearlo... Estaba furioso, sólo podía pensar en matarlo. Era un desalmado. El animalito no le había hecho nada.

Aquella fue la primera vez que sintió verdadero odio... Pero era muy débil, demasiado inútil, para poder hacer nada al respecto. Pero también demasiado estúpido para saberlo. Y, aunque sabía lo que pasaría, que el hombre le golpearía dejándolo tumbado en el suelo, al borde de las lágrimas, tanto por el dolor como por la frustración, no pudo evitar lanzarse contra él...


- ¡ASESINOS! ¡MALDITOS HIJOS DE PUTA!


Y el llanto de Saya, más atrás, aún lo hacía más doloroso. Ni siquiera vio que Jin había ido con su hermana y estaba intentando lo mismo que ella... Lo único que deseaba era hacer pagar a esos cerdos. Hacer algo que no podía.

Y, mientras su yo menor lo intentaba, el mayor observaba, incapaz de poder hacer nada, su sangre ardiéndole...
avatar
Ragna
User

Mensajes : 41
Fecha de inscripción : 05/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Narrador el Lun Ago 09, 2010 2:05 am

Como era de esperar el grandullón, ignorando por completo los gritos y la furia de Kenji, lo apartó con un despreocupado manotazo que lo lanzó al suelo con fuerza. Era obvio que aquel hombre podría acabar con su vida tan fácilmente como había acabado con la vida de la momonga, pero aun así lo tuvo que intentar.

El chofer se apresuró a reunirse con el desagradable hombre del maletín, colocándose tras él. Al llamar al timbre, ruidos de cacharros se oyeron, seguidos de un lejano “Ya voy, ya voy..” La puerta se abrió y un hombre maduro de cabellos morenos apareció en el marco de la puerta, quitándose un delantal que llevaba puesto para lanzarlo a un lado.
Sugimura Hiroki, ex-científico del ejercito y ahora padre de familia retirado. La expresión jovial de su rostro se tornó seria y se le oscureció la mirada al ver el maletín que aquel hombre portaba.

-Buenas tardes. Soy Akira Drake, represento a la compañía NOL. ¿Puedo pasar?- El repugnante hombre del maletín esbozó una sonrisa de dientes amarillentos, fruto del tabaco, que pronto tuvo que interrumpir por culpa de una gangosa tos gutural que le hizo tener que sacarse un pañuelo del bolsillo sobre el que toser.

-No..- La respuesta de Hiroki fue tajante y fría como un témpano de hielo. Ante la cual el señor Drake carraspeó y comenzó a hablar sin importarle demasiado.

Ha llegado a nuestros oídos, señor Sugimura, que pese a su “retiro” del mercado laboral, sigue dedicándose a la investigación. ¿No es cierto?-

Hiroki no contestó, sosteniendo la mirada impasible.

- También hemos podido saber, que usted ha descubierto... algo.¿Me equivocó? Algo que a nosotros nos interesa...-

Antes de que aquel tipo pudiese seguir hablando, Hirokí torció el cueyo, lanzando una mirada seria a sus hijos, y con voz potente se dirigió a ellos, ignorando las palabras del representante.

-Niños, a dentro. Por la puerta de atrás. ¡Ya!-

La risa cacofónica del señor Drake inundo el ambiente con su nauseabundo aliento.

Si señor, esto no es un tema que deban escuchar los niños, jejeje. Es un tema para adultos. ¿Verdad? Los negocios no son para niños... Unos hijos adorables, por cierto..- Se pudo entrever el asco en su mirada al decir eso último, tornando su sonrisa en una mueca extraña.

-Ahora en serio... Estamos interesados en ese metal que usted ha descubierto. Sabemos que ha desarrollado ciertos artilugios de ese mineral sintético que nos serian sumamente útiles.-

Hiroki cruzó los brazos con el ceño fruncido.

–Escúcheme, imagínese el bien que tal descubrimiento podría hacer a la humanidad. Imagínese por un momento, la seguridad que conferiría algo tan resistente y adaptable. La de vidas que salvaría... Y por supuesto tenemos un preció razonable que ofrecerle a cambio de la fórmula.-

Extendió el maletín abriéndolo ante Hiroki. Una inmensa cantidad de dólares americanos perfectamente colocados en pequeños montones, ocupaban el interior del pequeño maletín.

- Vamos, entre usted y yo, debe ser duro criar a tres niños usted solo. El dinero siempre es una ayuda, y solo queremos eso, la formula, y para un bien mayor.-

-¿Usted se cree que soy idiota?... Conozco su compañía, conozco a lo que se dedican, y queda muy lejos de preocuparse por la “seguridad” ciudadana...-

- Me ofende señor... Nuestra compañía está profundamente comprometida con..-

Antes de que pudiese terminar de hablar, Hirokí bramó como un trueno.

- ¡Fuera de mi casa! ¡No quiero volver a verles por aquí! ¡Largo!-

Con cara de ofendido y una mueca de indescriptible repugnancia, Akira Drake se dio con la puerta en las narices al dar Hiroki un fuerte portazo.

-Tendrá noticias más se lo aseguro. Tenemos métodos “muy” convincentes. Tal vez lleguen antes de lo que piensa...- Ofendido, Drake andaba con rabia hacia la limusina, seguido por su mayordomo de expresión ausente.

Hiroki vio la escena a través de la ventana, en el fondo tenia algo de miedo, no por él, pero conocía los métodos de aquella gente...

Se giró dando la espalda a la ventana, y allí estaban, sus tres hijos, Kenji, Jin y Saya. Una punzada de pánico le atravesó el corazón al verlos, al tiempo que las últimas palabras del tal Akira Drake resonaban en su cabeza.

Narrador
Admin

Mensajes : 66
Fecha de inscripción : 12/12/2009

Ver perfil de usuario http://undercity.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Ragna el Lun Ago 09, 2010 5:02 am

Ragna no pudo hacer otra cosa que asistir a su pasado, impotente.

De haber podido cambiarlo, se hubiese movido, habría hecho algo, pero el hecho de que aquello fuese el pasado implicaba que nada de lo que hiciese en el presente tendría ningún efecto sobre lo que ya había ocurrido. En su lugar, el joven se quedó mirando mientras aquella proyección pasada de sí mismo era golpeado por aquel maldito puerco, cayendo al suelo... Sin embargo, una sonrisa sarcástica apareció en su rostro cuando, a pesar del golpe, el muchacho se empezó a levantar del suelo, mirando a aquel tipo con unos ojos asesinos que conocía bastante bien, unos ojos de un color dispar que parecían vibrar cuanto mayor era su determinación por levantarse y destrozar aquello que se cruzaba en su camino.

Si se paraba a pensarlo bien, no había cambiado mucho en ese sentido: Seguía siendo el mismo estúpido que no podía quedarse en el suelo cuando lo derribaban, ni siquiera cuando no tenía nada que hacer... La única diferencia era que ahora tenía la posibilidad de darle justificación a esa, algunos llamarían, arrogancia. Hasta el momento, sólo había tenido que levantarse una sola vez después de ser derribado para destrozar a todo imbécil que se le había puesto por delante, con la aún dolorosa excepción de aquel miserable guardaespaldas. Y, por supuesto, cuando fue capturado... Pero esa era una simple cuestión de tiempo. Sabía que no tardaría en hacérselas pagar todas juntas. Pero habría de esperar.

Se vio a sí mismo volver a levantarse. Sabía que de sus labios había salido un característico "Malnacido" antes de ir a volver a lanzarse contra el tipo, pero aquella vez fue detenido a mitad por la voz de alguien que conocía perfectamente... Su padre. Cuando Ragna lo recordó no pudo evitar morderse el labio inferior del mismo modo que sabía lo había hecho su versión infantil, aunque la razón era distinta en ambos casos: Mientras que su versión infantil se mordía el labio inferior por la frustración de no poder hacer nada, él lo hacía por el saber de que ya jamás volvería a ver a aquella persona... Y que las cosas quizá habrían sido distintas si él no hubiese sido un estúpido mocoso.

Cuando su padre le pidió que entrase en casa por la puerta de atrás, Kenji miró con rabia al hombre que le había golpeado... No quería irse sin que pagase por lo que había hecho, no quería que se fuese de rositas después de haber matado a su mascota, al pequeño animal que él y sus hermanos habían estado cuidando. No quería que alguien tan desalmado para matar a alguien que ni siquiera podía defenderse se fuese sin más, no quería que "ganase". Pero la voz imperiosa de su padre y los tirones de Saya en sus mangas le hicieron emitir un sonido de fastidio antes de empezar a correr, entrando en casa llevando a sus dos hermanos de la mano... No vio la conversación de su padre con esos tipos, pero la escuchó desde dentro de la casa, una vez hubo entrado.

Y escuchó la amenaza a su padre. No sabía qué métodos eran, pero estaba convencido de que jamás podrían ganarle a su padre... Él era el hombre más fuerte del mundo y había inventado el arma y la armadura más fuertes del mundo. Si volvían, los destrozaría. Eso era lo que había pensado en aquel momento.

Qué pobre iluso había sido...

Cuando su padre los miró, recordó lo que él hizó: Se quedó delante de su padre, haciéndose el fuerte y mordiéndose el labio inferior. Sus hermanos no fueron así, y corrieron a abrazarlo, empezando a llorar poco después... Él habría querido hacerlo también, pero no pudo: No quería que su padre le viese llorar. Tenía que ser fuerte por sus dos hermanos y mantenerse firme, sin importar lo que él quisiese hacer, era su deber. De modo que, mientras sus hermanos lloraban en los brazos de su padre, él se mantuvo apretando los puños y mirando hacia adelante. Hasta que al final no pudo más.


- ... Los mataré... Los mataré.


Su voz había sido de completa frustración.


- ¡No tenían derecho a eso! ¡Esa ardilla no les había hecho nada y sin embargo la han matado! ¡Estaba indefensa, se cayó del árbol y estaba mirándoles porque la habían asustado! Se habría ido si la hubiesen dejado en paz... Pero la han matado. La han... matado...


Empezó a sollozar un poco, aunque estaba luchando por no hacerlo, algo que a Ragna le asqueó, aunque él mismo lo podía comprender. Era esa impotencia que sentía la que le estaba haciendo llorar, la rabia, el no haber podido proteger a esa ardilla, el saber que no habría podido proteger a Saya o a Jin si los hubiesen atacado a ellos... El saber que era un inútil.


- ¡Voy a matarlos! ¡Cuando... cuando sea mayor los encontraré! ¡Los encontraré y les haré pagar! ¡Y entonces no volverán más... No volverán a hacer daño a nadie nunca más!


Cuando dijo eso se dio la vuelta y se marchó. Ahora veía lo estúpido que era, pero en aquel momento le pareció algo totalmente razonable... Pensaba que incluso un niño, si llevaba la armadura y el arma más poderosas del mundo, sería capaz de vencer a cualquiera. Por supuesto, no fue así. Cuando llegó al refugio donde su padre trabajaba y entró, se dio cuenta de que no podía ponerse el traje, cuando se acercó a él este reaccionó con un chispazo... Luego intentó ir hacia la espada, su querida Blood-Scythe, pero era demasiado débil para siquiera levantarla. Eran los primeros artilugios que su padre había creado con el metal que él llamaba Gammanium, un metal indestructible y con unas propiedades especiales que ni aún en su presente alcanzaba a comprender del todo...

Le llevó mucho esfuerzo, pero finalmente consiguió arrastrar la espada por el suelo, sólo un poco, pero esta se atascó al cortar el metal del suelo y no pudo seguir arrastrándola. Frustrado, se vio a sí mismo golpear el canto de la espada un par de veces antes de quedarse sentado apoyado sobre la misma, llorando donde nadie le veía. Sabía que había pensado que, ya que no había nadie que pudiese verlo, podía hacerlo... En sus labios en aquel momento ya se había escuchado palabras de venganza, como de venganza eran los pensamientos que cruzaban su mente.

Pero en aquel momento era imposible que pudiese realizarlos. Sólo podía llorar y desahogarse. Y mientras tanto, su yo del presente observaba... Como sabía que también observaba una persona que había sido su modelo a seguir desde que era pequeño.
avatar
Ragna
User

Mensajes : 41
Fecha de inscripción : 05/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Narrador el Mar Ago 10, 2010 3:49 am

Hiroki observaba la frustración de su hijo con expresión de amargura. Era demasiado joven para albergar tales sentimientos. Por un momento, Hiroki se planteó si todo aquello era un ambiente sano para criar a unos niños. Después de todo, escenas como las de aquél día iban a volver a repetirse o a empeorar incluso. Tal vez fuese más sano para ellos si dejaba sus investigaciones, solo traían problemas. La amenaza del señor Drake resonó en su cabeza mientras contemplaba al pequeño Kenji llorar apoyado sobre el Blood-Scythe.

Subió alejándose del sótano, no quería que su hijo se percatase de que lo miraba mientras lloraba.

-Kenji, sube... La cena está lista... – Bramó Hiroki una vez subidas las escaleras.

La cena transcurrió de forma normal. Saya acabó llorando una vez más ante los intentos de Jin de lanzarle granos de arroz a los ojos, pero todo acabó con una mirada de reproche pro parte de Hiroki. Tras terminarse sus platos, Saya y Jin se fueron a dormir, mientras Hiroki junto con Kenji recogían la mesa.

-Kenji... No te acuestes aun, tengo que hablar contigo...- Su voz sonó seria, al igual que su rostro, quizá teñido también con algo de tristeza.

Terminaron de recoger la mesa y la voz de Hiroki sonó de nuevo.

-Sobre lo que ha ocurrido esta tarde... - Sonrrío a Kenji aunque sus ojos parecían tristes.

-Ya sabes que no es la primera vez, ni la última. Ese tipo de gente... vive ahí fuera, por todas partes del globo. Algún día, puede que antes de lo que piensas, tendrás que buscar tu hueco en el mundo, y debes saber que siempre habrá gente como el señor Drake, acechando... Gente cruel que no dudará en pisar a los demás a la hora de cumplir sus objetivos. – Su mirada de endureció bajo la sombra de su fruncido ceño.

- Algún día, yo no estaré aquí para protegeros. Y cuando ese día llegue, deberás cuidar de ti mismo, y de tus hermanos. Deberás protegerlos, a ambos.

Agarró a Kenjí , posando sus manos en cada hombro del chiquillo, mirándole directamente a los ojos.

-Prométemelo, prométeme que los protegerás cuando yo falte.-

Su mirada seria se tornó alegre en una sonrisa más propia de su rostro que la seriedad antes mostrada, al tiempo que extendía su mano derecha hacía la cabeza del chaval, alborotándole el pelo ligeramente.

-Claro que lo harás, confío en ti plenamente... Dedicó una sonrisa acogedora a Kenji antes de irse de nuevo a la cocina, a fregar paltos como tantas otras noches. Había llegado el momento para Kenji de ir a dormir, había sido un día largo y el cansancio se dejaba notar.

Narrador
Admin

Mensajes : 66
Fecha de inscripción : 12/12/2009

Ver perfil de usuario http://undercity.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Ragna el Mar Ago 10, 2010 4:42 am

No supo cuánto tiempo había estado llorando cuando su padre apareció para llamarle, pero sí supo lo que hizo luego: Lanzó una mirada más hacia aquella espada y, un instante después, se encontraba andando escaleras arriba, tras secarse las lágrimas, para cenar con sus hermanos y su padre.

Recordaba aquella cena: Como siempre, Jin había estado molestando a Saya y ella acudió a él para que la defendiese, aunque él estaba demasiado sumido en sus propios pensamientos como para siquiera darse cuenta... De no haber sido por su padre ni siquiera se habría dado cuenta, aunque enseguida pasó a consolarla no tenía fuerzas ni ganas para amonestar a Jin por su comportamiento. Cuando la cena acabó, sus hermanos se fueron a dormir y él se quedó con su padre para recoger la mesa, aunque este lo retuvo después de hacerlo para hablar con él, una conversación que Ragna recordaba perfectamente.

Era una de las últimas conversaciones que había tenido con su padre, pero aquella había sido la primera vez que se sentía tan confuso con algo de lo que él decía: ¿Cómo iba a creer él que su padre, el invencible Hiroki, podría faltar? ¿Que podría morir? Siempre había albergado la esperanza en su corazón de que su padre fuese el hombre que lograse finalmente vencer a la muerte, y había creído con toda firmeza que ni todo un ejército habría sido capaz de derrotarle... Pero aquello había pasado hace mucho y, como con todos los ideales infantiles, había acabado dándose cuenta de que no eran más que eso, ilusiones: Fuerte o no, su padre seguía siendo un hombre y, como un hombre, había muerto incapaz de hacer nada para proteger a sus hijos. La única esperanza que le había quedado a Ragna cuando supo de la muerte de su padre era que hubiese muerto llevándose por delante a alguno de esos soldados, y no suplicando por su vida, pero ni siquiera eso podía saberlo con certeza.

De todos modos, ¿qué habría podido decirle? Cuando su padre le hizo prometer que protegería a sus hermanos, él no había tardado un segundo en hacerlo, completamente seguro de que, para cuando ello ocurriese, ya sería lo bastante fuerte para poder hacerlo. Una más de las muchas cosas en las que había sido un maldito estúpido... La posibilidad de cumplir su promesa le había sido arrebatada por los mismos miserables que había jurado destruir al mismo tiempo que la razón de su existencia. Muchas veces se preguntaba por qué seguía vivo todavía, pero la respuesta era muy amarga para pensar demasiado en ella... Y aún así, lo hacía a cada momento, cuando los recordaba, cuando pensaba en ellos.

Si aún no se había permitido morir era porque esos miserables seguían con vida, porque los que habían matado a su familia no habían recibido su merecido... Una vez les hiciese pagar, no podía importarle menos si él mismo moría en el proceso. Al fin y al cabo, era lo único por lo que vivía: Por una oportunidad de vengarse y librar al mundo de esos miserables. Conseguido eso, no le quedaría nada.

Y, sin embargo, al escuchar las palabras de su padre, ese "confío en ti", el Ragna adulto sintió la necesidad de gritar o golpear algo, destrozar lo primero que encontrase con sus propias manos... "Confío en ti". ¿Esas habían sido las palabras de su padre para dejarlo todo en sus manos? ¿Para escaquearse de su responsabilidad y dejarse matar como un maldito estúpido? ¿Creía que un niño estúpido como él podría haber hecho algo cuando ni siquiera había sido capaz de defender a una pobre ardilla? Con el tiempo, su admiración por su padre se había visto reemplazada por rencor, mezclado con añoranza... Lo odiaba por haberse muerto, por haberlo decepcionado, por haberlos dejado solos.

Pero sabía que no podía culparlo... Que había hecho todo lo que había podido. Y eso era lo que más le jodía. Que a pesar de haberlo dado todo, ni él había podido salvar a Saya y a Jin... Sólo a él. Al fracaso de hijo que le hizo una promesa que jamás podría cumplir. Cada vez que lo pensaba, le ardía la sangre pero, cuando conseguía sobreponerse a su rabia y su odio, siempre acababa sintiendo ganas de reir, con amargura, pensando en su consuelo: El de poder encontrar a esos tipos y matarlos. De no haber sido por aquello, como había dicho el cabrón de su maestro, quizá jamás habría encontrado el valor para convertirse en alguien lo bastante fuerte para poder cumplir su venganza. Pero así había sido. Y con los objetos de su padre, nada menos.

Era casi poética justicia... Puta justicia poética. Pero, como toda justicia, llegaba tarde. Siempre tarde.

Incluso así, aquel niño que veía ante él no sabía nada, no podía imaginarse en lo que se convertiría su vida... Si lo hubiese sabido, ¿qué habría hecho? No lo sabía. Pero igualmente, se mantuvo observando mientras se iba a la cama, emitiendo un par de plegarias para ser tan fuerte como su padre y poder cumplir su promesa. Al día siguiente había comenzado con su "entrenamiento", si es que así podía llamársele a sus torpres ejercicios, pero aún haría falta mucho más para que comenzase su verdadero camino para convertirse en lo que ahora era...

Ese recuerdo que le atormentaría toda la vida y que sabía estar a punto de revivir.
avatar
Ragna
User

Mensajes : 41
Fecha de inscripción : 05/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Narrador el Vie Ago 13, 2010 11:56 pm

El recuerdo de aquel día se esfumó ante Ragna, como si las imágenes que ante él habían mostrado eventos pasados se evaporasen en una nube de humo. En la completa oscuridad, aquel humo se disipaba, para minutos más tarde volver a unirse, solidificándose de nuevo en una escena de su pasado. Una noche, una noche que se le quedaría grabada en la mente para siempre.

Como una noche cualquiera, Kenji y sus hermanos estaban en el jardín. No era demasiado tarde pero el cielo ya estaba oscuro, y la voz del padre de las criaturas, Hiroki, no tardó en oírse llamando a sus hijos.

– Niños, entrad dentro, ya es tarde. Va siendo hora de irse a dormir.-

Kenji y Saya obedecieron, a Jin le costó un poco más hacer caso pero al verse allí solo no tardó en entrar también. Mientras Saya subía las escaleras Jin no paraba de meterse con ella de camino a su cuarto, pegándole pellizcos y pequeños tirones del pelo. Pero aquella situación era normal, el pan de cada día...

Antes de que Kenji pudiese seguir a sus hermanos, y defender a Saya, su padre le paró posando una mano sobre su hombro derecho.

-Espera... Antes, ven conmigo, tengo que enseñarte algo....-

Lo condujo al sótano, donde llevaba a cabo sus experimentos, Kenji conocía bien aquel lugar pues le gustaba bajar a veces para ver de cerca los artilugios desarrollados por su padre, incluso aunque no pudiese o supiese manejarlos.

Una vez abajo, Hiroki se acercó a una enorme maquina parecida a un gran arcón metálico, mientras seguía hablando a su hijo.

-¿Recuerdas lo que te dije hace unos días? Puede que ese día del que te hablé esté muy cerca...-

Abrió aquella enorme maquina y en su interior se pudo ver una especie de colchón hecho de gel verdoso, de apariencia ergonómica, así como miles de circuitos y jeringuillas que cubrían la parte de arriba, la tapadera que Hiroki había levantado.

-Por ello he pensado que tal vez... Pudiese ayudarte con mis conocimientos.-

Hiroki permaneció allí, esperando una respuesta por parte de su hijo. Kenji había visto otras veces aquella maquina, y aunque jamás la había visto en acción había oído hablar a su padre de ella. El servo traje, una mejora sobre el cuerpo humano que lo protegía de todo daño y a la vez mejoraba su rendimiento. Por un lado se sentía tentado de semejante poder, por otro... aceptarlo sería admitir que lo necesitaba, admitir que su padre se iba a ir. Toda aquella situación era difícil de asimilar y a la vez la mirada de Hiroki indicaba que era algo necesario, como si un peligro inminente acechase en la oscuridad.

Narrador
Admin

Mensajes : 66
Fecha de inscripción : 12/12/2009

Ver perfil de usuario http://undercity.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Ragna el Dom Ago 15, 2010 5:04 am

Las escenas de su pobre entrenamiento desaparecieron en una voluta de humo.

Durante todo aquel recuerdo, Ragna había estado observando con una expresión a medio camino entre la rabia y el asco, pero cuando todo cambió y una escena muy familiar apareció ante él, sus ojos se abrieron intensamente en una mueca que podría parecer de horror. Asistió a los eventos ante sí como si el tiempo se hubiese detenido, incapaz de actuar ni hacer nada: Cuando Jin y Saya entraron, cuando su padre le detuvo y le dijo de hablar con él, una vez estuvieron dentro de aquel laboratorio.

La pregunta llegó, una pregunta de la que él sabía la respuesta de antemano. No sirvió de nada.


- ¡No, maldito idiota! ¿Qué estás haciendo? ¡¡No puedes hacer nada!! ¡Si aceptas, todos ellos van a...!

- Sí...


Recordaba perfectamente ese momento. Lo que su padre le había ofrecido era la oportunidad de ligar el servotraje a su cuerpo, un proceso que le haría casi indestructible... Aunque el riesgo de semejante procedimiento era alto, su padre había tomado las precauciones necesarias para que no lo fuese más que una simple operación, pero aún así no era eso, no era el dolor que había sentido lo que hizo que Ragna luchase por hacer desvanecerse esa imagen frente a él. No, era una muy distinta...

Era la impotencia.

En cuanto aceptó, su padre le comunicó lo que sería el proceso y le informó de los riesgos, algo que él aceptó antes de meterse en la máquina. La razón que le había impulsado a aceptar el servotraje era llegar algún día a ser como su padre, poder encontrar a los tipos que traían desgracia a su familia y poder vengarse de ellos, impedir que hicieran daño a nadie más... Pero irónicamente, eso era también justo lo que el proceso de unión con el traje le había arrebatado. Mientras las explosiones y la lucha ocurría fuera, él estaba suspendido en un sueño de estasis, con el metal ligándose a cada fibra de su cuerpo, huesos y sistema nervioso.

Sabía que, cuando por fin despertara, no habría fuera de aquel laboratorio nada que mereciese la pena proteger. Sabía que lo primero que iba a ver al despertarse sería el laboratorio vacío y la puerta cerrada a cal y canto, imposible de abrir desde el interior... O el exterior. Y sabía que, cuando por fin lograse abrirla, se encontraría con un páramo devastado en el lugar donde antes había estado su casa, con marcas de explosiones hendiendo el suelo, con agujeros de bala en los pocos lugares que las bombas no habían conseguido derruir. Y con la evidencia de que todo lo que era, de que todo lo que una vez le había importado, se había ido para siempre... Jin... Saya... Su propio padre.

Todos ellos habrían desaparecido consumidos por esos malnacidos. Y, sin embargo, nada podía hacer para cambiar lo que sabía que iba a pasar, por más que lo intentase desesperadamente, por mucho que luchase por poder retroceder al pasado con su cuerpo actual y cambiar lo que ya había ocurrido... Era un sueño inútil, como todos los sueños al fin y al cabo.

De nuevo, se veía obligado a observar una vez más cómo todo lo que amaba le era arrebatado, dejándole sólo una razón para vivir...
avatar
Ragna
User

Mensajes : 41
Fecha de inscripción : 05/08/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Evento] El recuerdo de la pérdida...

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.